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De 5.000 hectáreas y apto para el baño y para deportes acuáticos, es el mayor embalse del tramo medio del río Guadiana

Ideal para la práctica de deportes náuticos, el embalse dispone de sombrillas, zonas de césped y merenderos para comer bajo la arboleda de eucaliptos

Alberto Gómez

2 de septiembre de 2026 12:35 h

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El embalse de Orellana, en la provincia de Badajoz y sobre el curso del río Guadiana, es considerado el más grande de los que existen en el tramo medio de esta cuenca fluvial. Con una superficie que alcanza las 5.084 hectáreas y una capacidad que llega a los 824 hectómetros cúbicos, este imponente gigante de agua dulce fue construido en los años sesenta, finalizando las obras concretamente en 1963 bajo el amparo del conocido Plan Badajoz. Su puesta en funcionamiento modificó de forma radical todo el entorno natural, alterando las vías de comunicación terrestres tradicionales de la comarca y sustituyendo las antiguas huertas de ribera por una vasta balsa que hoy representa un recurso económico e hídrico fundamental para toda Extremadura.

La regulación de este inmenso cuerpo de agua recae en un sistema de presas situadas río arriba, que comprende los embalses de García de Sola y Cíjara, así como las aportaciones provenientes de los trasvases de La Serena y del río Zújar. Toda esta infraestructura unificada genera un continuo de masas de agua conocido por los habitantes locales y los turistas como “Los lagos de Extremadura”, una denominación que refleja la magnitud y el impacto geográfico de este gran complejo de ingeniería. El propósito inicial del proyecto consistió en asegurar el suministro necesario de agua dulce para irrigar miles de hectáreas en la zona de las Vegas Bajas del Guadiana.

A lo largo de sus 37 kilómetros de longitud encajados de lleno en la penillanura extremeña, el embalse baña los términos municipales de Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra, Acedera, Navalvillar de Pela, Casas de Don Pedro, Talarrubias, Puebla de Alcocer, Esparragosa de Lares y Campanario. Estos municipios cedieron en su día valiosas tierras fértiles de cultivo pero en la actualidad el embalse compensa esta histórica pérdida actuando como un monumental almacén de riqueza ecológica y turística, donde la facilidad de comunicaciones que brindan sus puentes y accesos asfaltados contrasta con el antiguo aislamiento geográfico de las orillas del río Guadiana.

El altísimo valor ecológico de este humedal extremeño le ha valido el reconocimiento científico a nivel internacional

Aparte de su rol principal en el regadío de campos y dehesas, esta imponente masa de agua abastece de agua potable a diversas localidades cercanas en épocas críticas del año y alberga una pequeña central hidroeléctrica que produce energía sostenible aprovechando la fuerza del salto por tercera vez en este sector de la cuenca. La hidrología de la zona se caracteriza por una marcada ausencia de afluentes caudalosos directos en este tramo, de modo que el embalse se nutre principalmente de pequeños arroyos y regatos locales expuestos a un fuerte estiaje veraniego, tales como los de Santa Bárbara, Grande, Bodeguillas, Casas y Valsecas.

Esta peculiar red fluvial local mantiene los niveles de pureza y limpieza de unas aguas que fluyen de forma constante bajo un clima mediterráneo subtropical cálido. En las últimas décadas, el turismo y la recreación activa han cobrado un protagonismo excepcional en el embalse de Orellana, transformando la región en un referente de ocio. Su playa artificial, ubicada en el término municipal de Orellana la Vieja, ostenta el orgullo de ser la única playa fluvial de interior en la Península Ibérica galardonada de forma ininterrumpida con la prestigiosa Bandera Azul desde 2010. Este galardón reconoce oficialmente la excelente calidad sanitaria de sus aguas transparentes, la óptima gestión ambiental y unas infraestructuras plenamente adaptadas para personas con movilidad reducida. Este entorno de baño y esparcimiento familiar ofrece todos los servicios propios de una playa marítima convencional en el interior de Extremadura.

El embalse es ideal para la práctica de deportes náuticos y recreo acuático en un paisaje denominado cariñosamente como la Costa Dulce, donde se dispone de sombrillas gratuitas, zonas de césped y merenderos para comer bajo la arboleda de eucaliptos. Las aguas de este inmenso lago permiten la navegación a vela, el piragüismo, el windsurf, el submarinismo o el alquiler de motos acuáticas y barcas de pedales equipadas con pequeños toboganes para el disfrute de los niños. Todo el equipamiento turístico consolidado proporciona a los bañistas una experiencia vacacional segura, divertida y confortable.

Excelente pesca deportiva

Para los aficionados a la pesca deportiva, el embalse de Orellana se sitúa como un escenario excelente, donde se capturan especies de dimensiones excepcionales y se baten récords nacionales. Las aguas limpias de la presa facilitan el desarrollo de gigantescas carpas comunes y royales que superan los 20 kilos de peso, capturadas asiduamente mediante modernas técnicas utilizando cebos como maíz, habas cocidas o boilies. Los lucios de gran porte son el otro gran atractivo de las orillas, con citas anuales tan célebres como el Open del Lucio, que reúne a cientos de pescadores en el emblemático Puente de Cogolludo, mientras que el barbo comizo, la tenca y el percasol completan una rica variedad piscícola.

El altísimo valor ecológico de este humedal extremeño le ha valido el reconocimiento científico a nivel internacional, siendo la única zona húmeda de Extremadura, junto con las lagunas de la Albuera. Protegido bajo la figura de Zona de Especial Protección para las Aves desde 1989 e integrado en la Red Natura 2000 como Zona de Especial Conservación, su entorno natural rebosa de vida salvaje. Las dehesas, sierras y encinares que rodean el embalse sirven de refugio y zona de nidificación a especies amenazadas como la cigüeña negra, el águila real, el buitre leonado, el alimoche, el aguilucho pálido o las nutrias que nadan libres en sus orillas.

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