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¿Se han fugado los pulpos al norte? La verdadera razón por la que han invadido Reino Unido pero escasean en Galicia

Un pescador francés recoge pulpos frente a la costa de la Isla Molene, en la Bretaña francesa.

Antonio Martínez Ron

4 de septiembre de 2026 22:45 h

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La población de pulpo común (Octopus vulgaris) está viviendo una explosión demográfica en el suroeste del Reino Unido y en las costas de Bretaña que contrasta con el declive de las últimas décadas en Galicia. En el litoral británico, advierten los expertos, el número de pulpos capturados en 2025 fue 65 veces superior al promedio, y en el norte de Francia han experimentado un repunte similar. Esto ha llevado a que Galicia esté importando por primera vez pulpo procedente de estas latitudes, donde los pescadores están pasando de considerarlo una plaga a convertirlo en un recurso.

¿Cuál es la causa de este giro en la distribución del pulpo? “El fenómeno comenzó a intensificarse a partir de 2021 y ha provocado un boom histórico en las costas de la Bretaña francesa y en las de Devon, en el Reino Unido, entre 2025 y 2026”, explica Ángel Guerra, investigador del CSIC y una autoridad en materia de cefalópodos. “Había pulpo en ambos sitios, pero la población local no era suficiente para generar una plaga. La principal razón es que se ha calentado toda el agua del Canal de la Mancha”, asegura.

Siempre han estado ahí, no es que el pulpo haya llegado de repente, sino que la temperatura ha favorecido un 'boom' poblacional

Alejandro Escánez Experto en cefalópodos de la Universidad de Vigo

No es que los pulpos gallegos hayan viajado hacia el norte en un éxodo masivo por el aumento de temperaturas, advierten los especialistas, sino que las poblaciones locales han encontrado ahora una situación idónea para proliferar. “Siempre han estado ahí. No es que el pulpo haya llegado de repente, sino que estaba en baja abundancia y ahora la temperatura ha favorecido un boom poblacional”, explica Alejandro Escánez, experto en cefalópodos de la Universidad de Vigo.

Un trabajo reciente identifica el origen en la migración de larvas de pulpo a costas inglesas en el transporte por las corrientes y los vientos desde el Canal de la Mancha hacia las zonas rocosas de Bretaña, Devon y Cornualles, que son fondos idóneos para ellos. El estudio, liderado por Bryce Stewart, muestra que los pulpos se han extendido hasta las costas del norte de Escocia y que en una lonja de Devon se han llegado a vender 100 toneladas en un solo día. “Ya habíamos tenido proliferaciones antes, pero todo lo que veo me indica que esta es la mayor que hemos visto; es muy diferente”, aseguraba recientemente en The Guardian.

Calor y pulpos “horribles”

Para Ángel Guerra, el aumento de la temperatura superficial del océano causado por el cambio climático ha sido la clave. Como el pulpo es tradicionalmente un animal de aguas templadas y cálidas, este calor anómalo en el Canal ha creado un hábitat idóneo gracias a tres factores: una mayor supervivencia de las larvas debido a que hay mucho plancton, un aumento del metabolismo que estimula su rápido crecimiento y la ausencia de depredadores naturales, debido a la sobrepesca en la zona.



El biólogo marino Baptiste Le Bourg, científico de la Estación Marina de Concarneau, ha realizado una investigación sobre el resurgimiento de la especie en el norte de Francia y añade otra circunstancia: los pulpos del norte son más grandes que los gallegos por el llamado “efecto Forsythe”. Debido al agua más caliente en las primeras etapas de la vida, el pulpo aumenta su metabolismo y su crecimiento. “Una temperatura más alta en determinadas etapas hace que, si el animal recibe suficiente energía, crezca más rápido”, explica Le Bourg a elDiario.es. La sobreabundancia de presas y la escasez de depredadores han hecho el resto, añade Ángel Guerra.

