eldiario.es

9

Muertes en centros de menores

Vídeo grabado hace años por ex empleados del centro Tierras de Oria para denunciar los maltratos y por cuya difusión estos denunciantes van a ser juzgados.

Ya sé que el tema estrella es el desacuerdo suicida de las izquierdas y sus crudas consecuencias: gente que morirá con dolor, no podrá pagar el piso, ni alimentar a sus hijos, jóvenes sin beca, trabajadores con menos sueldo que hace una década, bajo un aire irrespirable. Frente a esto, la muerte de un hombre aparece como daño colateral del sistema. Aunque tuviera 18 años y estuviera bajo tutela del Estado. Ser migrante, marroquí, humilde, moreno, sureño minimiza la pérdida. Así de bestia.

Ha muerto Ilias T. en el centro Tierras de Oria (Almería). Dice el informe preliminar de autopsia, que atado a la cama, boca abajo, "reducido por seis guardias" y con "signos asfixiáicos generales". El forense "no descarta la compresión abdominal o la sofocación con almohada/colchón". El centro lo gestiona Ginso que, en su web se dice "asociación sin ánimo de lucro". La empresa es la misma a quien se le murió otro joven de 19 años en su centro de Brea de Tajo (Madrid) en 2011. Pero la titularidad de Tierras de Oria es de la Junta de Andalucía. Y este centro almeriense tiene preocupantes antecedentes, como prueba la denuncia de tres ex empleados y un ex interno con vídeos de hace tres años de la contención de dos menores atados con gomas rogando "por favor" que se las quitaran. Un caso en el que los que van a ser juzgados son los denunciantes del maltrato.

El Defensor del Pueblo alertó en marzo. Hasta el Comité de Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa testimonió en 2017 que "en Tierras de Oria se sujetaba a la cama, boca abajo, con los tobillos y muñecas (y a veces el torso) atados con correas (...) Los menores no podían ir al baño mientras estaban sujetos y (…) se veían obligados a orinarse encima". "Trato degradante o inhumano", según el CPT, al "que las autoridades deben poner fin". 

Seguir leyendo »

- Publicidad -

El Melillero

Hay que cumplir con lo prometido. Nunca pensé que sería tan pronto, hace dos semanas, pero ha llegado el momento de contar lo del Melillero. El Melillero es el barco que hace la travesía entre Málaga y Melilla.

Un amigo grandote de la Axarquía, a la vez que se sacaba su carrera, le echaba una mano a su familia que tenía una tienda almacén de cosas varias. Entre otras, legumbres. Mi amigo empezó a mostrar sus habilidades con prontitud pero tuvo un percance. Se echó por los montes de Málaga con la intención de comprar una partida importante de garbanzos para luego venderlos al por menor. El percance sobrevino  porque los garbanzos salieron duros como perdigones. Quizá fueran familia de los protagonistas de la historia de María la Morena, la que puso el potaje, pero no está confirmado.

Los garbanzos no había manera de ponerlos tiernos y lechosos. El fracaso tenía a nuestro joven emprendedor hundido. Entonces le vino la inspiración y, así, convino en que los varios vagones de garbanzos perdigones fueran embarcados en el Melillero haciendo la travesía a Melilla. No se llegaron a desembarcar al otro lado, sino que volvieron atrás por la misma ruta. Por el simple hecho de marear los garbanzos desde Málaga a Melilla y volver ¡milagro! los garbanzos se rindieron y se hicieron comestibles, mi amigo grande triunfó ante su familia y pasó a ser, de esa manera, uno de mis filósofos y científicos de cabecera.

Seguir leyendo »

Parábola de los Picapiedra

A Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias sólo parece unirles el día de su onomástica. Llevan más de dos meses mareando la perdiz, como Ortega sin Gasset, más perdidos que un pingüino en un ascensor, que un niño con algodón dulce en una feria o que don Antonio Mairena en el cumpleaños de Rosalía.

De tarde en tarde, se reúnen para hablar de la investidura, pero da la sensación de que estuvieran simplemente resistiendo la embestidura de la izquierda posible sobre la izquierda transformadora, o viceversa; sin que uno termine de saber a ciencia cierta quien representa a quien, en un pulso político que sólo puede dilucidar el VAR implacable de la perspectiva histórica, ese partido de fútbol en el que hoy por hoy cualquier árbitro tendría serias dudas sobre cuál de los dos equipos está incurriendo en fuera de juego.

