La agresión con agua a una turista alemana reaviva la batalla contra los coches de caballos de Palma
Las calesas de caballos de Palma vuelven a estar en el centro de la polémica. El enfrentamiento entre un calesero y una turista alemana, después de que ella le pidiera que diera agua a uno de sus caballos, ha reavivado un conflicto que lleva años enfrentando al sector con las organizaciones animalistas. Hay varios frentes abiertos, que van desde el estado y las condiciones de los animales, especialmente durante los meses de calor, hasta la progresiva sustitución de las galeras por vehículos eléctricos. Un debate que, mientras las administraciones avanzan lentamente hacia un cambio de modelo, sigue generando protestas, denuncias y enfrentamientos en las calles de Palma.
Las entidades animalistas Progreso en Verde y Satya Animal han convocado una concentración este sábado a las 11 de la mañana frente a la Catedral de Palma para reclamar, de nuevo, que la industria de las galeras de caballos se reconvierta y pase a ser de calesas eléctricas, siguiendo el modelo de Alcúdia. Las protestas se enmarcan en un contexto en el que el presidente de la Asociación de Calesas protagonizó una polémica con una turista alemana, a la que insultó (la llamó “neonazi”), le dijo que comiera carne y le tiró agua encima, después de que ella le preguntara, educadamente, si podía darle de beber al caballo. Unos días después, Manuel Vargas se disculpó por el incidente y afirmó estar arrepentido por su acción. “Pido perdón, me equivoqué, pero es que me dijo que los gitanos éramos unos maltratadores de animales”, aseguró a Última Hora.
La turista alemana –la influencer Xenia Denise–, ha explicado a elDiario.es que “los insultos solo vinieron de su parte” hacia ella. “No le dije nada a ese hombre, salvo que, por favor, le diera agua al caballo (después de preguntarle si podía darle al caballo mi propia agua)”, ha aclarado. “Creo que también se puede ver por mi lenguaje corporal que yo no tenía ninguna agresividad y que no buscaba discutir”.
No le dije nada a ese hombre, salvo que, por favor, le diera agua al caballo. Creo que también se puede ver por mi lenguaje corporal que yo no tenía ninguna agresividad y que no buscaba discutir
El Ayuntamiento de Palma ha abierto un expediente informativo para esclarecer los hechos y determinar las circunstancias de los mismos, según han informado a este diario. En este sentido, el Ayuntamiento de Palma señala que “no tolerará comportamientos que puedan resultar incompatibles con las obligaciones y condiciones que deben cumplir los titulares y conductores de este servicio y que, una vez esclarecidos los hechos, se adoptarán las medidas que correspondan”.
“Manuel perdió 50 euros”
Venancio Vargas, portavoz de la Asociación de Caleseros, explica a elDiario.es que el incidente protagonizado por Manuel Vargas se produjo después de que una familia alemana a la que estaba a punto de llevar en calesa fuera increpada por un grupo de turistas. Según su versión, las mujeres trataron de convencer a la familia de que no montara con sus hijos y finalmente consiguieron que se marchara. Manuel, sostiene, perdió así unos 50 euros.
“Su grupo se empezó a meter con la familia, diciéndoles que era una vergüenza que fueran a montar con sus hijos y tratando de que no montaran. Al final, la familia se fue y no montó, y Manuel perdió 50 euros”, relata Vargas. A partir de ahí, según Vargas, comenzó una discusión entre los implicados. El portavoz asegura que Manuel sacó el móvil para grabar después de escuchar un comentario que consideró racista. “Todos los gitanos son iguales en todo el mundo”, afirma que le dijo. Vincula esa frase a una conversación sobre la presencia de personas gitanas en el mundo de los caballos de carreras en países como Inglaterra o Alemania. También sostiene que, una vez iniciada la grabación, la turista pasó del alemán al inglés y que hizo como si estuviera pidiendo al calesero que echara agua.
El portavoz de la Asociación de Caleseros asegura que un grupo de turistas convenció a una familia para que no se montara en el coche de caballos y que el hombre del vídeo perdió 50 euros. También afirma que el conductor recibió comentarios racistas: 'Todos los gitanos son iguales en todo el mundo'. La joven niega ese comentario
Vargas admite, no obstante, que nada de ello justifica la reacción de Manuel. “Yo creo, desde mi punto de vista, que esta chica lo tenía preparado, pero no es justificable lo que hizo. Siempre hay que ser profesional, estás en tu puesto de trabajo y no puedes perder los papeles de esa forma”, afirma. El portavoz asegura que Manuel está “muy arrepentido” y que no quiere que vuelva a producirse un episodio similar.
