“¿Por qué nunca invitas a una ronda?”: 20 conversaciones incómodas sobre dinero con amigos y cómo manejarlas
El verano es una época en la que predominan las reuniones sociales, desde tomar algo al aire libre hasta celebraciones de bodas y vacaciones en grupo. Puede resultar caro, y que de repente empieces a notar que hay amigos que no pagan lo que les corresponde y otros que derrochan su dinero y te hacen sentir tacaño. De hecho, existen muchos hábitos molestos relacionados con el dinero que pueden generar tensión entre amigos. A continuación, compartimos 20 causas comunes de frustración financiera y cómo resolverlas.
Mi amigo nunca paga una ronda
Las normas de etiqueta en los pubs británicos parecen sencillas: en un grupo de amigos, todos pagan las bebidas por turnos. Pero, en la práctica, es un auténtico caos. Siempre hay alguien que espera que no le toque pagar, alguien que pide una caña cuando le toca pagar la ronda y un gin-tonic doble cuando te toca a ti, y parejas que se consideran una sola entidad a la hora de pagar, pero no a la hora de beber.
Ellie Austin-Williams, autora londinense del libro Money Talks: A Lifestyle Guide for Financial Wellbeing, recomienda abordar el tema de inmediato. “Hablen al principio: ¿quieren invitar a una ronda o cada uno paga lo suyo?”. ¿No les da un poco de vergüenza? “La gente se siente incómoda, pero es mejor decir: ‘yo me pago lo mío', o 'hoy no bebo’. La gente lo respeta”. Por otro lado, si todos han acordado de antemano invitar a varias rondas, es más difícil que alguien se salte su turno.
Matt Altmix, de Atlanta, Georgia (EEUU), y copresentador del podcast How to Money, sugiere planificar el presupuesto que quieres gastar cada noche. Si estás satisfecho con tu presupuesto, no tienes por qué preocuparte por lo que hacen los demás. “Así, realmente te lo pasarás bien”, afirma Altmix. Advertencia: esto puede significar que salgas con menos frecuencia. “Faltar alguna vez es totalmente aceptable. Y así, cuando vayas, haz que valga la pena”.
Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas. En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa más barata cuando le toca pagar, deberíamos abandonar esa cultura
Alex Holder es la autora de Open Up: Why Talking About Money Will Change Your Life. Residente de Lewes, East Sussex (Reino Unido), Holder rechaza por completo la cultura de las rondas. “Parte de la base de que todos vamos a beber lo mismo. No todo el mundo quiere tomar cinco copas”, afirma. “En lugar de enfadarnos porque alguien pide la copa más barata cuando le toca pagar, deberíamos abandonar esa cultura”.
La forma en que dividimos la cuenta en los restaurantes no es justa
Salir a cenar con amigos conlleva muchos inconvenientes económicos. ¿Divides sin más la cuenta entre el número de personas? Este sistema suele perjudicar al amigo vegetariano abstemio con poco apetito, que termina pagando el bistec, los platos para compartir y el vino de los demás. ¿Y si pagas solo por lo que pediste? Puede parecer una nimiedad, y por alguna razón, siempre falta dinero.
Joel Larsgaard, mejor amigo de Altmix y copresentador de su pódcast, comenta: “Normalmente, lo que más encarece la cuenta son las bebidas, los aperitivos y el postre. Pero puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de más si evitas esos gastos extra. Aunque nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: ‘Sí, yo pedí tres cócteles y un tiramisú de postre’”.
Altmix sugiere abordar el tema con humor: “‘¡Vaya, Sam está ahí comiendo el bistec como si nada, ¿verdad?!’ Hay maneras de tener esas conversaciones sin que parezca que estés juzgando a nadie. Haz algunas bromas, tómatelo más a la ligera y, con suerte, dará lugar a una conversación interesante”.