Este es el baile de la silla y cualquiera puede verse compuesto sin programa o sin ministerio. Vamos a decidir primero qué haremos, pero lo mismo se mangan unos a otros el copyright de los derechos sociales o de cualquier cartera ministerial. Los socialistas buscan asistentes técnico-sanitarios y los morados están faltitos de familia política.

Seguir leyendo »

Las fuerzas

Las fuerzas

Jamás hubiera pensado que yo era fuerte, o tan fuerte como para afrontar un cáncer. No sabía cuál era mi capacidad de resistencia ni los resortes que tenía en mi interior que me llevarían a partirme la cara cada día por seguir viviendo. Resorte, energía, ánimo, fuerza, fe, ganas… cada uno lo llamamos de una forma, cada uno es movido por cosas diferentes, pero lo importante es que nos movemos. 

Resistir al cáncer requiere en muchas ocasiones plena dedicación. Ocupa mucho tiempo. Yo, por ejemplo, esta semana, tengo sesión de quimioterapia, la número 21,  y además me han hecho una Resonancia Magnética específica para la hipófisis (uno de mis puntos en rojo) con lo cual tengo mi dosis de momentos de tensión e incertidumbre. Paso por mi obligada analítica y mi obligada visita al oncólogo y a la endocrino. Sobre mis espaldas, y desde que me diagnosticaron cáncer de pulmón hace 18 meses, llevo también el desgaste de 41 sesiones de radioterapia  y dos operaciones. Horas y más horas de hospital, decenas de pruebas e innumerables visitas a diferentes especialistas. Sumemos los días y más días convaleciente y una merma física bastante notable. He vuelto a trabajar pero mi rendimiento dista mucho del que tenía antes. Si me pongo a pensar, este párrafo de consecuencias de mi cáncer sería mucho más largo, pero creo que es suficiente para ilustrar cómo se detiene una vida, cómo gira derrapando y cómo puede quedar. Y sin que nadie pueda aventurar qué es lo que me espera.

Estoy cansado, mucho, muchísimo, y sin embargo no dejo de hacer todo lo posible por superar la enfermedad. Como yo, miles de enfermos de cáncer se levantan cada mañana dispuestos a sacar el día adelante. Si toca ir al médico, pues al médico. Si toca quimio o radioterapia, pues al lío. Si no toca nada, pues a darlo todo. Tenemos motor, tenemos ese "algo" que, cuando no tenía cáncer, me hacía admirar a quienes padeciéndolo se comían la vida a mordiscos. El mismo sentimiento que ahora otros me dicen que tienen conmigo y que hace que me pregunte de dónde sale ese impulso tan difícil de sostener.

Seguir leyendo »

Cosas que ya no existen

Patio del Parlamento de Andalucía |Foto: Parlamento

Se adquiere conciencia del paso del tiempo cuando un día te sorprendes haciendo inventario de las cosas que ya no existen. Suele ocurrirme sobre estas fechas al volver a la casa familiar de la playa, al mismo mar de todos los veranos, como el título de la primera novela de Esther Tusquets. Árboles que han desaparecido, senderos que dejaron de serlo, edificios alzados en huecos inverosímiles; un paisaje modificado apenas reconocible. Nada es como era y el extrañamiento con lo que me rodea me da la medida exacta de lo ausente y de lo perdido. También el estado de los objetos tiene el poder de tasar el tiempo: los desconchados de la pintura, el color desleído de las cortinas, la solería levantada, las rejas manchadas de óxido, el veteado de grietas en el techo. 

Con la política y el periodismo tengo una sensación parecida. Es tan extenso el recuento de los modos y las cosas que ya no son y, sobre todo, tan punzante la evocación de las personas que ya no están, que resulta casi imposible escapar a la nostalgia. El otro día me encontré en la calle a un agitador impenitente de épocas pasadas que hacía mucho que no veía y me congratuló comprobar cómo conservaba aún intactas las trazas de digno perdedor infatigable, de rebelde maldito. Repasamos el repertorio de los usos periodísticos y políticos extinguidos entre risas y socarronería mutua, con un punto de incredulidad sobre aquellas certezas que dábamos por inamovibles y que los años han contradicho.  

