eldiario.es

9

Europa: ¿Y si lo que estuviera en juego fuera la democracia?

En la imagen, el Banco Central Europeo en Franckfurt

En estos tiempos en que instituciones y Estados miembros de la Unión Europea andan enzarzados en cuentas acerca de cómo sobrellevar los devastadores efectos económicos de la pandemia COVID tal vez no esté de más recordar que puede que lo que esté en juego sea, ni más ni menos, que la democracia europea. En realidad el debate acerca del déficit democrático de la UE es de vieja data, remontándonos al menos a la época del Tratado de Maastricht, aunque es cierto que en época más reciente veníamos acusando un tipo diferente de enfermedad democrática en la Unión Europea, con especial incidencia en alguno de sus Estados miembros, manifestado en la propagación en su seno de tendencias populistas y autoritarias.

Estas tendencias se han nutrido, conviene no olvidarlo, del descontento generalizado de gran parte de la población ante los efectos inequitativos de las políticas neoliberales y medidas de austeridad propugnadas por la ortodoxia comunitaria y ante la falta de solidaridad para dar respuesta compartida a algunos de los retos más acuciantes como la presión migratoria en las fronteras sur del espacio europeo. Este constituye el contexto en el que hay que situar el actual debate y valorar los posibles efectos integradores o desintegradores de las políticas europeas post-COVID, políticas que se van a adoptar en un contexto geopolítico también en cambio. Desglosemos cada elemento.

El debate acerca del déficit democrático del proyecto europeo cobra pujanza a la sazón del Tratado de Maastricht en 1992, con la creación formal de una unión económica, monetaria y política para el UE. Porque a pesar de las distintas reformas de índole democrática, a pesar de contar con elecciones directas, un Parlamento Europeo, representantes elegidos democráticamente en el Consejo de Ministros, un Tribunal de Justicia y varias instancias y mecanismos de protección de los derechos de los ciudadanos, el núcleo de la crítica sigue vivo. La Unión sigue sin contar con una arquitectura que le permita responder de forma directa a las preferencias de sus ciudadanos. Contamos efectivamente con un parlamento que los ciudadanos elegimos directamente pero no hay partidos políticos europeos, y no hay forma de garantizar a los ciudadanos que su voto en las elecciones al Parlamento Europeo se va a traducir en influencia real y suficiente a la hora de la formulación de las principales políticas de la UE.

Seguir leyendo »

- Publicidad -

Saudades de você, Saramago

José Saramago

Cuando pienso en los momentos más felices de mi juventud siempre aparece, de un modo u otro, José Saramago. Ningún escritor de aquellos años me proporcionó tantas horas de solitaria felicidad, de solitaria intensidad, pero siempre expansiva, porque a la postre sus novelas acababan colmando un montón de arrobadas conversaciones entre los amigos. Se cumplen este mes diez años de su muerte, un dato en el que sólo reparé cuando ya había tomado la decisión de aprovechar parte del confinamiento para releer su obra, como si una suerte de intuición, tan propiamente saramaguiana, me hubiera lanzado a ello.

Volver a lecturas de juventud es un ejercicio arriesgado, siempre propenso a la decepción. En este caso ocurrió todo lo contrario. Kafka y Saramago ocupan los dos extremos del siglo XX que nos sirven para comprender el laberinto del ser humano occidental. Las seis novelas del portugués que van desde Memorial del convento hasta Ensayo sobre la ceguera así lo atestiguan: seis novelas, ni más ni menos, de una sobresaliente y honda factura, entre las que además, a mi modo de ver, se encuentran dos obras maestras, un alcance limitado a muy pocos.