Por supuesto, este enfoque no siempre agrada a todo el mundo. “Para algunas personas, dividir la cuenta es lo normal. Sienten que no hacerlo es un ataque a lo que pidieron”, dice Holder.
Puedes salir a cenar y disfrutar de una buena comida sin gastar de más si evitas esos gastos extra. Pero nunca vas a ahorrar lo mismo si compartes la cuenta con alguien y va y te dice: ‘Sí, yo pedí tres cócteles y un tiramisú de postre’
Austin-Williams prefiere hablar de dinero antes de la cena: “Intenta sacar el tema a colación cuando estés haciendo los planes. Si tus amigos quieren ir a un restaurante elegante, diles: ‘¿Podemos ir a una hamburguesería? Tengo un presupuesto ajustado’”.
Como alternativa, puedes plantearlo antes de pedir la comida. Por ejemplo: “Tengo un presupuesto máximo de 30 libras [35 euros], así que solo voy a pedir un plato principal, pero tú pide lo que quieras”, sugiere. Si no, puedes decirlo cuando llegue la cuenta: “No tenía tanto presupuesto y estoy intentando controlar mis gastos este mes, ¿te parece bien si pagamos por lo que hemos consumido cada uno esta vez?”. La autora explica que a la gente le preocupa parecer tacaña y no sentirse parte del grupo, pero a menudo los demás se alegran de que alguien haya expresado su opinión.
No estamos de acuerdo en las propinas
“Creo que deberíamos dar propina porque, lamentablemente, así es como se les paga adecuadamente a los empleados del sector de la hostelería. Es un trabajo muy duro con salarios bajos”, afirma Holder del contexto británico. La autora asegura que entiende por qué a algunas personas no les gusta el sistema de propinas. “Genera mucha tensión emocional: te sientes engañado, como si el establecimiento quisiera aprovecharse de ti”. Sin embargo, al igual que todas las personas con las que hablé, Holder considera que dar propina es fundamental.
Larsgaard aconseja tener en cuenta la propina al elaborar un presupuesto para comer fuera. “No puedes dejar que tu situación económica dicte cuánto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una señal de que deberías comer en casa”, afirma. “Si no quieres dar propina, no es que seas austero, es que eres tacaño. Así es como distinguimos entre las dos cosas: eres tacaño cuando tus intentos de ahorrar dinero se hacen a costa de otra persona”.
No puedes dejar que tu situación económica dicte cuánto das de propina. Si no te lo puedes permitir, es una señal de que deberías comer en casa
Austin-Williams prefiere tomar la iniciativa y decir algo como: “¿Podemos todos añadir dos libras [2,3 euros] de propina?”. Pero Holder no está de acuerdo: “No puedes obligar a tus amigos a dar propina; cada uno tiene sus propias reglas con su dinero. Debes definir primero tu propia relación con las propinas”.
Larsgaard explica que si notara que un amigo no había dado propina, “probablemente me enfadaría lo suficiente como para dejar una cantidad mayor o para hablar con él directamente y decirle: ‘¿Viste lo mucho que se esforzó? ¿Sabes cuánto le pagan?’ Creo que a veces la gente no entiende la realidad económica de ser camarero”.
Gastan demasiado (o muy poco) en entradas de teatro o conciertos
Algunas personas insisten en sentarse en primera fila, otras prefieren las localidades más baratas. A menudo, estas preferencias no guardan relación con el saldo en la cuenta bancaria de cada uno. “Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis”, dice Holder. “Pero a otros les resulta más fácil gastar en experiencias que en cosas materiales”. Entonces, ¿qué puedes hacer si no estás de acuerdo con un amigo?
