Por qué hay varios pueblos con nombres que acaban en “de León” pero están en Huelva y Badajoz

Arroyomolinos de León, apacible pueblo de la provincia de Huelva

Alberto Gómez

1 de septiembre de 2026 12:30 h

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Existen hasta cinco poblaciones situadas en las estribaciones de Sierra Morena, justo en el límite fronterizo entre las provincias de Huelva y Badajoz, que comparten un llamativo e inesperado apellido común en sus nombres oficiales. Son, concretamente, las villas de Calera de León, Segura de León y Fuentes de León, pertenecientes a la provincia de Badajoz, junto a Cañaveral de León y Arroyomolinos de León, integradas en la provincia de Huelva. Aunque estas localidades se encuentran a más de quinientos kilómetros de distancia de la provincia leonesa ‘original’, conservan con enorme orgullo su denominación medieval histórica.

Llevar a León impreso tanto en sus nombres como en sus respectivos escudos municipales constituye un legado de indudable valor identitario para todos sus habitantes. El origen de esta profunda vinculación de raíz medieval se remonta al lejano siglo XIII, en los tiempos de la Reconquista cristiana frente a las fuerzas musulmanas. Fue entonces cuando las tropas cristianas avanzaron de manera decidida hacia el sur de la península bajo el carismático liderazgo del gran maestre de la Orden de Santiago, Pelayo Pérez Correa. La tradición sitúa en este contexto geográfico la legendaria batalla de la Calera, acontecida en las cumbres del histórico monte de Tentudía. De acuerdo con las crónicas populares, viendo el maestre que la noche caía y que se le escapaba la victoria, imploró a la Virgen María el milagro de detener el día con la conocida frase de Santa María, detén tu día. La leyenda relata que la Virgen obró el prodigio parando la luz solar para vencer el reñido combate.

En señal de profundo agradecimiento por aquella trascendental victoria militar de las huestes cristianas, la Orden de Santiago recibió en 1248 la donación de un extenso y fértil territorio en torno a Tentudía. Pocos años después se constituyó de manera formal la histórica provincia de León de la Orden de Santiago, dividida para su organización administrativa en encomiendas. Esta amplia zona fronteriza fue repoblada de forma sistemática por familias cristianas procedentes del norte de la península ibérica, muy especialmente por colonos leoneses, sobre todo de pueblos que rodeaban a la capital de León, que descendieron a través de la Ruta de la Plata, una de las principales arterias de comunicación de la época.

Fuentes de León, localidad extremeña, en una imagen aérea

Bajo este esquema de colonización medieval, las cinco villas mencionadas se articularon administrativamente para formar la célebre Encomienda Mayor de León en plena frontera con los árabes, sirviendo como auténticas murias del reino durante la Reconquista. Esta provincia santiaguista constituyó un baluarte de defensa del territorio reconquistado, y la Orden de Santiago acumuló en ella un inmenso dominio económico hasta su desaparición en 1485, pasando a la Corona española. Durante los siglos posteriores, las cinco localidades mantuvieron una historia y una vida comunitaria compartidas, manteniendo un estrecho contacto. El león de sus escudos llamaba poderosamente la atención de los pastores leoneses que practicaban la trashumancia hacia estas hermosas dehesas del sur.

El arraigo de esta herencia no se limitó al ámbito civil, sino que también tuvo una fortísima proyección eclesiástica y educativa de gran relevancia histórica. De hecho, los cinco municipios pertenecieron a la diócesis del Priorato de San Marcos de León hasta finales del siglo XIX. Además, la localidad de Calera de León albergó durante cuarenta años el importante Colegio de San Marcos, que la Orden de Santiago trasladó desde la capital del Reino de León en 1562. Este prestigioso centro de estudios de humanidades, donde se impartía gramática, artes y teología, se convirtió en la institución académica de mayor relevancia en Extremadura, beneficiándose de las generosas rentas aportadas por las instituciones santiaguistas.

El destino político y territorial de estas poblaciones dio un giro radical en 1833, bajo el reinado de la reina Isabel II. Fue entonces cuando se decretó la célebre división administrativa de España en provincias, diseñada por el ministro de Fomento Javier de Burgos. Esta reforma territorial supuso la separación definitiva de las cinco villas históricas que hasta ese momento habían pertenecido al antiguo Arciprestazgo de Calera de León y caminado juntas durante siglos. Las localidades de Calera de León, Segura de León y Fuentes de León quedaron integradas en la provincia extremeña de Badajoz. Por su parte, los municipios de Cañaveral de León y Arroyomolinos de León fueron asignados formalmente a la recién creada provincia de Huelva, quedando desvinculados de Extremadura e integrados en Andalucía.

Descontento y orgullo

Esta nueva adscripción provincial decretada por el gobierno central causó un profundo descontento e indignación entre la población de las localidades onubenses, que se sentían plenamente integradas en Extremadura. Los habitantes de Arroyomolinos de León, con una identidad extremeña fuertemente arraigada, manifestaron abiertamente su desacuerdo con la medida que rompía de golpe sus históricos lazos con Badajoz. En 1835, el ayuntamiento serrano dirigió una queja formal por escrito al gobierno denunciando los graves perjuicios que les acarreaba esta nueva dependencia administrativa. Sin embargo, sus reclamaciones fueron totalmente desatendidas por las autoridades.

A pesar de la separación geográfica actual entre Andalucía y Extremadura, estas cinco poblaciones, que hoy suman algo más de siete mil habitantes, conservan con orgullo su pasado leonés. Aunque a lo largo del tiempo tuvieron la oportunidad legal de modificar sus nombres oficiales para adaptarlos a sus provincias actuales, todas ellas decidieron mantener de forma unánime su histórico apellido. Actualmente, estas localidades continúan celebrando anualmente, desde hace casi treinta años, unas jornadas de hermandad para conmemorar su pertenencia a la Encomienda Mayor de León. A pesar de que su denominación a veces causa cierta confusión entre los turistas, los vecinos y alcaldes prefieren mantener este singular legado cultural, que refuerza la hermandad entre estas dehesas y el viejo reino del norte.

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