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‘Cronos’: llega la película sobre las 124 horas que estremecieron Barcelona tras el atentado de La Rambla

Enric Auquer, en uno de los momentos más tensos del film

Juanjo Villalba

Barcelona —
4 de septiembre de 2026 22:45 h

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Han pasado algo más de nueve años desde los atentados de Barcelona y Cambrils, el ataque yihadista más terrible que ha sufrido Catalunya. Las heridas colectivas dejadas por la masacre de aquel 17 de agosto de 2017 siguen sin cerrarse del todo, pero, con la distancia que dan los años, el cine aborda por primera vez aquellos acontecimientos. Cronos, un ambicioso e intenso largometraje dirigido por Fernando González Molina y escrito por Alberto Marini, llega a las salas.

El film cuenta con un reparto amplísimo, con más de 50 personajes entre los que destacan Enric Auquer, jefe de los Mossos encargado de la respuesta rápida; Diana Gómez, que interpreta a la responsable de comunicación de la policíacatalana, Patrícia Plaja; y Mónica López, en el papel de una sargento de los Mossos de Ripoll (Girona), el pueblo de los jóvenes yihadistas.

La cinta reconstruye minuto a minuto el despliegue policial y humano realizado durante las 124 horas posteriores al atropello masivo en La Rambla y presta especial atención al trabajo y al impacto emocional de los profesionales que tuvieron que estar en primera línea de los hechos.

El proceso de documentación para levantar una obra de esta magnitud exigió un riguroso trabajo de inmersión en los hechos. La arquitectura del relato se basa en las investigaciones previas que habían realizado los periodistas Nacho Carretero y Arturo Lezcano para el documental 800 metros (2022), que también trataba sobre los atentados.

Según el guionista, Alberto Marini (El 47, Mientras duermes), la premisa del proyecto fue mantener una fidelidad absoluta a los hechos y el máximo respeto hacia las víctimas. Para ello, el equipo se entrevistó con los protagonistas para repasar de primera mano los datos objetivos del operativo y, posteriormente, el impacto emocional que tuvo en cada uno de ellos.

“Encontramos a gente con muchas ganas de contar cómo lo habían vivido y cómo les había afectado”, explica Marini. “Una frase que se repetía mucho era: 'Para vosotros han pasado nueve años, pero para mí fue ayer'. Era evidente que había algo sanador en contar su experiencia”.

Para el director, Fernando González Molina (Palmeras en la nieve, Tres metros sobre el cielo), la implicación personal con los entrevistados fue indispensable a la hora de trasladar esa carga emocional al trabajo con los actores. “Necesitaba entender minuciosamente el proceso emocional que vivieron porque me sentía muy responsable al llevarlo a la pantalla. Los personajes de Enric Auquer o Diana Gómez, y muchos otros, son casi trasuntos directos de las personas reales”, indica el cineasta.

Diana Gómez interpreta a Patrícia Plaja y Pablo Derqui al major Trapero

Distancia moral y ausencia de peajes

La amplia colaboración de los cuerpos de seguridad en la ambientación y reconstrucción técnica del operativo planteó desde el inicio el reto de no terminar elaborando un relato institucional demasiado complaciente. Los creadores aseguran que establecieron una distancia de seguridad narrativa clara para preservar la independencia del texto final.

“No hemos tenido ningún tipo de ‘censura’ a lo largo del proceso. Sí que nos han indicado, por ejemplo, cómo se realizan determinados procedimientos legales o policiales, pero eso le ha dado más realismo al relato”, aclara Marini.

González Molina destaca que el relato sí que sigue al pie de la letra lo que los agentes les contaron sobre sus sentimientos. “Intentamos ser fieles a cómo lo vivieron”, explica. “Por eso la película huye bastante del arquetipo de policía controlador y frío. Abraza la sensación que nos transmitían al hablar con ellos, y muestra cómo se vieron superados por unas circunstancias extremas para las que no estaban preparados por mucho que fuesen profesionales”.

La colaboración con los Mossos dota a Cronos de una impecable textura de veracidad y de un ritmo hiperrealista en la reconstrucción del operativo, pero ese foco en el despliegue policial acaba por escorar el punto de vista de la película, que se centra en el papel del cuerpo autonómico en detrimento de otras aristas del conflicto.

El reto logístico de filmar en el corazón de Barcelona

Otro elemento que refuerza el realismo de la película es que está rodada en su mayor parte en los escenarios reales donde sucedieron los hechos. Especialmente en La Rambla y en la plaza Catalunya de Barcelona.