Hay cosas que pueden ser un factor determinante para ciertas personas, como gastar en entradas de teatro o taxis. Pero a otros les resulta más fácil gastar en experiencias que en cosas materiales
Austin-Williams plantea que intentaría llegar a un acuerdo con un amigo o amiga que gasta mucho. “Le puedes decir: ‘Me encantaría ir, pero las entradas de 70 libras [81 euros] se salen un poco de mi presupuesto ahora mismo. Si de verdad quieres sentarte en primera fila, no cuentes conmigo esta vez. Si no, las entradas de 30 libras [35 euros] están bien’”, explica. “Dales la opción, probablemente prefieran ir contigo”. Y puedes hacer algo similar con alguien que gasta poco, diciéndole, por ejemplo, que la última vez te costó ver desde los asientos que costaban 10 libras [11,60 euros], así que preferirías gastar un poco más si fuera posible.
Larsgaard propone otras maneras de llegar a un acuerdo: “Tal vez te puedes sacrificar por el bien común. Si estás en primera fila en este concierto porque a todos os encanta este artista, puedes saltarte el siguiente o sentarte la próxima vez en las butacas más baratas. También puedes quedar con tus amigos antes del concierto, ir juntos, pero sentaros en sitios diferentes”.
A nadie le gusta decepcionar a nadie, pero a veces hay que rechazar una invitación. “Un amigo mío estuvo en Europa hace poco y fue a ver a Harry Styles en Wembley”, cuenta Larsgaard. “Le dije: ‘No, lo siento, ahora mismo no me lo puedo permitir. Pongamos el disco en mi casa. Si te lo puedes permitir, ¡adelante, pásalo genial! Me dará un poco de envidia, pero también me alegro mucho por ti’”.
Siempre acabo comprando yo las entradas
“Si eres una persona muy organizada a la que le gusta planificar todo”, esto te puede pasar, dice Altmix. Puede que tus amigos tengan toda la intención de conseguir las entradas para la próxima vez, pero simplemente no tienen tiempo de ponerse con ello. “Si te relajas un poco, les estás dando esa oportunidad. Cada persona trabaja a su propio ritmo y tiene diferentes cosas en su vida, y tal vez estén pasando por una época muy ajetreada”.
Si tu amistad está en peligro, plantéaselo: ‘Yo pagué la cuenta las últimas veces, ¿te importaría pagarla tú esta vez?’. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta
Austin-Williams comenta que “si notas que se está convirtiendo en un patrón, deja de ofrecerte. La próxima vez, di: ‘Yo pago mi entrada’ o ‘Cada uno paga la suya’. Si tu amistad está en peligro, plantéaselo: ‘Yo pagué las últimas veces, ¿te importaría pagarla tú esta vez?’. A menudo, la gente simplemente no se ha dado cuenta”.
Dijeron que me pagarían y no lo han hecho
“No asumas que todo el mundo tiene la misma relación con el dinero”, dice Holder. “A algunas personas les cuesta mucho devolver el dinero; casi se bloquean”. Y añade que la mayoría agradecerá que seas “muy directo” y les envíes tus datos bancarios por mensaje de texto.
Si eso no funciona, tendrás que hablar con ellos. “Ten una conversación muy sincera”, aconseja Austin-Williams. “Las cosas pasan: se te estropea el coche, pierdes el trabajo. Es importante entender si tu amigo está pasando por un mal momento”.
Larsgaard también aconseja trasladar tu preocupación en lugar de acusar a tus amigos de nada. “‘Oye, me di cuenta de que dijiste que ibas a pagar y no lo hiciste. ¿Está todo bien?’”. Puede que simplemente se disculpen por haberlo olvidado o que te cuenten sus preocupaciones económicas. “Es muy fácil ser grosero, pero son tus amigos. Preguntarles qué les pasa te da la oportunidad de conectar y comprenderlos mejor”.
Siempre esperan que les compre más cosas
Cuando vas de compras, algunos amigos no tienen ningún reparo en hacer un pedido, incluso si no te has ofrecido. Puede que solo sean un par de libras [2,3 euros] de vez en cuando, pero que se aprovechen de ti puede resultar molesto con el tiempo. ¿Qué deberías hacer?