Fue una novela anterior a todas esas, Levantado del suelo, la que dio nombre y relevancia a su autor, y en ella, de hecho, encontramos ya algunos rasgos del singular estilo de Saramago; especialmente esos diálogos entreverados en la corriente narrativa porque, como bien vio su primer traductor al español, Basilio Losada, atienden a una concepción de la historia más oral que escrita. Con todo, es una novela extremadamente ideologizada, de un realismo seco, sin rastro de la fantasía o las parábolas propias de Saramago, como tampoco de su irrenunciable ironía. La compasión hacia sus personajes, de la que tanto se ha hablado (incluso en el acta del jurado del Premio Nobel) carece aquí de esa mirada sin distingos hacia nuestras imperfecciones constitutivas. Son esas las que por naturaleza nos inclinan no tanto a grandes vilezas o heroicidades, sino en general a pequeñas y mediocres existencias dignas, sí, de compasión.

Seguir leyendo »

El petardazo anunciado que sorprenderá

Susana Díaz fue presidenta de la Junta por un pacto con Juan Marín (Cs), hoy vicepresidente de la Junta

¿Cuánto importaba Wuhan al planeta o… siquiera a China antes de la pandemia? El español de provincias lo sabe. Ahora que los contagios bajan, son tema estrella la crispación y el cese de Pérez de los Cobos como Jefe de la Guardia Civil en Madrid, tras su impresentable informe para culpar al Gobierno y el feminismo de la devastación de la COVID-19. Pero, ¿de verdad sorprende que quien ordenó las cargas el 1-O en Cataluña salga rana? Si Rajoy dejó algún buen legado fue enseñar que los problemas no se arreglan postergándolos. Bueno, pues aquí en Andalucía, el rincón de los 8,5 millones de habitantes, vivimos la crónica de un petardazo anunciado: como el PSOE y Unidas Podemos no espabilen tenemos trifachito para ocho años.

No es un tema regional. La irrupción de Vox empezó en el Parlamento andaluz. Sin sus doce diputados el PP y Ciudadanos no habrían formado el Gobierno que sacó de la Junta al PSOE tras 37 años. Sin ellos y la abstención del 41%. Pues bien, ¿en quién confía Pedro Sánchez? ¡En Susana Díaz! Cualquiera de Despeñaperros para arriba dirá, ¿sigue en política? Inexplicable, pero cierto. Como lo de Pérez de los Cobos. ¿Piensa el PSOE tropezar en la misma piedra? ¿O aprender y reaccionar cuando para las autonómicas aún quedan tres años?

Como el toro de Osborne, ese punto temporal se ve inalcanzable en el horizonte. Pero cada día, también para esto, es uno menos. Y, mientras el Gobierno central se desgasta, mientras banderas de España suman el #SanchezVeteYa como hashtag, la nº1 del socialismo andaluz, calla de perfil y aguarda su oportunidad a nivel regional o… ya veremos. 

Seguir leyendo »

Entre Horacio y Merkel: los equidistantes

34 Comentarios

Ha causado sensación en España lo que no tiene nada de sensacional, a saber, que la canciller de un país democrático, Angela Merkel, se posicione abiertamente contra la extrema derecha. Sin término medio, enfrente. Como no tiene nada de sensacional que un periódico como The New York Times advierta de los peligros de la extrema derecha española, como tampoco que la prensa más prestigiosa de EEUU esté seriamente concernida y activa contra el racismo de Trump, y revistas jurídicas como Jurist se hagan eco de la creciente comparación de la presidencia de Trump con el Tercer Reich.

No cabe equidistancia en defensa de los derechos humanos, como tampoco en defensa de la libertad contra el fascismo. Y sin embargo, España. La equidistancia de políticos, periodistas, intelectuales y cultos se ha convertido en la bandera de conveniencia de la clase estable a toque de cornetín. Domina una inquietud con el Gobierno, transformada en equidistancia, se huele el peligro, no sé de qué. Como si los gobiernos duraran para siempre, nunca más se vayan a celebrar elecciones o quizá temiendo que cuando las haya, el Gobierno actual vuelva a contar con la mayoría ciudadana.

Además, se pretende justificar que situarse a medio camino entre la crítica legítima al Gobierno y la aceptación de la extrema derecha y su loca carrera es una posición legítima. Le podrían preguntar a Merkel, o simplemente consultar la historia. Esa historia que habla del papel ruin de los equidistantes en la ruina de la República de Weimar y el advenimiento del nazismo.

