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Callao se vuelve la trinchera antirracista de las marchas en Madrid por Ceuta: “¡Poned más migrantes en las tertulias!”

Miguel sujeta una pancarta durante la manifestación por Ceuta en Callao

Lourdes Barragán

Madrid —
2 de septiembre de 2026 21:46 h

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Cualquier viajero que cruzara esta tarde por Callao, en Madrid, se habrá sorprendido de ver la plaza colapsada frente un glamuroso photocall que habían instalado en los cines. A un lado, la promoción del estreno de una nueva película española. Al otro, una multitud indignada pidiendo al Gobierno un cambio de ruta y amplitud de miradas durante la crisis en Ceuta. Dos realidades que coexisten en un mismo espacio, a la par que otras protestas a la misma hora (y por la misma causa) en diferentes puntos de la ciudad. En Cibeles, muy cerca de allí, se han reunido unas 50.000 personas convocadas por la Federación Española de Municipios y Provincias, la FEMP, en una manifestación criticada por recibir el apoyo de PP y Vox. Así que la concentración de Callao vino a contraprogramar su reinvindicación enarbolando un enfoque distinto.

“¡Aquí están los antirracistas!”, se oía gritar a un punto desde el centro de la plaza, donde ya habían empezado a concentrarse los manifestantes con banderas sindicales, símbolos palestinos y los colores de la España republicana. Detrás de esta manifestación hay una plataforma antiimperialista. Es la Asamblea Internacionalista de Madrid, que llamó a concentrarse allí mismo en señal de protesta por la “masacre” de finales de julio en Ceuta, cuando unas 72.000 personas cruzaron desde Marruecos según las cifras oficiales ofrecidas por el Ministerio del Interior.

“Los migrantes no somos mano de obra barata, ¡si queréis escucharnos, ponednos más en las tertulias!”, fue la proclama que, micrófono en mano, lanzó uno de los organizadores que hablaron al público durante la cita. A pleno pulmón y reivindicando su procedencia latinoamericana, recordó ante cientos de personas que el extranjero “no solo es parte del debate, sino que debe tomar partido en su solución”, instando a las autoridades a cesar en las expulsiones de los recién llegados a Ceuta.

Los estados de la Plaza de Callao en la tarde del 2 de septiembre

Entre cánticos de todo tipo, se abría paso entre la multitud un hombre cargado de pancartas que iba repartiéndolas entre los presentes. Todas portaban mensajes críticos con la respuesta del Gobierno español y las contradicciones del discurso que habla de una invasión: “la ley de Extranjería mata gente cada día”; “ningún ser humano es ilegal”, “Europa, canalla, abre las murallas”... A su alrededor, un desfile de portavoces piden más recursos para Ceuta, asistencia sanitaria a la población que ha cruzado desde Marruecos y un “respeto real” por los derechos humanos de los migrantes.

Dos furgones policiales aparcaron frente al Corte Inglés desde una media hora antes de la protesta, convocada a las ocho de la tarde. Frente al Palacio de la Prensa podía verse otro vehículo al que precedía un grupo de agentes uniformados, que al término de la concentración vivieron un breve enfrentamiento con grupos de asistentes, ataviados con banderas españolas o el símbolo de los tercios. Estos, antes y después, se habían cruzado en la subida de la Gran Vía con otros paseantes que iban hacia Cibeles, sede del Gobierno madrileño y el lugar donde iba a tener lugar la otra manifestación. A lo largo de la tarde llegó a haber cargas policiales en la capital.

Denuncian una “masacre” en Ceuta y la escalada de violencia

El Gobierno de la ciudad autónoma confirmó la muerte de caso 90 personas durante los días más agudos de la crisis. Sus cadáveres fueron hallados en el lado español de la frontera y ahora, a más de 600 kilómetros de distancia, los líderes de esta manifestación recriminan desde la Plaza de Callao que la respuesta del Gobierno haya sido la devolución inmediata de buena parte de los migrantes, a la vez que piden agilizar la búsqueda de desaparecidos y no alargar la duda entre sus familias.

Entre las reivindicaciones principales de la Asamblea Internacionalista de Madrid también figuran el fin de la militarización o la externalización de las fronteras, así como el desmantelamiento de Frontex; la derogación de la Ley de Extranjería, el cierre de los CIE y un respeto férreo por el derecho de asilo. De hecho, en su llamamiento a la movilización fueron tajantes respecto al uso de términos como “invasión” para referirse a lo sucedido en la ciudad autónoma, recordando la crítica situación a la que se exponen los menores que han decidido lanzarse al mar.

De los estigmas con los que se les persigue, la organización responsabiliza a organizaciones políticas de la derecha como PP y Vox, pero también a otros subgrupos “abiertamente fascistas” que “alimentan el odio” en torno a la migración. Ceuta y sus vecinos, que vivieron más que nunca el colapso de una ciudad que mantuvo a residentes encerrados en casa y comercios cerrados durante horas, aún no se han recuperado del golpe.

Momentos de la manifestación antirracista por Ceuta, en Callao

Sin embaro, en las últimas semanas a este escenario le han sucedido otros ataques contra asentamientos improvisados, agresiones sexuales, boicots a las entrega de alimentos, “cacerías” contra los recién llegados... También contra algunos locales, principalmente a los musulmanes o aquellos de origen árabe, periodistas y trabajadores de entidades humanitarias.

Una sentencia previa del Supremo contra las devoluciones por mar

La asamblea organizadora de esta protesta en Callao ha hecho énfasis en la reciente detención de dos activistas de la ONG No Name Kitchen, señaladas por grabar unas actuaciones policiales. En este sentido, no solo exigen poner freno a las devoluciones en caliente, sino también garantizar una “acogida digna” para los migrantes que siguen en Ceuta, ya sea mediante su traslado a la península como facilitando sus solicitudes de protección internacional.

En el caso de las devoluciones en caliente para los migrantes que llegan a nado, ni dos meses antes de esta última encrucijada el Tribunal Supremo constató en una sentencia que esto no supera un elemento de contención fronterizo y, por lo tanto, no debe aplicarse a quien lo haga esta actuación excepcional que contempla la Ley de Extranjería.

Portavoces de la convocatoria y carteles en mitad de Callao

Frente al apoyo de los gobiernos del PP a la manifestación de la FEMP –que en Madrid llevó a un choque de trenes entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno–, algunas formaciones al otro lado del espectro político han secundado públicamente la alternativa antirracista de Callao. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, compartió estos días un cartel promocional con el lema de la marcha, Paremos los pies al racismo, al que acompañó con duras para la administración.

“La inacción del Gobierno en Ceuta es la gasolina para que el racismo se propague. No podemos permitirlo, y por eso la gente decente tiene que alzar la voz”, consideró Belarra, en una reivindicación a la que también se han unido tanto Anticapitalistas como otros colectivos sociales críticos con la respuesta incriminatoria hacia el migrante.

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