“Estás pensando: yo nunca haría eso”, dice Holder. Pero cada persona es diferente: probablemente a tu amigo nunca se le ha pasado por la cabeza que te moleste que le invites a un refresco. “Puedes hablar con él, seguir sintiéndote molesto, o superarlo”, dice. A menos que tu presupuesto sea muy ajustado, superarlo parece la mejor opción.
Nunca contribuyen a los gastos de viaje
Puede que sientas que siempre eres tú quien paga el taxi o quien conduce, y que tus amigos se aprovechen. Probablemente, no sea algo premeditado, dice Holder. “Alguien podría pensar: ‘Siempre pides un Uber; lo cojo yo también, que voy en la misma dirección”. Acepta que su forma de pensar sobre el dinero puede no ser la tuya“, añade. ”En lugar de enfadarte con tus amigos, asume la responsabilidad de tus propios gastos. Por ejemplo, si sueles llevar a un amigo en coche, pídele dinero para la gasolina o no aceptes llevarlo a ningún sitio“.
¿Y si dijeron que contribuirían, pero no lo han hecho? “Asume siempre que ha sido sin querer”, dice Austin-Williams. “Dales un pequeño empujón: ‘Estoy haciendo mi presupuesto y me preguntaba si podrías enviarme el dinero del Uber’. La mayoría de los amigos solo necesitan ese pequeño impulso”.
Vamos a irnos de vacaciones juntos y quieren gastar una fortuna (o una miseria)
Lo ideal, dice Holder, es “viajar con gente dispuesta a gastar una cantidad similar a la tuya. ¡No te vayas de vacaciones con gente muy rica o asume que va a ser muy incómodo!”.
Altmix solo viaja con alguien que conoce bien. “Cuando viajas, tienes que pagar por todo, ¿verdad? Todo cuesta dinero. Te levantas y ya estás pagando por algo: tienes que comprar un café, tienes que desayunar. Hay un montón de decisiones económicas que tomar a lo largo del día. Y si no tienes claro cuánto te gusta gastar y qué tipo de viaje te gusta, creo que podrías tener muchos problemas, tanto económicos como personales”.
Sé específico. ‘Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. ¿Quién va a pagar? ¿Cuál es el plan para devolverles el dinero?’. Cabe la posibilidad de que no podáis poneros de acuerdo
Comunica claramente tus expectativas durante la planificación, aconseja Austin-Williams. “Sé específico. ‘Este es mi presupuesto para todo el viaje; este es mi presupuesto para el alojamiento. ¿Quién va a pagar? ¿Cuál es el plan para devolverles el dinero?’. Cabe la posibilidad de que no podáis poneros de acuerdo”.
“Se trata de honestidad y de hablarlo abiertamente desde el principio. ‘Sí, me gustaría ir a España, pero ¿qué opinas de un hotel frente a un apartamento? ¿Podemos ahorrar en esta parte del viaje y centrarnos en aquella otra?’”, dice Larsgaard. “¿Están condenadas las vacaciones al fracaso si tu amigo quiere un hotel de cinco estrellas con todo incluido y tú prefieres un alojamiento económico con cocina, o viceversa? Creo que la gente piensa que, si un amigo les propone un viaje de ensueño, tienen que aceptar o rechazarlo. No creo que exista esa dicotomía. Se puede llegar a un punto intermedio. Si de verdad no tienes dinero, puedes decir: ‘Por ahora, tengo que descartar ir a España, pero quizás pueda empezar a ahorrar para el año que viene. ¿Qué te parece si vamos de acampada?”.
La forma en que repartimos el coste del alojamiento no es justa
Si alquilas una casa o apartamento compartida, ¿se paga por persona, por habitación o de otra manera? ¿Qué pasa si algunos se quedan más tiempo que otros? Todo se reduce a la comunicación, dice Austin-Williams. “Diles si quieres una habitación más grande y estás dispuesto a pagar más, en lugar de asumir que todo se divide a partes iguales. La gente lamenta después si no tenía baño privado y había pagado lo mismo. No hay una respuesta correcta o incorrecta, pero si se ha hablado antes del tema, nadie puede decir que sea injusto”.
