François Provost (CEO de Renault): “No estamos en España solo para fabricar”
El consejero delegado del Grupo Renault, François Provost, ha reafirmado el compromiso del grupo automovilístico francés con España y ha situado al país como una pieza clave de su estrategia industrial y tecnológica. La afirmación llega justo cuando arranca el nuevo plan industrial de Renault en España, tras la reciente firma del convenio colectivo, con la producción en el país de los primeros eléctricos. “España es un país clave para Renault”, aseguró durante un encuentro con medios de comunicación europeos en respuesta a una pregunta de Movilidad+Auto de elDiario.es. Provost destacó que la presencia de la compañía en España va mucho más allá de la fabricación de vehículos.
“No solo se trata de producción. También están las ventas, por supuesto, pero también los proveedores”, explicó el máximo directivo del fabricante automovilístico francés, que puso en valor las décadas de inversión de Renault en España y la integración de la compañía con el tejido industrial nacional. “Cuando invertimos en España no es solo para tener una fábrica, sino que llevamos décadas en España y hemos invertido profundamente con nuestros proveedores y en toda la cadena de valor”, señaló.
El CEO de Renault insistió en que el objetivo es reforzar esta implantación mediante ingeniería, investigación, desarrollo y nuevos servicios de movilidad. “Renault Group está comprometido con España durante décadas y no solo para fabricar, sino para poner ingeniería, trabajar con proveedores y desarrollar nuevos servicios de movilidad”, afirmó.
Palencia acogerá la nueva plataforma eléctrica
Dentro de esta estrategia, Provost confirmó que Renault ha decidido localizar en España la producción de su nueva plataforma eléctrica destinada a vehículos de los segmentos C y D. Se trata, según explicó, de una arquitectura eléctrica nativa y preparada para vehículos definidos por software (SDV).
La plataforma será fabricada en la planta de Palencia, una decisión que el máximo responsable de Renault atribuyó a la competitividad de la estructura industrial española. “Nuestros planes son muy productivos y toda la cadena de valor en España para Renault es muy, muy eficiente y competitiva”, afirmó. La compañía espera que los primeros vehículos derivados de esta arquitectura puedan entrar en producción en España en menos de dos años, aunque Provost evitó desvelar el importe de la inversión.
Renault se abre a nuevos socios con condiciones
Provost también explicó la estrategia de Renault respecto a las alianzas industriales, una cuestión especialmente relevante ante el creciente desembarco de fabricantes chinos en Europa. El grupo francés mantiene una política abierta a establecer nuevas asociaciones, pero con condiciones. “En Europa estamos abiertos a socios y, de hecho, tenemos muchas peticiones”, explicó. Sin embargo, Renault quiere que esas alianzas tengan un componente tecnológico y estratégico. “Si estás interesado en utilizar nuestra tecnología, porque nuestra tecnología es competitiva, entonces decimos que sí. Si es solo para utilizar la fábrica, no”, sentenció y añadió que tampoco tienen capacidad ociosa que ofrecer.
El CEO puso como ejemplo el acuerdo con Ford para vehículos eléctricos compactos y pequeños, además de las alianzas existentes con Nissan y Mitsubishi. La filosofía, según explicó, consiste en aprovechar la tecnología y las capacidades industriales de Renault para establecer asociaciones que aporten valor al grupo.
Fuera de Europa, en cambio, Renault mantiene una postura más flexible si las alianzas contribuyen a su crecimiento. Provost citó los acuerdos con Geely en Corea del Sur y Brasil, y avanzó que el grupo anunciará próximamente nuevos detalles sobre su estrategia en el mercado brasileño.
“Renault Group es independiente. El plan Future Ready no depende de nadie para ejecutarse”, subrayó como primer principio de su política de alianzas. El segundo es la apertura a socios en Europa siempre que sean estratégicos, mientras que el tercero pasa por una mayor flexibilidad fuera del continente para impulsar el crecimiento.