Transformar el emblemático paseo barcelonés en un plató de rodaje durante 16 días supuso una de las apuestas de producción más complejas del cine español reciente. “Una de las primeras decisiones de la peli fue que rodaríamos en los lugares reales”, recuerda el director. “Aunque esto supuso un esfuerzo enorme por parte del equipo y requirió de una colaboración total de las autoridades”.

Para colmo, La Rambla estaba en obras. “Teníamos un set de más de 100 metros en una de las calles más transitadas del mundo, con 300 figurantes y 15 vehículos, en medio de hordas de turistas”, explica. “Paradójicamente, el cierre de uno de los carriles por las obras nos permitió acotar el set de forma más sencilla. Colocábamos un control de producción y mientras la gente pasaba, por un lado, nosotros rodábamos en el otro”, añade el realizador.

El director se muestra orgulloso de algunas de las secuencias que consiguieron registrar. Destaca un plano secuencia de varios minutos de duración en el que la cámara acompaña al personaje de Enric Auquer desde el interior de un vehículo hasta su llegada a la plaza Catalunya tras el atentado. “Mi máxima era poner la forma al servicio del relato para que el espectador se enterara de las cosas al mismo tiempo que los personajes”, apunta González Molina.

Realismo coral

Cronos es una película decididamente coral que buscaba hacer justicia a la cantidad de colectivos que intervinieron en las jornadas posteriores al ataque. Al amplio elenco hay que sumar los más de 300 figurantes entre los que se encontraban 184 profesionales reales entre policías, servicios sanitarios, periodistas, etc.

Para González Molina, la credibilidad de la propuesta dependía de la veracidad de los papeles con menor presencia en pantalla. “Lo que estropea una película es que la segunda o la tercera línea de actores no funcione, que no te creas a los policías, a los chavales árabes o a sus familias”, comenta. “El hecho de contar con Mossos reales haciendo de Mossos le aporta un colchón de verdad al conjunto”.

Mónica López forja un gran papel como sargento de los Mossos en Ripoll

Esta voluntad de verosimilitud afectó también a los personajes, que evitan las convenciones. “Durante la redacción del guion debatimos a veces si agrupar acciones en menos personajes, pero la realidad no funciona así”, recuerda el director. “Un policía de Barcelona no podía ser el mismo que aparecía en Cambrils o Ripoll”, añade el cineasta.

La mirada política y la respuesta de las víctimas

Cronos no obvia el contexto social de agosto de 2017, marcado por las tensiones políticas entre la Generalitat y el Gobierno central previas al referéndum del 1 de octubre. Las fricciones durante la gestión de la crisis entre cuerpos policiales autonómicos y estatales y entre los Mossos y el Govern aparecen sin restar protagonismo al relato humano de los protagonistas.

“Intentamos ser fieles a la realidad y no posicionarnos, no por cobardía, sino por respeto”, manifiesta Marini. “Sé que puede molestar a determinado sector de la población que se muestre que la Policía Nacional se tuvo que poner bajo el mando de los Mossos, pero es lo que ocurrió legalmente porque el juez dictaminó que eso fuera así”.

“Quizá al no ser catalán me he sentido más libre para contar la historia tal y como estaba escrita”, afirma el director. Tras un pase privado organizado para miembros de las asociaciones de víctimas, las valoraciones han destacado el rigor del retrato humano. “Había dos objetivos prioritarios: el respeto a la verdad y el respeto a las víctimas. Lograr esa reacción ha sido un gran alivio”, concluye Marini.

Un relato universal sin recetas morales

Cronos aspira a funcionar en dos niveles diferenciados: el de un thriller dramático internacional comprensible para cualquier espectador y el de un retrato minucioso repleto de matices para el público local. Además, los debates contemporáneos sobre la gestión de fronteras o la integración social otorgan al largometraje una resonancia de plena actualidad.

Lejos de ofrecer conclusiones cerradas sobre los dilemas que plantea la trama, director y guionista han optado por dejar que las preguntas queden abiertas para la reflexión del público. “La única cosa que sí quise colocar en el final de la peli es un relato de esperanza”, confiesa el director. “Creo que a pesar de que sucedan cosas como estas que fracturan y que generan heridas enormes, hay personas, como la asistente social de Ripoll que sale en la película, que es una persona real, que siguen trabajando en la integración de las personas migrantes”.

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