Olly Green, editor de contenido de TravelSupermarket, un sitio web de comparación de precios con sede en Leeds, explica: “Calcula cuánto costaría cada habitación si se reservara individualmente y divide la cuenta en función de eso. De esta manera, una persona que se aloje sola en una habitación individual pagará menos que una pareja en una habitación doble. Del mismo modo, una familia con niños pagará más por una habitación más grande con extras como camas adicionales o baño privado”.
¿Demasiado complicado? Holder dice que esta es una de las pocas ocasiones en las que recomendaría usar inteligencia artificial: “Puedes describir la situación y ella hará los cálculos por ti”. Si no, “es mejor reservar alojamientos separados, pero cerca unos de otros”.
Tienen más dinero para gastar en vacaciones que yo
Hiciste el presupuesto del viaje y el alojamiento y pensabas que tenías suficiente para comida y actividades, pero ahora tus amigos quieren comer en restaurantes elegantes e ir a excursiones caras. ¿Tienes que perdértelo?
“Podrías quedarte de brazos cruzados y no participar, y parecerá que eres un aguafiestas”, dice Altmix. “O puedes meterte de lleno en la conversación nada más percibir el primer indicio”. Asegúrate de haber investigado algunas alternativas más económicas. “Diles: ”¿Y si podemos ahorrar dinero haciendo esto otro? Va a ser divertidísimo. Y luego oí hablar de esto por aquí que es una ganga. Podríamos pasarlo genial“. No te retires ni te ausentes de la conversación, toma la iniciativa”. Es probable que otros también aprecien algunas opciones más económicas.
Creo que estoy pagando más de lo que me corresponde en vacaciones
Los grupos tienen diferentes maneras de compartir los gastos de las vacaciones: algunos pagan por turnos, otros aportan a un fondo común, otros llevan una hoja de cálculo o usan aplicaciones como Splitwise. “No existe una única forma ‘mejor’ de compartir los gastos en vacaciones”, dice Green. “Lo fundamental es ser sincero sobre cómo prefieres hacerlo antes de que empiecen las vacaciones. Dejarlo para el momento de pagar la primera factura puede generar situaciones incómodas”.
Holder no es partidaria de los fondos comunes: “Pueden ser complicados, ya que cada persona tiene hábitos de gasto diferentes”. Recuerda unas vacaciones en grupo donde una amiga buscaba la marca de uvas más barata mientras que otra pedía ostras frescas a domicilio para la villa que compartían, ambas cosas con cargo al fondo común. “A menudo, todo el mundo cree que está siendo razonable”, dice.
Las aplicaciones pueden ser útiles, pero algunas personas se olvidan de añadir sus gastos, mientras que otras lo añaden todo
La autora tampoco es muy fan de las soluciones tecnológicas. “Las aplicaciones pueden ser útiles, pero algunas personas se olvidan de añadir sus gastos, mientras que otras lo añaden todo”, dice. “Es mejor que cada uno se encargue una noche de la comida y la bebida”.
La despedida de soltera o soltero de mi amiga cuesta una fortuna
Austin-Williams cree que estas celebraciones “se han descontrolado un poco” y son una de las situaciones más difíciles de manejar con las amigas. “Si no quieres ir a una despedida de soltera cara en el extranjero, la honestidad es la mejor opción”, dice. “Una buena amiga no quiere que te endeudes. Dile que no puedes permitírtelo y ofrécele una alternativa: ‘Me encantaría invitarte a comer o pasar un día contigo’. Intenta ver el lado positivo”.