Seguir leyendo »

La derechona libertaria

Protesta contra el Gobierno en un barrio del norte de Madrid

El escritor Richard Ford reflexionaba recientemente a propósito de la COVID-19 acerca de la deriva individualista de EEUU, de su tendencia a la separación de los ciudadanos y a un aislamiento que a veces hace temer que el país esté en un tris de ser ingobernable. Sobre todo, desde la llegada de Donald Trump y su propensión a reventar los consensos básicos. Ford se lamenta de lo difícil que resulta que se cumplan unas normas de sentido común y del peligro de precipitarse a una suerte de anarquía, que él imagina como la separación y el individualismo por antonomasia. "Pensamos que la Constitución nos da el derecho a echarlo todo a perder si queremos y que eso está bien", escribe. Me he acordado de estas palabras al contemplar las coloridas algaradas de la ultraderecha en los peores días de la pandemia pidiendo libertad, paradójicamente con los viejos emblemas de la dictadura que simbolizan lo contrario.

Ese es el único rasgo autóctono: las astracanadas españolistas que parecen secuencias de Raza o Alba de América, con sus arrebatados personajes enalteciendo la patria con la mirada férvida clavada en el infinito, como en trance hipnótico. Porque en lo demás las coordenadas son universales. Lo que hemos escuchado en las calles son las mismas proclamas de la extrema derecha internacional que circulan a velocidad instantánea por los vericuetos de la red (de las que alertan desde hace tiempo las organizaciones supranacionales), y que persiguen que arda la sociedad, animando a la insurrección contra un estado que tildan de intervencionista y castrador. No es una singularidad de España, insisto. Un repaso por el panorama mundial nos conduce a multitud de grupos furiosos clamando por rescatar a sus respectivos pueblos del yugo de los gobiernos totalitarios que cercenan el legítimo albedrío. 

Nadie que tenga las meninges correctamente colocadas puede colegir que el confinamiento temporal, que se sepa la única receta para combatir la propagación del virus, constituye una agresión a los derechos fundamentales. Sin embargo, ahora es un mensaje fatalmente planetario, lindante con la anarquía a la que se refiere Richard Ford, que en nuestro país, pasado por el tamiz del pasodoble español y mucho español, alumbra una castiza derechona libertaria, cuyo carácter pintoresco nos tiene con la boca abierta y con una inclinación apenas contenida hacia el chiste fácil. Si recuerdan, fue al frecuentar Georgetown y tras su campechanía de pies en la mesa con Bush cuando Aznar soltó aquello de que quién era la DGT para decirle que no podía conducir cargado de copas. Una tiranía, vino a subrayar, tuteando al director de la DGT como suelen hacer con petulancia las gentes de orden con los que creen inferiores, mientras entre ellos se llaman públicamente de usted y de don.

Seguir leyendo »

Otra bandera es posible

Banderas nacionales muy ponibles, ideales para manifestaciones de la gente de bien a la que no disuelve la policía. Banderas rojigualdas para lucir en la mascarilla fashion, que hasta en la profilaxis siempre hubo clases. Banderas de usar y tirar como guantes de latex por parte de esa legión de hispanos dícense de pura cepa que creen tener la escritura de propiedad de esta nación; y quizá la tengan.

Debo ser de los pocos españoles a los que les gusta España. Pero no me agrada su bandera. Y no porque el franquismo le pusiera un pollo en medio al mismo pabellón que, a grandes rasgos, simbolizó antes a la monarquía y a la I República, con su castillo y león correspondiente. No me entusiasma ese símbolo porque, hoy por hoy, sigue sin identificarnos a todos como tribu, más allá de intereses contrapuestos y de ideologías adversas. Yo no es que quiera ser compatriota de cualquier votante de Vox: es que lo soy.