Acuerdo entre la UE y China
La estrategia industrial de Renault se produce en un contexto de creciente presión de los fabricantes chinos sobre el mercado europeo. Provost considera que Europa necesita actuar, aunque descarta una política de cierre de fronteras. “No creemos que sea bueno para Europa cerrar las fronteras, como Estados Unidos, porque esto no llevará a la industria hacia la competitividad”, afirmó. Pero al mismo tiempo advirtió de que Europa tampoco puede permitir que los fabricantes chinos entren en el mercado “con una enorme ventaja competitiva” y una presión que termine perjudicando a la industria europea.
Por ello, reclamó un acuerdo entre Europa y China para establecer unas reglas comerciales más equilibradas. “Necesitamos ahora que la UE tome medidas. Y, de nuevo, no se trata de cerrarlo todo, sino de encontrar un acuerdo entre China y Europa para organizar esto de manera ordenada y preservar la industria automovilística europea”, explicó.
Provost considera que la presión china seguirá aumentando debido a la evolución de su mercado doméstico. Según señaló tras un viaje a China en agosto, el mercado automovilístico del país había experimentado una caída del 20%, circunstancia que, en su opinión, llevará a los fabricantes chinos a ser “aún más agresivos” fuera de sus fronteras.
Competir con China acelerando el desarrollo de coches
Ante este escenario, Renault ha decidido transformar sus procesos internos para reducir los tiempos de desarrollo de sus vehículos. La compañía pretende desarrollar sus modelos en torno a dos años para acercarse al ritmo de los fabricantes más rápidos, especialmente los chinos. “Desarrollamos todos nuestros coches en dos años. Es una enorme transformación”, afirmó Provost.
No obstante, matizó que esa velocidad no implica renunciar a la calidad. “Dos años es el mínimo para garantizar la calidad”, aseguró. En el caso de una plataforma completamente nueva, el proceso puede extenderse hasta unos dos años y medio, mientras que un derivado de un modelo existente puede desarrollarse en unos 16 meses. La premisa, insistió, es que “el único criterio es la calidad” y que Renault no lanzará un vehículo si no está completamente satisfecha con su comportamiento y fiabilidad.
Renault no prevé que Europa llegue al objetivo de electrificación
Provost también defendió una estrategia de electrificación más flexible y rechazó la idea de que Europa vaya a convertirse rápidamente en un mercado prácticamente 100% eléctrico. “No creo que Europa vaya a ser un 90% eléctrica”, afirmó en respuesta a una pregunta sobre el futuro de los motores de combustión en los mercados europeos y exteriores. “La electrificación total no es posible. Llevará tiempo”, añadió.
El grupo seguirá invirtiendo “masivamente” en vehículos eléctricos, pero mantendrá al mismo tiempo una oferta híbrida potente. “No cambiamos nuestra estrategia. El eléctrico es bueno, invertimos masivamente en los mejores vehículos eléctricos, pero también mantenemos una fuerte oferta híbrida”, explicó.
En este contexto, Renault apuesta además por tecnologías de transición como los vehículos de autonomía extendida (Range Extender). Provost calcula que, después de 2030, alrededor del 70% de los clientes de los vehículos de los segmentos C y D podrían disponer de condiciones adecuadas para cargar un vehículo eléctrico, pero considera que todavía habrá un 30% que necesitará alternativas por sus dificultades para acceder a la recarga o por sus necesidades de desplazamientos. El objetivo será que esos clientes puedan utilizar un vehículo eléctrico en el día a día y recurrir al extensor de autonomía cuando necesiten realizar desplazamientos largos.
Ofensiva de modelos
La electrificación también será una herramienta para que Renault gane peso en los segmentos superiores del mercado. Provost reconoció que la compañía es especialmente fuerte en los vehículos compactos y pequeños, pero quiere mejorar su posición en los segmentos C y D. “Queremos ser un fabricante de referencia en Europa con alcance global”, afirmó. Para conseguirlo, Renault combinará su nueva plataforma eléctrica con autonomías de hasta 700 kilómetros, cargas rápidas de menos de 15 minutos y la posibilidad de incorporar un extensor de autonomía.
A ello sumará diseño, calidad y experiencia de cliente. “No queremos convertirnos en una marca premium mañana. El segmento C y D es nuestro mercado principal”, afirmó François Provost.
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