Mi amiga se casa en un destino exótico
“¡No tienes que ir! No estás obligada a nada”, dice Holder. “Creo firmemente que no puedes endeudarte por la boda de otra persona”.
Sin embargo, “si se trata de un amigo muy cercano, uno busca la manera de costearlo”, dice Altmix. “Eso no significa acabar con el saldo de tu tarjeta de crédito. Significa recortar gastos en otras áreas”. Larsgaard menciona a un amigo que rechazó una boda que podía pagar porque estaba intentando ahorrar y luego se arrepintió. “No seas tan tacaño como para perderte momentos importantes de la vida. Apoya a tus amigos”, dice Larsgaard.
Si de verdad no puedes asistir, haz un esfuerzo por formar parte de ese día, dice Altmix: “Podrías grabar un vídeo bonito de vosotros como amigos a lo largo de los años e incluir una nota sincera y emotiva”.
Mi amigo siempre me pide que le respalde o que done a alguna organización benéfica
No estás obligado a decir que sí, dice Holder: “No tienes por qué sentirte estafado ni endeudarte por apoyar a un santuario de burros”. Entonces, ¿qué puedes decirle a tu amigo que quizás ha estado entrenando para apoyar una causa que le importa mucho? “Dile que te encantaría ayudar, pero que ya contribuyes regularmente a organizaciones benéficas específicas”, dice Austin-Williams. “Si no es así, sé honesto sobre tu capacidad financiera y dile que ya has destinado todo tu presupuesto”.
Pero cualquier ayuda es bienvenida y tal vez podrías considerar hacer una pequeña donación. “Siempre animo a la gente a incluir las donaciones en su presupuesto, ya que es fundamental para tener una mentalidad financiera saludable”, dice Austin-Williams. Y si puedes donar algo, dice Holder, “te sentirás bien por partida doble: por ser un amigo solidario y por ser caritativo”.
Los regalos de cumpleaños o Navidad se han descontrolado
Holder cree que vale la pena cuestionar nuestra forma de dar regalos: “¿Qué propósito tiene el regalo? ¿Es un verdadero acto de amor o una rutina incómoda? ¿Se va a romper una amistad porque no le compraste un regalo?”. La autora asegura que ha notado que “les compramos los regalos más caros a nuestros amigos más ricos. ¿Para quién lo haces? Simplemente puedes parar”.
Austin-Williams prefiere avisar a sus amigos con antelación. “Diles: ‘Voy a cambiar mi forma de regalar. Estoy intentando reducir mi consumo’”. Ella sugiere comprar libros –“Pueden ser de una tienda benéfica”, sugiere– o compartir una experiencia, como una excursión de un día.
El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideración que hay detrás de ellos
Lo que cuenta es la intención, dice Larsgaard. “Con un amigo, lo que más valoran es tu consideración; no importa cuánto cueste el regalo. Si un amigo se da cuenta de que estás pasando por un mal momento y te escribe una nota a mano, eso significaría mucho más para ti que un collar elegante. El hecho de que renuncies a los regalos caros no significa que tengas que renunciar a la consideración que hay detrás de ellos”.
Quiero pedirle dinero prestado a un amigo
¿Está bien pedirle un préstamo a un amigo? Esto depende mucho de ti y de tus amigos. Para Holder, la respuesta es un ‘no’ rotundo: “Jamás le pediría dinero prestado a un amigo”. Austin-Williams, en cambio, dice: “Si tienes una amistad sólida, no hay razón para que no puedas pedirlo. Los amigos están para ayudarte en las buenas y en las malas”. Para evitar posibles problemas, aconseja: “Sé muy clara con la cantidad y las condiciones de pago. No aceptes un ‘devuélvemelo cuando quieras’. Insiste en que fijen una fecha para devolverte el dinero”.
Mi amigo quiere pedirme dinero prestado
“Con mucho gusto le prestaría dinero a un amigo si estuviera pasando apuros y fuera claro sobre cómo devolverlo”, dice Austin-Williams. “No lo dudaría, y espero que mis amigos cercanos hicieran lo mismo por mí”.
