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Vivir en la costa ‘equivocada’ te conduce a la extinción: descubren las “trampas de latitud” que moldearon la vida marina

Las trampas de la latitud

Antonio Martínez Ron

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Los animales que vivían en costas contorneadas o con orientación este-oeste, como las que se encuentran actualmente en el Mediterráneo y el Golfo de México, tuvieron mayor probabilidad de extinguirse en el pasado que los que vivían en costas con orientación norte-sur. Y la causa es que no podían desplazarse de latitud para buscar temperaturas mejores, lo que tiene implicaciones con la actual crisis climática. 

Es la principal conclusión de un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oxford y publicado este jueves en la revista Science. Para el trabajo, los investigadores analizaron más de 300.000 fósiles de más de 12.000 géneros de invertebrados marinos, combinándolos con reconstrucciones de la distribución continental en diferentes momentos del pasado. Esto les permitió ejecutar un potente modelo estadístico para comprobar la hipótesis de que la orientación y la forma de la costa influyeron en la probabilidad de extinción de un taxón.

Atrapados en su latitud

El modelo ha revelado la existencia de una especie de “trampas de latitud”, como las han denominado, que influyeron significativamente en los patrones de extinción de los animales que vivieron en océanos poco profundos durante los últimos 540 millones de años. Los invertebrados que viven en entornos como costas orientadas este-oeste, islas o vías marítimas interiores, donde la migración a una latitud diferente era difícil o imposible, eran consistentemente más vulnerables a la extinción que aquellos que podían moverse más fácilmente en dirección norte o sur.  

La trampa de la latitud

Costa oeste/este

Costa norte/sur

N

Pueden desplazarse más fácilmente para mantenerse dentro de su rango de temperatura ideal

Las especies pueden quedar atrapadas en una misma latitud y no pueden escapar de temperaturas inadecuadas

Frío

S

Caliente

O

E

Redlichiids

Sidneyia

La Sidneyia y la Redlichiida, dos artrópodos que convivieron en el Cámbrico inferior

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA CON INFORMACIÓN DE ERIN SAUPE ET AL. SCIENCE, 2026

La trampa de la latitud

N

S

O

E

Costa norte/sur

Costa oeste/este

Frío

Pueden desplazarse más fácilmente para mantenerse dentro de su rango de temperatura ideal

Las especies pueden quedar atrapadas en una misma latitud y no pueden escapar de temperaturas inadecuadas

Caliente

Redlichiids

Sidneyia

La Sidneyia y la Redlichiida, dos artrópodos que convivieron en el Cámbrico inferior

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ. FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA

CON INFORMACIÓN DE ERIN SAUPE ET AL. SCIENCE, 2026

“En general, las costas con orientación norte-sur facilitaban la migración de las especies durante los períodos de cambio climático, permitiéndoles mantenerse dentro de su rango ideal de tolerancia térmica. Esto reduce su riesgo de extinción”, asegura Erin Saupe, coautora del estudio. “Por el contrario, los grupos que se encuentran atrapados en una latitud, por ejemplo, al vivir en una isla o en una costa este-oeste, no pueden escapar de temperaturas inadecuadas y, como resultado, tienen mayor probabilidad de extinguirse”.

Aplicable al cambio climático actual

El hallazgo, según los autores, brinda una nueva perspectiva para comprender los patrones de distribución de la biodiversidad a lo largo de la historia de la Tierra hasta nuestros días, y podrían señalarnos qué especies modernas pueden estar en mayor riesgo de extinción debido al cambio climático. Esta información podría ser útil para determinar las prioridades de conservación e identificar poblaciones marinas vulnerables en el futuro, especialmente aquellas de las que los seres humanos dependen para obtener servicios ecosistémicos.

Los grupos que se encuentran atrapados en una latitud, por ejemplo, al vivir en una isla o en una costa este-oeste, no pueden escapar de temperaturas inadecuada

Erin Saupe Investigadora de la Universidad de Oxford y coautora del estudio

“Esto demuestra la importancia del contexto paleogeográfico, ya que permite a los taxones rastrear sus condiciones preferidas durante períodos de cambio climático extremo”, recalca el autor principal, Cooper Malanoski. “Además, la paleogeografía podría explicar por qué algunas extinciones masivas son más graves que otras: algunas configuraciones continentales pueden dificultar que los grupos eviten los cambios climáticos extremos durante estos eventos”.

Esto podría explicar por qué algunas extinciones masivas son más graves que otras. Algunas configuraciones continentales pueden dificultar que los grupos eviten los cambios climáticos extremo

Cooper Malanoski Autor principal del estudio 

Los investigadores también pudieron demostrar que este efecto se acentuó durante las extinciones masivas y los períodos hipertérmicos (extremadamente cálidos), y que la geometría de la costa se volvió aún más importante para la supervivencia durante esos períodos. “Este trabajo confirma lo que muchos paleontólogos y biólogos han sospechado durante años: que la capacidad de una especie para migrar a diferentes latitudes es vital para su supervivencia”, concluye Saupe. “Un próximo paso emocionante es comprobar si podemos observar este efecto hoy en día”.

Cuestión de vida o muerte

Samuel Zamora, investigador del IGME-CSIC que no ha participado en el estudio, considera que el trabajo es muy novedoso, porque integra todos los datos disponibles desde hace más de 500 millones de años. El especialista recuerda que durante el Paleozoico las extinciones fueron especialmente notables debido a que existían importantes brazos de mar que se adentraban en los continentes y muchas costas con orientaciones Este-Oeste. 

En un contexto de cambio climático las especies con mayor capacidad de dispersión y adaptación son las que más posibilidades tienen de sobrevivir

Samuel Zamora Investigador del IGME-CSIC experto en Paleogeografía 

“Las extinciones se aceleran de manera importante en los momentos en los que tenemos cambios climáticos rápidos, como el que sufrimos actualmente”, recalca Zamora. “Y, en un contexto de cambio climático las especies con mayor capacidad de dispersión y adaptación son las que más posibilidades tienen de sobrevivir”.

La investigadora Erin Saupe examina especímenes fósiles de invertebrados que vivieron en mares pasados.

En el caso de las especies que viven en mares poco profundos y en costas muy irregulares su dispersión está limitada por la existencia de barreras, apunta el experto. Problemas parecidos encuentran los animales que viven en los mares que rodean islas oceánicas ya que en caso de cambios importantes en su hábitat se ven forzados a migrar.

“En ambos casos las limitaciones en la dispersión de sus larvas impuestos por la geografía de sus costas conllevan riesgos de extinción altos, especialmente en momentos de cambios climáticos acelerados como el que sufrimos hoy en día”, apunta Zamora. En este sentido, concluye, hay que mostrar atención especial a esos hábitats para potenciar su conservación y evitar la extinción selectiva que puede ocasionar la aceleración de los cambios climáticos presentes y futuros. 

Para el paleontólogo Diego García-Bellido, profesor de la Universidad de Adelaida (Australia), se trata de un trabajo imaginativo, sólido y que ha tenido en cuenta las múltiples limitaciones de hacer una modelización de este calibre: 540 millones de años para el planeta entero, y en invertebrados marinos tan dispares. “Los resultados tienen muchísimo sentido y esto tiene muy claras implicaciones para la conservación de especies afectadas por el calentamiento global actual”, comenta. “Las especies del Mediterráneo (casi cerrado y orientado este-oeste) lo van a tener mucho más difícil que las costas del Atlántico Europeo o del Pacífico de Suramérica”.

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