En esta zona del norte de Europa ocurrieron dos explosiones similares de la población de pulpo en el pasado, explica el especialista en cefalópodos. Una entre 1889 y 1900, y otra entre 1950 y 1951. “En aquella época decían que los pulpos se comían a los crustáceos comerciales e interferían con la pesquería de bajura, pero no le dieron ninguna importancia económica porque el pulpo en Inglaterra es considerado the horrible octopus; o sea, no se consume ni se aprecia”, asegura Guerra. Años después, dos inviernos muy fríos en 1962 y 1963 hicieron que el pulpo prácticamente desapareciera de las costas de Bretaña y Reino Unido.

Los ingleses no consumen cefalópodos; las ventosas les parecen repugnantes, por eso nos lo exportan a nosotros

Antonio Figueras Investigador del CSIC experto en organismos marinos

Ante la irrupción y permanencia de miles de cefalópodos en sus costas, los pescadores ingleses y franceses han pasado de la sorpresa y la preocupación al oportunismo. “Es la primera vez que los pesco en 49 años”, decía en 2025 un pescador a The New York Times, en un reportaje que narraba cómo los pulpos habían “invadido” la costa inglesa, arrasando con todo lo que encontraban a su paso. “Como son sumamente voraces, los pulpos están devorando bogavantes, nécoras y cangrejos”, describe Antonio Figueras, investigador del CSIC experto en organismos marinos. “Los ingleses no consumen cefalópodos; las ventosas les parecen repugnantes. Para ellos, el pulpo está exactamente al mismo nivel de plaga que las medusas en el Mediterráneo, por eso nos lo exportan a nosotros”.



“Al principio de la explosión de pulpo, la comunidad de pescadores de aquí también pensaba que era que se trataba de una plaga que debería ser eliminada del ecosistema”, explica Le Bourg desde la Bretaña francesa. “Ahora lo consideran como un recurso y trabajan para que la población tenga una pesquería sostenible a largo plazo”. Este cambio ha conducido a la irrupción en los mercados españoles del pulpo procedente del norte, que tiene mayor tamaño y se vende más barato. “Los ingleses están transformando su pesquería utilizando nasas y han contado con asesoramiento gallego”, informa Ángel Guerra. “Lo sé porque clasifican comercialmente el pulpo en lonja exactamente igual que en Galicia: menor de 2 kilos, de 2 a 6 kilos y más de 6 kilos (categorías C1, C2, C3) y así se cotiza”.

El declive del pulpo gallego

Paralelamente, las descargas de pulpo en Galicia, que se mantuvieron estables en torno a las 2.000 y 4.000 toneladas anuales durante la mayor parte del siglo XX, han experimentado un declive estructural desde el año 2000. Este retroceso, según los registros históricos del IIM-CSIC y de la Xunta, tocó su mínimo histórico en la campaña 2024-2025 con apenas 1.116 toneladas descargadas en lonja, logrando remontar tímidamente hasta casi las 1.327 toneladas en el ciclo 2025-2026 gracias a la aplicación de nuevos planes de gestión y paros biológicos.



“El descenso de las capturas sí que se nota, derivado de una mala gestión de los recursos”, asegura Primitivo, pescador de la cofradía de Muros que lleva 35 años viviendo del pulpo. “También hemos notado un descenso en el precio de lonja muy importante, en torno a un 15 o un 20% por la llegada de pulpo del norte”, admite. Ramón, pescador de la ría de Arousa desde hace 40 años, cree que la sobreabundancia en el norte es circunstancial y se debe, justamente, a que aún no lo han sobreexplotado. “Ellos ahora tienen mucho pulpo porque antes no lo pescaban”, dice. “Esa gente dejó el caladero sin tocar y, donde antes había mil pulpos, ahora hay tres millones. Eso pasa de año en año cuando los dejas desovar y no los molestas”.

