eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

Javier Aroca

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 2181

Un país decente

El Gobierno está estudiando sacar el cuerpo del dictador Franco del Valle de los Caídos. Mientras, los barcos con  más de seiscientas personas a punto de morir en aguas mediterráneas han llegado a Valencia. Una urgencia humanitaria. El Gobierno español se ha situado muy por encima de la media ética de una Europa sin moral ni vergüenza y forzado, de camino, a que las instituciones de la Unión se muevan. También ha propiciado que tengamos más clara, si cabe, la foto de la ultraderecha europea, incluida la peninsular.

El ministro de Interior está empeñado en eliminar las concertinas de las fronteras de Ceuta y Melilla, y estudia la remoción de la condecoración inconstitucional y antidemocrática a un torturador franquista,  Billy El Niño, algo que el anterior ministro Zoido, novio de la muerte, había negado en sede parlamentaria. Se restaura la sanidad universal, nuestros mayores no pagaran dos veces por sus medicinas. No, no es la foto de un Gobierno frankestein; es la foto de un Gobierno decente.

Seguir leyendo »

Un Gobierno aseado

"Por toda España se ha venido difundiendo en estos últimos meses la terrible amenaza... Esa mentalidad catastrófica... Que se satisface contando los días que faltan para que sobrevenga un cataclismo nacional". Manuel Chaves Nogales, el periodista sevillano (¿para cuándo la  vuelta a casa?) se refería a los enemigos de la República. Pero viene al hilo: son los de siempre.

No pasó nada entonces -luego sí-, los andaluces sembraron sus tierras; como ahora, la Bolsa no se hundió, ni la prima de riesgo, ni las inversiones, ni Europa nos dio la espalda. Una mayoría parlamentaria asumió su responsabilidad y removió del poder a un gobierno instalado en la charca ponzoñosa  de la corrupción. Y otros, una minoría, siguieron, a pesar de todo, apostando por ellos, por un gobierno y un partido que no podía seguir.

Seguir leyendo »

Los primos de Rivera

Casi todos tenemos un primo, en política se hizo célebre el de Rajoy. Pero hay muchas clases de  primos, la RAE, en una de sus entradas, define primo como aquella persona incauta que se deja engañar o explotar fácilmente. Los primos no se entretienen mucho en discernir sus engaños, por eso lo son, son felices en su ingenuidad. Si les dicen que todos somos iguales porque hemos nacido en un mismo sitio, con una misma nacionalidad, "po p'alante". Si les dicen que vamos unidos en pos de un destino en lo universal, con una única raza, bandera, himno, lengua, pues también.

Otros primos no es que sean ingenuos, es que lo son de conveniencia. El repertorio  popular en español es rico y elocuente. Dicen que el partido de Rivera ha puesto oficinas para reclutar gente del PP. Pues aquí tenemos otra versión de primo; a apuntarse, a  donar sangre, que esto va de transfusión entre las derechas, mientras más primo más me arrimo, que se acaba esto, y ya se sabe, al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Seguir leyendo »

Cuando el rey no era constitucional

Apenas fallecido el dictador Franco, Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey de España. En la ceremonia, el nuevo jefe de Estado juró lealtad a Franco, exaltándolo,  y los Principios  del Movimiento Nacional. Fue un 22 de noviembre. No sabemos qué tenía en la cabeza, aunque cabe deducir por lo ocurrido luego, siguiendo a Pérez  Royo, que el monarca tenía clara la restauración de la monarquía borbónica, viniera lo que viniera ; fueron tres años de reinado con el fárrago entramado del franquismo. Y lo que vino, a finales de 1978, tras el consenso propio, la responsabilidad y generosidad  política y civil y la presión ajena, fue la Constitución,  refrendada por la ciudadanía, en un "o todo o nada", que aceptó la monarquía en el paquete rogado presentado al pueblo en referéndum. No estábamos para otra cosa .

Desde su proclamación hasta la entrada en vigor de la Constitución, fue un rey sin Constitución, es decir, ejerció su jefatura con las leyes del franquismo. Unas leyes que habían abolido la Constitución democrática de 1931.

Seguir leyendo »

El poder elegido

El juez Lesmes, presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, nos ha concedido el derecho a la libertad de expresión en nuestras críticas a las decisiones judiciales;  otra cosa es cómo viene interpretando la libertad de expresión, de manera continuada, el gremio al que pertenece; algo que no parece preocuparle en demasía a pesar del recio chaparrón que sufre la ciudadanía. Sin embargo, ha lamentado que la justicia, el sistema judicial, pueda resultar gravemente comprometido si arrecian las críticas desde los políticos, es decir, desde los representantes de los otros dos poderes, el legislativo y el ejecutivo. Una manera  de entender, en todo caso muy sui generis, la libertad de expresión y la separación de poderes. Restringida a quien más le conviene.

Lesmes y los suyos se han revuelto. No es la primera vez. Su soberbia y arrogancia corporativa no les permite entender el sistema democrático de otra manera. Al menos, ha citado los preceptos constitucionales que fundamentan su ministerio, pero se ha olvidado de aquellos otros, también en la Constitución y  otras leyes que nos afectan, cimientos de  la propia democracia y que de manera insistente, constante diríamos jurisprudencialmente, son interpretados de manera sesgada por su honorable corporación y que corroen el sistema de libertades.

