De elecciones y fragmentación de la izquierda, o cómo votar sin que te dé un jamacuco
El mismo día que llegó a mi casa el sobre para votar en las elecciones andaluzas como inscrita en el censo de españoles residentes ausentes (CERA), llegaron también los materiales electorales de las primarias de California. Dos elecciones, dos continentes y una misma mesa del comedor convertida en oficina electoral improvisada.
La diferencia se ve a simple vista. En California nos dan un librito cogido con grapas donde podemos ir viendo todo lo que vamos a poder votar, además de varios folios con las listas de candidatos. Para las andaluzas me han mandado varios sobres: uno con las papeletas, y otro lleno de más sobres: el electoral donde meter la papeleta, otro para remitir a la delegación provincial, y un tercero donde se mete todo para mandar al Consulado. Vamos, tantos sobres que por un momento pensé que me habían confundido con mandataria del PP.
En California, este junio se celebran las primarias para elegir al próximo gobernador. Gavin Newsom no puede presentarse a un tercer mandato, y la carrera se ha llenado de candidatos. El sistema es el llamado top-two primary: todos los candidatos compiten en la misma papeleta y los dos más votados pasan a las elecciones generales de noviembre, aunque sean del mismo partido.
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