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Miles de ceutíes reivindican en una marcha la “españolidad” de la ciudad fronteriza: “Nos sentimos abandonados”

Gabriela Sánchez

Ceuta —
2 de septiembre de 2026 20:53 h

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Un grupo de militares camina por la principal calle comercial de Ceuta. A su alrededor, varias mesas de terrazas están ocupadas de ceutíes que disfrutan del festivo que conmemora la conquista española de la ciudad. Al paso de los uniformados, un grupo de vecinos vestidos con los colores de las banderas rojigualdas rompen en aplausos.

A unos 500 metros, otro grupo de militares intentaba despejar la zona de cualquier persona que parezca migrante en situación irregular, en una ciudad caracterizada por la multiculturalidad. Cuando se topa con Youssef, uno de los migrantes marroquíes que entraron de forma masiva en la ciudad autónoma a finales de julio, se dirige a él en tono amenazante. “Te tienes que ir a Marruecos. Te voy a llevar yo mismo a la frontera, a Marruecos”, le dice el uniformado. El hombre, nervioso, trata de buscar ayuda ante lo que sería una actuación ilegal, pues una expulsión debe realizarse a través de un procedimiento administrativo. Cuando el militar es consciente de la presencia de esta periodista junto al hombre marroquí, su tono amenazante se transforma en informativo. “Tenemos orden de despejar la zona de gente inmigrante”, dice con una actitud más tranquila.

La directriz de evitar la presencia de personas recién llegadas a Ceuta de manera irregular se explica con la tensión palpable en las calles de la ciudad autónoma. Durante el último mes, decenas de migrantes han denunciado agresiones de grupos organizados mientras dormían a la intemperie. La población ceutí, compuesta por un 45% de población musulmana, comparte una sensación común de abandono institucional ante la llegada de migrantes, aunque se dividen entre quienes defienden un enfoque humanitario, en el que piden más recursos para su acogida y traslados a la península, y quienes ven a los recién llegados como “invasores” para los que reclaman su expulsión, algunos apelando a argumentos ligados a la extrema derecha.

En la manifestación de este miércoles, los segundos hacían más ruido. “Expulsión, invasores”, gritaron en distintas ocasiones en la protesta, en la que han participado decenas de miles de ceutíes. Mientras, miles de personas continúan malviviendo en la ciudad ante la falta de plazas de acogida suficientes en una ciudad de apenas de 20 kilómetros cuadrados. En la marcha, a la que no se han sumado las dos asociaciones de vecinos más activas en el apoyo a los migrantes porque “la consideran politizada”, se han repetido los cánticos contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusan de abandono y “traición”.

Ceutíes participan este miércoles en una marcha en la ciudad autónoma.

“Nos sentimos abandonados. No existimos. Esa gente lleva un mes en las calles, no pueden estar así. No sé cuál es la solución, pero Ceuta es muy pequeña para absorber a tanta gente”, dice Marian, una mujer presente en la manifestación. En el manifiesto, una joven ceutí ha defendido la “soberanía española de la ciudad” y ha solicitado una respuesta “conjunta” del Estado y un “compromiso firme de la UE”. Aunque han acudido vecinas y vecinos musulmanes, su presencia en la protesta no es representativa con respecto al porcentaje de población en la ciudad autónoma.

La música ha acompañado toda la marcha, con canciones que reivindican específicamente la españolidad de Ceuta, así como el himno nacional o Paquito el chocolatero. El carácter fronterizo de Ceuta y la reivindicación histórica de Marruecos sobre las ciudades autónomas marcan la reacción de parte de la sociedad ceutí ante las llegadas irregulares. La entrada de alrededor de 70.000 personas ha sido interpretado por parte de la población como un “ataque” el país vecino a la soberanía española, al entender que Marruecos no controló la frontera con “una intención política”.

En medio, algunas de las personas marroquíes llegadas en julio insisten en distanciarse del régimen del que huyen. “No sé por qué pudimos pasar tan fácil, dicen que Marruecos quiere Ceuta, pero si viniesen a conquistarla, me ofrecería voluntario para defender a España. Yo no quiero invadir, yo quiero vivir aquí como uno más”, decía Hamza, horas antes de la manifestación, en uno de los asentamientos donde malviven en la ciudad desde hace más de un mes.

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