La mirada actual se infiltra a veces en la memoria y crea una angulación que distorsiona. Los que hemos conocido otras etapas de la política y el periodismo añoramos unas formas que recordamos menos complicadas y más sólidas, aunque en realidad no lo eran. Pensamos que entendíamos mejor las reglas, que eran más sencillas; sin embargo, ahora desde luego no estaríamos dispuestos a cumplirlas. Ni los hábitos de las redacciones fuertemente masculinizados de entonces, por ejemplo, con unas herramientas de trabajo antediluvianas -¿cómo se podía hacer información sin teléfono móvil?-, ni el mutismo partícipe ante operaciones políticas que hoy serían intolerables, o ante gobernantes grotescos como ese chocarrero Jesús Gil que nos ha devuelto la serie de HBO, durante cuyo visionado es difícil no tener la boca abierta.

Seguir leyendo »

Días de cristales rotos

25 Comentarios

Concentración en el albergue de El Masnou

Está en marcha una campaña de criminalización de menores migrantes no acompañados. Este junio, actos hostiles se han sucedido ante un centro de acogida de La Macarena (Sevilla). El 3 de julio hubo un alentador encuentro informativo, con 200 miembros de ONGs, políticos y vecinos, para deshacer prejuicios y respaldar los derechos humanos. Pero el día 4, en El Masnou (Barcelona), una turba asaltó un albergue. Amenazó y tiró piedras. Aunque defensores de migrantes se interpusieron, fueron heridos un educador, un vigilante y cuatro menores. "El pueblo es pequeño, ya os cazaremos", gritaron los agresores.

Vox es la mano tras esta campaña. Siembra en tierra abonada por PP, Ciudadanos y PSOE que sostienen una política migratoria que viola la legalidad internacional con vallas fronterizas llenas de cuchillas, devoluciones en caliente a Marruecos por tierra y mar, internamiento en CIES carcelarios de quienes no han cometido delito, sino falta administrativa y hasta defienden deportar adolescentes, poco más que niños, llegados en pateras, bajos de camiones, trenes de aterrizaje de aviones o dentro de una maleta

Estos días de renovación de cargos de la UE -Von der Leyen, presidenta de la Comisión; Michel, del Consejo; Lagarde, del Banco Central y Borrell de Política Exterior- las palabras coinciden en lo importante de tratar la migración, juntos y con sensatez.

Seguir leyendo »

Vox está en su sitio

48 Comentarios

Blas Infante

Vox no ha participado en la conmemoración que cada año se lleva a cabo en el Parlamento de Andalucía con motivo del aniversario del nacimiento de Blas Infante. Son coherentes, era de esperar. Aunque parece que sus socios, Ciudadanos, no se lo esperaban y han criticado por su desplante a la formación de extrema derecha con cuyos votos mantienen estable y duradero su Gobierno de coalición.

Blas Infante fue asesinado en la madrugada del 11 de agosto después de haber sido retenido ilegalmente desde el 2 de agosto, cuando fue arrancado de su domicilio en Coria Del Río delante de sus mujer e hijos. Sin juicio. Posteriormente hubo una sentencia, por llamarla de alguna manera, que aclaraba que fue ejecutado en aplicación de bando de guerra por haber fundando un partido andalucista. Infante fue ejecutado por un grupo de falangistas en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona por orden del general Queipo de Llano. Sus últimas palabras fueron: "Viva Andalucía Libre".

La extrema derecha lo asesinó, pero no pudo acabar con sus ideas. Por eso, incluso después de quitarle la vida, lo siguen odiando; no le perdonan su vida. Tiene motivos: el autogobierno de Andalucía, su Estatuto de Autonomía, no se podría entender sin la lucha de don Blas y muchos andaluces desde su más temprana edad. Nuestros símbolos fueron defendidos con tesón por el notario de Casares.

Seguir leyendo »

Salas de espera

Tienes cáncer, el tiempo se ha convertido en tu bien más preciado, y resulta que pasas horas y más horas, simplemente, esperando. Perdiendo tiempo, perdiendo oro. Son gajes del oficio de enfermo oncológico. Esperas para la consulta de los diferentes especialistas, esperas para las analíticas, para el traslado en ambulancia, para la resonancia, para el TAC… Desde que me diagnosticaron, las salas de espera se han convertido en uno de los escenarios habituales de mi vida, y afortunadamente, les he encontrado su puntito para que me gusten, porque en las salas de espera, además de  horas, también pasan cosas.