Seguir leyendo »

El resbaladero

En los tiempos de Wert, la portavoz socialista en el Congreso advirtió que la LOMCE nacía con "certificado de defunción”. Toda la oposición, menos UPyD, apéndice gubernamental, se había conjurado en derogar la ley aprobada sin el consenso necesario  en un asunto tan trascedente como la educación. El TC nos ha recordado, con su último fallo, la urgencia de un tal consenso derogatorio, ni más ni menos que se acaban de cargar la aconfesionalidad del Estado y la igualdad entre el hombre y la mujer, al validar preceptos de la ley que abiertamente  combaten  estos  principios constitucionales básicos. Educación, por cierto, en manos de aquellos con principios tales como la titulitis y la falsificación, cuando no el plagio y el nepotismo clientelar. 

El mismo tribunal, sesgado y politizado, que hace unos años nos dejó, puro en La Maestranza mediante, sin constitución territorial, según amplio consenso de muchos constitucionalistas, introduciéndonos en un conflicto al que no se ve solución.

Seguir leyendo »

Primavera trompetera

Hemos resucitado, metafóricamente, de un largo invierno. Qué pronto se olvida la pasión y la Pasión y el sufrimiento; la resurrección quizá sea un deseo, un sueño, el sacrificio, por contra, es una realidad, existe, dura. Pero la tradición dice eso y en esas andamos, de primavera trompetera. Lo repetimos como ritual, uno y otro año.

Ha sido una Semana Santa como tantas, pero disputada. Los símbolos, el territorio del pueblo siempre está en disputa. Tanto que la procesión más celebrada ha sido la del Santo Reproche. Integristas, laicos, colonizadores políticos, oportunistas, nostálgicos del pasado y otros tantos del futuro, que nunca parece llegar, en confrontación.

Seguir leyendo »

Los negros de nadie

Nací en un tiempo y en una ciudad sin negros. En realidad nos habíamos olvidado de los nuestros, de aquí y de ultramar, de las Españas de las que habla la  Constitución de Cádiz. Tan sólo la Hermandad de los Negritos daba fe en el mundo cofrade de un pasado sin reconocer.

Cada año, los curas nos reclutaban para pedir por los negritos el Día del Domund; alguna vez sonaba Antonio Machín, un negro oficial que se desgañitaba suplicando al pintor que pintara angelitos negros. Luego  tuvimos a Legrá dando hostias en nombre de la Madre Patria. El cine nos presentó a Fray Escoba y, en una de las modas musicales, vino hasta un negro zumbón bailando alegre el bayón, mientras la radio nos evocaba el África tropical y su negrito para que tomásemos Colacao. Ahí se acababa nuestra negritud, los españoles de Guinea apenas salían en el NoDo.

Seguir leyendo »

El rey vestido

La corte y todos los efectivos de la España dinástica se han lanzado al cuello de la alcaldesa de Barcelona y otras autoridades catalanas electas y representativas por el, en su opinión, desaire al rey. En resumen, sostienen que al rey no se le puede hacer tamaño desplante -no rendir pleitesía ceremonial de sometimiento medieval- , y que,  por ello, peligra la reputación de Barcelona, Catalunya, los catalanes ..., en fin que nadie invertirá más ni se le ocurrirá jamás organizar evento alguno en aquellas tierras.

Independientemente de la falsación de la infundada profecía, el tiempo dirá si se equivocaron; pero no el tiempo milenarista y apocalíptico, aliado de los dictadores y el autoritarismo, sino el tiempo democrático al que se someterán sin escapatoria los cargos electos, cuando haya elecciones. La señora Colau deberá rendir cuentas y serán los barceloneses los que valoren sus actos. No es el caso del rey, no hay temporalidad democrática para los cargos no electos, hereditarios, solo el tiempo biológico o el tiempo gracioso, la naturaleza o esa prerrogativa regia que permite a los titulares de la corona abdicar cuando ellos, y solo ellos, consideren oportuno.

Seguir leyendo »

Esparnia

El Gobierno ve amenazada su reelección, ya se constituyó de manera complicada y aún lo recuerdan. Su gran baza económica no acaba de cuajar, sus propagandistas abundan en la idea de que hemos salido de la crisis pero no convencen. Sus expertos en manoseo estadístico y demoscópico no son capaces  de maquillar la evidencia  de la desigualdad, las brechas salariales, la precariedad y poca calidad laboral. Las  macroestadísticas son buenas, la realidad de la calle es otra cosa. Pero el PP tiene su pócima secreta para defenderse de la inclemencia electoral y de su rival y sustituto por la derecha, Ciudadanos.

En los mentideros populares, los chamanes han dado con la tecla o, al menos, de eso parecen estar convencidos. Otras veces han acertado. Si de algo presumen no es de pericia académica sino de conocer a la gente, a los que los votan. Sus mágicos ocho millones. Los demás, ya hace tiempo que fueron dejados en sus cunetas por imposibles e irredentos. Ellos saben cómo es la gente: "La política es el arte de buscar  problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar luego remedios equivocados", sostienen. A ello se aplican, su fuente de inspiración es Groucho Marx que reiría a carcajadas viendo el éxito de sus principios.

Seguir leyendo »