Solo hay que prestarle dinero a un amigo si no se espera realmente que te lo devuelva, dice Larsgaard. “Esa es la regla de oro: debe verse como un regalo. Si lo estás presionando —‘Oye, ¿cuándo me vas a devolver esos 150 dólares que te presté?’—, dañarás la amistad”.
Incluso así, puede haber consecuencias negativas, añade: “A menudo, dar o aceptar un regalo es la receta perfecta para generar incomodidad y dañar la amistad. Hay que tener mucho cuidado antes de meterse en ese lío”.
Son mucho más ricos que yo (o no tan adinerados)
“A menudo, conocemos gente nueva en un entorno neutral donde nuestras circunstancias son similares en apariencia: en la escuela, la universidad o el trabajo”, dice Austin-Williams. “Cuando te das cuenta de las diferencias, puede resultar incómodo. Por ejemplo, tú y tu compañero de trabajo tenéis la misma trayectoria profesional, pero a él le compraron el piso y a ti te cuesta pagar el alquiler”.
La autora recomienda hablar de ello abiertamente. “Algunas personas se han criado en familias donde el dinero es un tabú. Pero la mayoría, si se les pregunta directamente, responderán: ‘Mis padres me dieron la entrada’. Esto permite atar cabos. Cuanto más se hable del tema, más fuerte puede ser la amistad”. Incluso pregunta a sus amigos cuánto ganan. “Hay mucha vergüenza asociada a la situación económica: tener o no tener dinero. Pero si la amistad no puede sobrevivir a la honestidad, ¿de verdad vale la pena?”.
Que sus finanzas estén mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qué ser un factor determinante en una amistad
Se trata de reconocer que todos somos diferentes, concluye. “Que sus finanzas estén mejor no significa que su vida sea perfecta. El dinero parece absorberlo todo, pero no tiene por qué ser un factor determinante en una amistad. Un poco de celos es normal, pero reconócelos e intenta que no interfieran en la amistad”.
Holder afirma: “Las amistades se basan en superar muchas desigualdades: salud, tiempo, familia. Los salarios son solo una de ellas. A menudo, lo que dificulta las amistades no es la diferencia de ingresos, sino las distintas expectativas y juicios sobre la forma ‘correcta’ de gastar, ahorrar y compartir el dinero. Nuestra relación con el dinero es como nuestra relación con el sexo: no existe una forma ‘buena’ de manejarlo. He visto cómo la generosidad excesiva molesta a un grupo de amigos tanto como la persona que nunca paga su parte de la gasolina”.
¿Qué pasa si no puedes permitirte las cosas que te sugieren tus amigos con mejor situación económica? “Es bastante triste cuando la única forma de socializar es a través de experiencias caras”, concluye Holder. “Reconoce si siempre te está costando dinero y sugiere otra forma de pasar tiempo juntos, como ir a tu casa a comer pasta”.
Me preocupa que mi amigo esté endeudado
Si crees que un amigo está pasando por dificultades económicas, ¿deberías hablar del tema con él? “Sin duda, lo abordaría con tacto”, dice Austin-Williams. “Le diría: ‘He notado esto. Siempre puedes hablar conmigo’. No hace falta que sea específico sobre dinero. Dale la oportunidad: ‘Estoy aquí para hablar de lo que sea si estás pasando por dificultades’”.
Larsgaard dice: “A la mayoría de la gente le incomoda hablar de dinero; es como hablar en otro idioma. Pero si tu amigo está pasando por dificultades y tienes aunque sea un poco de conocimiento y puedes compartir algunos recursos útiles, para eso están los amigos”.
Altmix añade: “No necesitas tener un conocimiento especializado del tema para ser un buen amigo. Muchas veces, la gente solo necesita a alguien que la acompañe en ese momento”.
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