Lo que me mueve y conmueve sucede en determinadas salas de espera. No me interesan por tanto las de los médicos especialistas, analítica y las de pruebas como TAC o resonancia. Allí todo es más rápido y los pacientes presentes van por decenas de patologías distintas. Para mí el relato está en las esperas donde sólo estamos los enfermos de cáncer y acompañantes, es decir, en Oncología, Quimioterapia y Radioterapia. Quizá me deje alguna pero será que a mí no me ha tocado ir.

Al contrario de lo que me esperaba, allí no hay demasiadas conversaciones entre pacientes. Apenas intercambiamos experiencias ni nos contamos nuestro historial médico. ¿Para qué? Sabemos que lo del otro no nos sirve para nada porque cada uno tenemos nuestro propio código de barras. No me aporta nada saber qué tratamiento recibe el señor de enfrente, o cuántas sesiones lleva. Ni siquiera saber dónde está su cáncer. No es desinterés, es otra cosa. Es que tenemos tanto en común que para qué nos lo vamos a contar. Compartimos el miedo a que el médico nos diga que estamos empeorando, compartimos la ilusión por unos resultados favorables, compartimos el temor a los efectos de la quimio en la entrada del Hospital de Día y el recorrido hacia la sala completamente aislada donde nos tumban y anclan para una sesión más de radioterapia que dará la cara semanas más tarde.

Seguir leyendo »

Exhibición de politiqueo

Vista general del Congreso

Es sabido que la política siempre ha tenido mucho de representación teatral. La forja de un dirigente se asemeja al proceso de definición de un personaje, al igual que sus categorías: principal, secundario, antagonista, tritagonista o instrumental. Y los parlamentos y otros foros públicos son en realidad escenarios con sus decorados, sus bambalinas de colores y sus tramoyas repletas de guionistas y apuntadores. Cierto que para que el espectáculo funcione conviene una ardorosa clac que anime, pero se trata  de un mero estímulo, lo realmente imprescindible es que tanto los personajes como la trama sean dignos de que el espectador conecte y se considere concernido por la historia. Da lo mismo que sea de manera simbólica, lo importante es que se sienta partícipe y la crea de interés.

Precisamente esto último es lo que está fallando en la política española durante las últimas semanas. Con motivo. Después de un maratón de urnas, en el que, por cierto, los electores han estado más que a la altura (con una participación del 76% en los comicios generales), la respuesta ha sido una exhibición descocada de vil politiqueo. Incoherencias, dilaciones, falsedades, maniobras toscas, fintas florentinas, intercambio de favores, colocaciones indecorosas de cuadros descolgados, cambalaches... La peor cara del uso de lo público en pro de unos intereses difíciles de descifrar y que a simple vista parecen a la medida de egos y componendas. Se empieza a acusar la fatiga.

La investidura del presidente del Gobierno y el peligro de volver a la casilla de salida es una demostración clarísima, pero no sólo. Ha ocurrido también en los ayuntamientos y cámaras autonómicas, en los grandes asuntos y en los acuerdos pedestres de andar por casa. Y aún queda mucho por ver. Los periodistas solemos tener poca memoria. Resumimos e interpretamos diariamente tal cantidad de datos que necesitaríamos un centenar de gigas en el cerebro para almacenarlos. Los políticos lo saben. Repiten consignas y estrategias, se contradicen sin apenas vértigo y, en el colmo del desahogo, al cambiar de bancada hacen suyos (hasta en la literalidad) los argumentos del contrario que combatieron con ahínco. Basta pasarse por el Parlamento andaluz un jueves para reconocer frases en las bocas de unos que ocho meses atrás estaban en las de los otros.

Seguir leyendo »

Ciudadanas de honor, presidentes deshonrados

Arriba, foto del G-20. Abajo, de izquierda a derecha, la capitana Carola Rackete y Luisa Izuzquiza.

La alemana Carola Rackete se ha abierto paso hasta nosotros, como capitaneó el Sea Watch, tras salvar a 52 náufragos, directo a Lampedusa desafiando leyes del Gobierno italiano de Salvini, Conte y Di Maio. Leyes por las que está en arresto domiciliario, por las que se le imputan delitos de "tráfico de personas" y "resistencia contra un buque de guerra" y le piden diez años de cárcel. Leyes que violan la norma superior:

"Todo estado exigirá al capitán de un barco que preste auxilio a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar".

Art. 98.Derecho del Mar. Naciones Unidas (ONU)

Seguir leyendo »