Sí que hemos notado un descenso en el precio de lonja muy importante, en torno a un 15 o un 20% por la llegada de pulpo del norte

Primitivo Pescador de pulpos de la cofradía de Muros

El veterano pescador achaca el descenso de la población de pulpo en Galicia a la sobreexplotación y el exceso de marineros. “No es solo porque haya menos recurso, sino porque hay mucha más gente”, defiende. “Cuando mi padre trabajaba, el pulpo estaba vedado aproximadamente como unos seis meses en el año”, coincide Primitivo. “Ahí sí que había muchos recursos, sobre todo en temporada, cuando el pulpo es mejor. Todo cambió por la presión de la hostelería”.

“A mí no me engañan”

Ángel Guerra achaca el declive de pulpo gallego a una combinación de sobrepesca, un descenso drástico del plancton en las rías debido a la contaminación y el exceso de agua dulce en años muy lluviosos. Y no le cabe duda que la carencia que se observa en Galicia será suplementada con el pulpo de Bretaña y de Devon y Cornualles, en un proceso que ya ha empezado. “Es una especie igualita a la nuestra, de fondos y alimentación idénticos”, asegura. “A diferencia del pulpo de Marruecos, que habita en fondos arenosos y se alimenta de otra forma, este es clavadito en sabor y calidad al de Galicia”.

El pulpo de fuera es mucho más grande, pero a mí no me engañan. Si pruebas el pulpo de allí, vas a notar la diferencia

Ramón Pescador de pulpos de la ría de Arousa

“El pulpo de fuera es mucho más grande, pero a mí no me engañan”, objeta Ramón. “Si pruebas el pulpo de allí, vas a notar la diferencia: es un poco más duro que el de aquí, por mucho que lo golpees o lo prepares. Y el sabor es muy parecido, pero no es igual”. “Sigue teniendo bastante mejor sabor el nuestro”, coincide Primitivo. “No sé si es por el trato o simplemente porque come distinto, pero debemos remarcar esta diferencia”. Al final, advierte Ramón, si no limitan la captura, están condenados a repetir lo ocurrido en Galicia. “Ellos ahora tienen mucho pulpo. ¿Y por qué? Porque antes no lo pescaban. No es porque hayan aprendido de nosotros de repente, sino porque si el pulpo te destroza el marisco, tienes que empezar a capturarlo para defenderte”.

“La punta del iceberg”

Más allá de esta futura guerra comercial está el contexto de fondo, que tanto pescadores como científicos tienen claro: el cambio climático está alterando los equilibrios y moviendo especies de un lado a otro. “Esto no está pasando solo con el pulpo, sino con muchas especies, tanto de peces como de otros invertebrados”, señala Alejandro Escánez. “Especies que son de aguas del sur están empezando a colonizar aguas más norteñas, un fenómeno que se conoce como 'tropicalización'”.

“Solo nos fijamos en las 10 o 20 especies de interés comercial porque hay gente que vive de ellas, pero en realidad todo el ecosistema está desajustado”, sostiene Antonio Figueras. La gente olvida que Galicia es uno de los tres o cuatro lugares del mundo con un fenómeno tan marcado de afloramiento de las corrientes (upwelling), junto con California, el Pacífico de América Latina y el Sáhara, insiste. “Las aguas de Galicia sufrieron anomalías térmicas extremas este verano hasta alcanzar los 24 grados (entre 4 y 6 grados por encima de lo normal) y eso para el pulpo es letal”, subraya Ángel Guerra.

“Este un laboratorio ambiental único, pero llevamos cuatro o cinco años donde apenas hay afloramiento”, resume Figueras. La causa es el debilitamiento de los vientos dominantes del noreste sobre las rías gallegas, que es lo que permite la entrada del agua profunda, fría y rica en nutrientes. “Y esto no solo destruye la producción de pulpo, sino la de todas las especies que sustentan la red trófica”, señala. “Tenemos que avisar a la gente de que pasa algo muy grave, que estamos ante la punta del iceberg”.

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