Más que Ordesa y Monte Perdido: tres rutas de senderismo con diferentes niveles de dificultad desde Bielsa

Valle de Barrosa.

Andrés Maza

4 de septiembre de 2026 09:16 h

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Bielsa es un pequeño pueblo de Huesca situado a las puertas del valle de Pineta, una de las cuatro grandes puertas que forman el Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido. Ubicado en pleno corazón de los Pirineos, este rincón aragonés actúa como frontera natural entre Francia y España, en un entorno donde el paisaje define cómo es la vida de sus habitantes.

Más allá de su impresionante entorno natural, Bielsa es internacionalmente conocido por su identidad tanto cultural como histórica. Por un lado, están sus Carnavales, considerados unos de los más antiguos de la cordillera. Durante su celebración, los personajes históricos salen a tomar las calles en un ritual que atrae a turistas de todo el mundo.

Por otro lado, la vida del pueblo se concentra en la Plaza Mayor, presidida por el Ayuntamiento, un antiguo edificio renacentista del siglo XVI que sobrevivió a los momentos más oscuros del municipio y que se ha convertido en un lugar histórico. En su interior alberga el Museo de Bielsa, un espacio que dedica una importante sección a la Bolsa de Bielsa. Este trágico episodio de la Guerra Civil española rememora la heroica resistencia de la 43ª División republicana y el posterior éxodo de la población civil, que tuvo que cruzar la frontera nevada hacia Francia para salvar la vida en la primavera de 1938.

Si bien el sector de Pineta atrae a miles de visitantes cada año, el municipio de Bielsa y sus valles aledaños guardan una red inagotable de senderos que van mucho más allá de las rutas habituales. Para descubrir la esencia de los Pirineos oscenses según la preparación de cada montañero, conviene saber que existen rutas de diferentes tipos y que cada una se adapta a las personas que vayan a realizarla, de menor a mayor exigencia.

Valle de Barrosa, una ruta familiar

Para aquellos que prefieren una alternativa más sencilla y sin una preparación previa, pero que no quieren perderse las impresionantes vistas del lugar, la excursión del Valle de Barrosa a través del sendero homologado PR-HU 187 representa una opción idónea. Se trata de un recorrido de ida y vuelta que suma poco más de nueve kilómetros de distancia y salva un desnivel aproximado de 350 metros, por lo que no presenta grandes complicaciones técnicas para llegar al final de la ruta. Esto lo convierte en una alternativa adecuada para hacerla con niños, personas que están comenzando en el mundo del senderismo o montañeros que buscan un paseo tranquilo para disfrutar de los extensos prados verdes, las cascadas y las altas murallas de piedra.

El punto de partida se encuentra en el aparcamiento de Barrosa, una vez pasado el edificio de la antigua aduana en la carretera A-138, que conduce al túnel de Bielsa-Aragnouet, en el enclave conocido como el antiguo Hospital de Parzán. Desde el aparcamiento se comienza a caminar por una ancha zona forestal que conduce directamente a las ruinas de las históricas Minas de Parzán.

Se va avanzando en ligero ascenso, pero la pista se estrecha poco a poco hasta convertirse en un sendero de montaña. El camino discurre pegado al río Barrosa y entre pinos que crecen de forma progresiva sin apenas intervención, generando una sensación de naturaleza salvaje. Más adelante, el bosque va quedando atrás y el sendero desemboca en la tasca alpina, donde el paisaje se abre de manera amplia con la estampa del Circo de Barrosa al fondo.

El itinerario concluye en el propio Refugio de Barrosa, punto desde el cual parte la senda en continuo ascenso hacia el Puerto de Barrosa. Tras disfrutar del entorno, observar los saltos de agua y descansar en las inmediaciones del refugio, el regreso al vehículo se realiza cómodamente deshaciendo exactamente el mismo camino.

Subida al Ibón de Urdiceto, ruta de media montaña

Para quienes buscan un desafío físico de mayor entidad, con un desnivel continuo, pero prefieren evitar pasos con dificultad técnica o aristas expuestas, la excursión al Ibón de Urdiceto se presenta como una opción adecuada. Esta ruta aprovecha el trazado del sendero de Gran Recorrido GR-11 en su tramo que conecta Parzán con el Valle de Gistau.

Punta Fuesa, Urdiceto.

Con una longitud total de 17,2 kilómetros, entre el camino de ida y el de regreso, y un desnivel total de 1.180 metros positivos, la excursión requiere entre seis y siete horas de caminata activa. El recorrido comienza en el mismo pueblo de Parzán y sigue en constante ascenso por el desfiladero, apoyándose en la senda forestal de la montaña. A medida que se sube, la vegetación arbórea es reemplazada por prados de alta montaña y antiguas instalaciones hidroeléctricas, finalizando el ascenso a 2.370 metros sobre el nivel del mar, en el Ibón de Urdiceto y su refugio libre adyacente, vigilados por la forma de Punta Suelza.

Pico de La Munia, el gran reto de alta montaña

Los montañeros experimentados y con la preparación adecuada para desenvolverse en terreno alpino encontrarán en la ascensión al Pico de La Munia, de 3.133 metros, la cima emblemática de este sector pirenaico. Domina todo el cordal fronterizo entre España y Francia y exige completar una jornada de alta exigencia física y concentración técnica.

La vía normal de acceso desde la vertiente de Bielsa parte del final de la pista del valle de Chisagüés, en la zona de Petramula, a una altitud de casi 2.000 metros. Desde este punto, la ruta supera unos 1.200 metros de desnivel acumulado en un recorrido exigente de unas ocho horas de duración. El trazado remonta el barranco de las Lousas por terreno descompuesto de pedreras y bloques hasta alcanzar el Cuello de la Munia, donde se conecta con la arista fronteriza.

El paso clave de la ascensión es el célebre Paso del Gato —un tramo de roca muy empinado, estrecho y con pocos apoyos que sirve como punto de paso obligado y técnico en crestas o paredes para poder seguir avanzando—. Este tipo de recorridos solo pueden realizarlo personas con experiencia previa para evitar accidentes.

Consejos para la visita

Es recomendable planificar las excursiones según las previsiones meteorológicas que pueda haber en función de la ruta que se decida realizar antes de adentrarse en la montaña. Para las rutas de mayor altitud, como Urdiceto o La Munia, la época recomendada se concentra entre los meses de verano y principios de otoño, cuando la nieve se ha retirado de los collados principales, para evitar resbalones y accidentes fatales.

En todas las opciones es fundamental equiparse con calzado de montaña con suela adherente, llevar ropa de abrigo e impermeable en la mochila y respetar el entorno natural, regresando con cualquier tipo de residuo.

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