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Rodeado de un denso bosque y con agua de manantiales subterráneos de los Alpes, este lago suizo es de los más transparentes del planeta

Las truchas que nadan plácidamente en el lago parecen flotar suspendidas en el aire debido a la increíble claridad del agua

Alberto Gómez

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Es una de las joyas naturales más asombrosas de Suiza, está situado en los Alpes berneses a una altitud de 887 metros sobre el nivel del mar, concretamente en el valle de Kandertal entre Frutigen y Kandersteg y su nombre, lago Blausee, es toda una declaración de intenciones. Este idílico cuerpo de agua, con una superficie de 0,64 hectáreas, se formó hace aproximadamente 15.000 años debido a un gran desprendimiento de rocas y tierra. Los vestigios de aquel suceso geológico histórico, que incluyen grandes escombros y rocas cubiertas de musgo, todavía yacen en el fondo del lago, creando un paisaje subacuático único y fascinante que se puede apreciar muy de cerca.

Para los numerosos visitantes que llegan cada año, contemplar este majestuoso entorno silencioso y natural resulta una experiencia verdaderamente mágica, relajante e inolvidable. Y es que la transparencia del Blausee lo sitúa como uno de los lagos más cristalinos del planeta, permitiendo observar con absoluta nitidez todo lo que yace en sus profundidades. El lago se alimenta exclusivamente de manantiales subterráneos muy limpios provenientes del valle de Kander, cuyas aguas contienen muy pocos sedimentos y se mantienen a una temperatura constante de aproximadamente ocho grados centígrados durante todo el año.

Debido a esta extrema claridad, en el lago solo se absorbe la parte azul de la luz, dándole un aspecto azul maravilloso de una intensidad casi irreal que asombra a todo aquel que se acerca a sus orillas. Las truchas que nadan plácidamente en el lago parecen flotar suspendidas en el aire debido a la increíble claridad y visibilidad del agua. El lago se encuentra inmerso en un parque natural protegido de 20 hectáreas que ofrece una experiencia única de inmersión total en la majestuosa naturaleza alpina. Este espacio protegido está completamente libre de tráfico, lo que garantiza un ambiente de paz, silencio y una profunda desconexión para los excursionistas.

Debido a la protección ecológica del entorno y a la cría de peces, está terminantemente prohibido nadar o pescar en el lago

Los visitantes pueden explorar hermosos senderos acondicionados que serpentean a través de un bosque denso y misterioso, lleno de árboles nudosos, puentes de madera y enormes rocas cubiertas de musgo silvestre. El sendero principal de paseo que rodea todo el lago es sumamente accesible y cuenta con una pintoresca plataforma de madera con vistas, lo que permite realizar un recorrido tranquilo de corta duración, ideal para contemplar el paisaje desde diferentes ángulos y perspectivas.

Más allá de su belleza geológica, el Blausee alberga una conmovedora leyenda de amor que añade una atmósfera mística y romántica al lugar, cobrando vida especialmente al caer la noche. Según relatan los lugareños, una joven pareja solía pasar sus hermosas noches en una barca sobre el lago, hasta que un trágico día de tormenta el joven cayó accidentalmente desde las rocas y perdió la vida. Desconsolada, la muchacha continuó regresando sola al lago para buscarlo y llorar su pérdida, hasta que finalmente fue encontrada sin vida en las profundidades del agua. Se cuenta que la intensidad del hermoso color azul del lago proviene del dolor de sus lágrimas de tristeza. En homenaje a esta trágica historia, el artista Raffael Fuchs colocó en el año 1998 una escultura de piedra de la mujer en el fondo que aún atrae todas las miradas de los turistas.

El parque natural del Blausee está diseñado con una clara vocación para el disfrute de las familias, ofreciendo múltiples comodidades que facilitan una estancia sumamente agradable. Junto a la llamada “Casa del agua” se encuentra un amplio parque infantil natural, equipado con columpios, toboganes y estructuras de escalada donde los niños pueden jugar libremente mientras los adultos se relajan. Además, el recinto cuenta con áreas de picnic estratégicamente ubicadas y bancos de madera con vistas al agua. Esta excelente infraestructura permite que los visitantes puedan disfrutar de un almuerzo al aire libre mientras contemplan las tranquilas y espectaculares aguas de este singular paraje alpino.

Durante el semestre de verano, el precio de la entrada al parque natural incluye un paseo de unos quince minutos en una pequeña barca de remos con fondo de cristal. Esta embarcación se desliza suavemente sobre la superficie, permitiendo a los turistas contemplar con detalle los troncos de árboles y rocas sumergidos hasta 12 metros de profundidad. Debido a la protección ecológica del entorno y a la cría de peces, está terminantemente prohibido nadar o pescar en el lago durante todo el año, con la única excepción de un baño de hielo benéfico en diciembre. No obstante, existe una gran oportunidad para los buzos certificados, quienes tienen permitido sumergirse en las gélidas aguas turquesas durante la temporada de invierno, entre los meses de noviembre y marzo.

Piscifactoría ecológica

El agua fría, limpia y rica en oxígeno del Blausee constituye un hábitat perfecto para el desarrollo de la piscifactoría ecológica de truchas que funciona activamente en el parque. Las truchas criadas aquí en condiciones naturales son un pilar fundamental de la oferta gastronómica regional y pueden adquirirse frescas en la tienda del parque para prepararlas en casa. El legendario Hotel-Restaurant Blausee, un selecto establecimiento de tres estrellas ubicado a las orillas del agua, sirve platos refinados y preparaciones gourmet de trucha, habiendo sido galardonado con trece puntos GaultMillau por su excelencia culinaria. Asimismo, todos los visitantes disponen de un café al aire libre, una pizzería y un concurrido bistró de autoservicio para disfrutar de bebidas y aperitivos ligeros.

Llegar al Blausee es sumamente sencillo, tanto en coche particular como en transporte público, ya que se encuentra a unos 20 kilómetros al sur de Spiez, cerca de la ruta hacia Oeschinensee. Existen autobuses regulares que conectan las localidades cercanas de Frutigen y Kandersteg directamente con la entrada del parque, la cual cuenta con un amplio aparcamiento organizado. El camino principal que desciende desde la entrada hasta el lago está completamente asfaltado, lo que facilita enormemente el acceso para personas con movilidad reducida y familias con bebés.

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