Y aunque defendamos Españas distintas, lo único que compartimos para nuestra vergüenza al día de hoy es la riña que Francisco de Goya también tituló “Duelo a garrotazos”, en el que dos paisanos se atizan de lo lindo como en una metáfora de lo que quizá constituya la esencia del país que tendríamos que pensar en cambiar: hay estados que se cimentan en el amor y hay otros que arraigan sobre el odio, que me temo que es nuestro caso.

Seguir leyendo »

Se nos rompió el amor

26 Comentarios

Manifestación Vox

De tanto usarlo, así seguía la copla de "la más grande", la chipionera Rocío Jurado.

Llevo toda la semana con lo de Bildu. Solitario y dolido. No sé todavía si ha sido un "error", un "despropósito", un "disparate", una "traición". Menos aún, si es porque ha sido un pacto con los "herederos de ETA", o porque se han contrariado hasta la ebullición "los herederos de Franco". No sé si ha sido porque la reforma laboral tiene que ser integral, es decir, en todo sus elementos - que es como define la RAE integral- o porque los empresarios quieren ahora dialogar después de que en 2012 no dialogaran con nadie; o porque los sindicatos pierden algo por el carburante. No sé si es porque el Gobierno se ha equivocado y ha rectificado, a su manera. En ese caso, yo estoy de acuerdo: este Gobierno es cagón, merece toda la crítica.

Lo cierto es que en los medios y las mediaciones la unanimidad ha sido casi absoluta: el gobierno la ha cagado. Y eso que el presidente de Gobierno lo ha asumido, no hay la desunión deseada en el Gobierno, Bildu no se da por ofendida, y Ciudadanos no se da por aludida. En fin, extraña unanimidad mediática y del poder.

Seguir leyendo »

Querido vecino, no soy tu enemiga

Varias decenas de personas celebran una protesta contra el Gobierno en Sevilla

Querido vecino

Te he visto en la calle y en los medios protestando. Y me gusta que cualquier persona pueda expresar lo que no le parece bien, aunque no sea mi protesta. Es sólo que no entiendo que para reivindicarse haya que incumplir unas medidas de seguridad sanitaria que nos piden a todos y que nos protegen a todos. No entiendo tampoco que uses la bandera de España como arma arrojadiza, como elemento diferenciador entre unos y los otros. Cuando debería ser un símbolo para sumar y unificar. Es una bandera bastante grande para que quepamos todos.

Yo también estoy cansada de confinamiento. En mi familia ha habido personas que han pasado la COVID -19. Algún mayor no lo ha superado. En otros casos, gracias al trabajo del personal sanitario (y un poco la suerte también, imagino), no ha habido más pérdidas. Entiendo tu hastío y la mirada al futuro. Porque es incierta, llena de preguntas. Ayer mismo me preguntaba, por ejemplo, cómo van a quedar las relaciones de la infancia. ¿Cómo van a volver a jugar los niños juntos? ¿A dos metros? Y sobre todo, ¿cuándo? ¿Y cuándo voy a poder volver a ver a mis padres y a mis hermanos que viven en otras comunidades autónomas? Tengo una empresa y la sensación de incertidumbre es similar. Las preguntas, otra vez, miles.

Seguir leyendo »

Andaluces, ¡El Retiro sigue cerrado!

En el parque del Retiro están la gran mayoría de especies de árboles de Madrid. / Ayto. de Madrid

El pasado 3 de febrero, seguro que todos lo recordamos, un avión de Air Canadá tuvo que sobrevolar durante cinco horas la ciudad de Madrid para quemar combustible antes de poder aterrizar de emergencia debido a una serie de averías. Esas cinco horas fueron retransmitidas en directo por casi todos los medios de comunicación. El mismo día sucedía algo similar, esta vez en el aeropuerto de Málaga. No busquen rastros de retransmisiones en directo.

