El sindicato fuerza a VW a aparcar el cierre de plantas en Alemania
Volkswagen mantiene su apuesta por una profunda reducción de costes y de empleo, pero, por ahora, tendrá que aparcar el cierre de las cuatro plantas alemanas que figuraban entre las principales candidatas al ajuste. El consejo de administración del grupo Volkswagen (VW) ha aprobado por unanimidad el Plan Futuro 2030, que contempla un ajuste de la plantilla adicional de 50.000 puestos de trabajo, incluidos puestos directivos, pero establece que se deberán buscar alternativas para los centros de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm antes de adoptar decisiones definitivas sobre su futuro. Además, deja en el aire el futuro de la marca Seat, que la dirección quiere suprimir en 2029.
El acuerdo, logrado tras un primer intento fallido de aprobación debido al bloqueo sindical y del Estado y accionista de Baja Sajonia, supone una victoria parcial para IG Metall y los representantes de los trabajadores, que han conseguido frenar una escalada del conflicto con la dirección y, sobre todo, evitar que el plan aprobado incluya cierres inmediatos de fábricas. La organización sindical y el comité de empresa han dejado claro que no aceptarán que el coste de la transformación recaiga exclusivamente sobre los trabajadores.
“El enfoque de la confrontación y la comunicación de la junta directiva en las últimas semanas han sido contraproducentes”, han señalado conjuntamente la primera presidenta de IG Metall, Christiane Benner, y la presidenta del Comité de Empresa General y del Grupo Volkswagen, Daniela Cavallo. Ambas consideran que los representantes de los trabajadores y el Estado de Baja Sajonia, que posee un 20% del capital, han asumido nuevamente su responsabilidad para evitar una “peligrosa escalada del conflicto”.
El acuerdo alcanzado supone también descartar la escisión de la marca principal Volkswagen Turismos y de Volkswagen Componentes, una posibilidad que había generado una fuerte oposición sindical al considerar que podía debilitar las estructuras de cogestión por las que los sindicatos tienen el 50% de los puestos en los consejos de grandes empresas. “No se ha abandonado ninguna planta y, contrariamente a lo publicado en varios medios, no se prevén cierres inminentes”, han destacado Benner y Cavallo.
Cuatro fábricas, pendientes de una alternativa
La cuestión industrial, sin embargo, está lejos de quedar resuelta. Volkswagen reconoce que su capacidad de producción en Europa supera actualmente la demanda en más de 500.000 vehículos y admite que, con las previsiones actuales, no puede garantizar una asignación competitiva de producción para Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm entre 2031 y 2034.
El grupo se ha comprometido a elaborar antes de finales de junio de 2027 un concepto para configurar una estructura de producción europea sostenible y competitiva. Paralelamente, analizará posibles usos alternativos para las cuatro plantas.
El ministro presidente de Baja Sajonia, Olaf Lies, ha desempeñado un papel relevante en el acuerdo como representante del Estado que participa en el accionariado de Volkswagen. Lies ha defendido que, ante la creciente competencia internacional, es necesario emprender “un camino común” para transformar la compañía, al tiempo que ha reclamado perspectivas de largo plazo para las fábricas.
El sindicato considera ahora que la pelota está en el tejado de la dirección. “Esperamos que la junta directiva cumpla con su cometido tras el acuerdo alcanzado hoy y presente resultados con prontitud”, han advertido Benner y Cavallo, que reclaman inversiones, innovación y garantías de empleo a largo plazo.
100.000 empleos menos
El compromiso de no cerrar plantas a corto plazo no significa, sin embargo, que Volkswagen haya suavizado su programa de ajuste. El Plan Futuro 2030 establece que el grupo deberá reducir su capacidad global de plantilla en aproximadamente 50.000 puestos, más allá de los programas de ajuste que ya estaban en marcha y que suman otros 50.000 despidos.
La compañía justifica esta reducción por la combinación de la creciente competencia mundial, la evolución de la demanda y la transformación tecnológica de la industria. El objetivo es adaptar la dimensión de la plantilla a la nueva realidad económica y recuperar competitividad.
El recorte de empleo forma parte de un programa de transformación mucho más amplio. Volkswagen pretende alcanzar en 2030 un margen operativo del 9%, con un resultado operativo de unos 31.000 millones de euros, mientras prevé unas ventas anuales de nueve millones de vehículos. Entre 2027 y 2031 contempla además 135.000 millones de euros en inversiones de capital e investigación y desarrollo.
La compañía también reducirá drásticamente la complejidad de su gama. Para 2035, Volkswagen prevé recortar un 50% su cartera de modelos y reducir un 75% la complejidad de su oferta, con el objetivo de concentrar las ventas en modelos de mayor volumen y reducir costes.
Seat, otro de los grandes interrogantes
En este proceso de simplificación de estructuras, marcas y modelos, el futuro de Seat permanece en el aire. La marca española, que durante décadas ha formado parte del núcleo industrial del grupo Volkswagen, afronta una nueva etapa marcada por el protagonismo creciente de Cupra y por la necesidad de concentrar inversiones y reducir la complejidad de la cartera.
El Plan Futuro 2030 aprobado no despeja expresamente el futuro de Seat, en un contexto en el que Volkswagen está revisando su estructura y concentrando recursos en las marcas y modelos considerados estratégicos. La incertidumbre sobre la enseña española se suma así a las incógnitas industriales que el grupo deberá resolver durante los próximos meses.
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