Las cacerolas que unos pocos en Madrid golpean en su barrio, cuyos nombres de calles ahora conocemos al dedillo, resuenan en toda España por la sencilla razón de que las anécdotas de los pijos capitalinos merecen rango de titular. Probablemente ustedes no sepan casi nada de las colas del hambre en su localidad, ni de los niños que con esta crisis ya sólo comen de la caridad en los colegios que algunos profesores esforzados han mantenido abiertos, pero evidentemente estamos al tanto del menú basura que durante 60 días alimentó a los críos más desfavorecidos de la Comunidad de Madrid. Cuando pongamos el informativo de la tele tendremos la certeza de que vamos a conocer la última salida de la inefable presidenta de la Comunidad de Madrid, y cómo es la decoración de su apartahotel ilícito. Si en su momento Málaga y Granada, lo mismo que la otra mitad del país, no pasaron de fase (entre otros motivos porque la Junta no rellenó los campos adecuados de un primer formulario, entregó fuera de plazo otro y nadie se atrevió a firmarlo),  a nadie le importa porque, atención, tampoco avanzó Madrid, el epicentro de la pandemia en España. Un dato sorprendente en provincias vale menos que algo absolutamente previsible en Madrid. Puede que usted no sepa exactamente qué puede hacer en esta fase en las playas de su municipio, o en los parques, pero si ve las noticias recibirá, como me pasó a mí la semana pasada, un informe exhaustivo sobre los lugares para pasear en la ciudad de Madrid. Y tengo que darle una mala noticia: ¡el parque de El Retiro aún está cerrado! Que El Retiro esté cerrado nos tiene que importar, y mucho, a los 44 millones de personas que no vivimos en el municipio de Madrid.

En Andalucía, la mayor Comunidad Autónoma de todo el país, el alumnado sordo de ciclos superiores tiene que examinarse el mes que viene, pero la Junta ha eliminado el servicio de las intérpretes de lengua de signos. Ese mismo Gobierno, aprovechando la crisis del coronavirus y que, bueno, como esto no es Madrid casi nadie mirará mucho, acaba de dar vía libre a otro proceso de ladrillazo en nuestros parajes. Continúa así con la intentona que, con un parlamento vacío, trató el mes pasado de modificar toda la legislación vigente en materia urbanística y medioambiental. Hasta el Gobierno central ha tenido que recurrir semejante barbaridad. Que Madrid compre mascarillas defectuosas no importa tanto como que Andalucía lo haya hecho hasta con cuatro lotes.

Seguir leyendo »

¿Por qué escuecen Pablo Iglesias, Yolanda Díaz y Alberto Garzón?

51 Comentarios

De izquierda a derecha, Yolanda Díaz, Unai Sordo (CCOO), Pablo Iglesias, Pepe Álvarez (UGT) y Alberto Garzón.

La muerte de Julio Anguita une el dolor de sus deudos, de sangre y compromiso, al pésame de ocasión que, en España, es tan marca de la casa, como en vida la crítica feroz. Pero Anguita no buscó la vacía alabanza sino la transformación. Cuando, asesinado su hijo periodista Julio Anguita Parrado en la guerra de Irak, dijo: “Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen” no era un desahogo de padre. Sino la denuncia de un sistema que ve legítimo que el poder, representado en las Azores por Bush, Blair, Aznar y Barroso, con la excusa de inexistentes armas de destrucción masivas, inicie una guerra por el petróleo, el negocio bélico y el dominio geoestratégico de Oriente Medio al precio de vidas humanas. Su “programa, programa, programa” buscaba avances reales.

En la misma semana en que se ha llorado la muerte del dirigente del PCE e Izquierda Unida –con menos despliegue mediático que la de un Rubalcaba pues la historia la cincela en mármol la corte alrededor del mando-, los tres políticos, herederos de Anguita, que han planteado temas claves ante la crisis del covid-19, Pablo Iglesias, Alberto Garzón y Yolanda Díaz se han ganado desaforados ataques reaccionarios y el desmarque de su socio de gobierno, el PSOE.

Es habitual oír el tran-tran de “los podemitas con su ideología”. Hay que reírse. La gente de izquierda asume lo ideológico, mientras la derecha cree que lo suyo es pensar normal, sentido común y lo contrario idiocia, enfermedad mental o maldad.

Seguir leyendo »