Respecto a las posibles consecuencias, Vargas dice desconocer qué medidas puede adoptar el Ayuntamiento y cómo podría desarrollarse el procedimiento: “No sé exactamente qué hará el Ayuntamiento. Creo que el único delito así que le llama 'neonazi' y ese comentario viene por el comentario racista”.
El portavoz de los caleseros sitúa además el episodio en un contexto de conflictos recurrentes con algunos turistas alemanes. Asegura que unos días antes una mujer había protagonizado un incidente unos días antes y sostiene que los conductores están sufriendo más problemas con visitantes alemanes que con los residentes. “Los residentes te respetan más, porque al final nuestro negocio es legal, pagamos impuestos, lo tenemos todo bien y estamos aportando a la sociedad”, asegura. En cambio, considera que los alemanes “son los más radicales: vienen, se meten con tu viaje, salen y te insultan”.
La diferencia entre ambos incidentes, es que en el caso de la influencer, según Vargas, permaneció en el lugar, mientras que la otra se marchó. “Manuel se sintió como: ‘Ahora voy a tener que perder yo mis viajes; eso es lo que esta mujer quiere’. De ahí viene la situación. Pero vamos, que uno no justifica nada y se siente muy arrepentido por lo que hizo”, concluye.
Vargas asegura que el conflicto no ha paralizado, sin embargo, el proceso de sustitución de las calesas de caballos por vehículos eléctricos. Según su versión, la asociación tiene “casi terminado” un prototipo que prevén visitar en Valencia el próximo mes o trasladar a Mallorca para que pueda ser visto. Las reuniones con el Ayuntamiento han quedado temporalmente pospuestas a raíz del incidente, según relata, a la espera de que se calme la situación.
El portavoz sostiene que la transición tendrá que hacerse de manera progresiva porque los titulares de las licencias no pueden asumir de golpe el coste de sustituir sus vehículos. “A lo mejor cambiaremos 10 o 15 el primer año y después se irá cambiando paulatinamente”, plantea. El ritmo, añade, dependerá de las temporadas y de que el Ayuntamiento pueda conseguir ayudas o subvenciones. “Si conseguimos que alguien nos apoye económicamente de una forma u otra, el cambio se hará mucho antes y mucho más rápido”, reconoce.
A lo mejor cambiaremos [a calesas eléctricas] 10 o 15 el primer año y después se irá cambiando paulatinamente. Si conseguimos que alguien nos apoye económicamente de una forma u otra, el cambio se hará mucho antes y mucho más rápido
Los animalistas exigen retirar su licencia
Guillermo Amengual, presidente de Progreso en Verde, considera que la actuación de Manuel Vargas debería tener consecuencias más allá de una posible sanción económica. Amengual teme que el Ayuntamiento termine zanjando el conflicto valorando la infracción como leve. En ese caso, apunta, la sanción podría quedarse en una multa de entre 300 y 600 euros, y “aquí no ha pasado nada”. Sin embargo, a su juicio, el comportamiento del calesero es “muy grave” y debería estudiarse incluso la retirada definitiva de la licencia.
Kike Gimeno, portavoz de Satya Animal, sostiene una postura similar. “El hecho de que sea el presidente de la Asociación de Caleseros agrava lo sucedido”, explica. Y se pregunta que si el presidente se permite hacer esto, qué estará pasando cada día en las calles con los caballos, así como con otros caleseros. Para Gimeno, la reacción observada en las imágenes plantea serias dudas sobre la situación de los equinos y sus niveles de bienestar.
“Si una persona se muestra así de violenta con otras personas que simplemente le piden de forma educada que dé agua a su caballo, ¿cómo debe tratar a los animales? No nos queremos imaginar cómo tratará a sus propios caballos”, reflexiona Gimeno. En opinión de Amengual, las imágenes tampoco dejan margen para la interpretación. De hecho, le sorprende especialmente que Manuel Vargas actuara de esa manera mientras estaba siendo grabado. “Si no hubiese habido teléfonos grabando, ¿qué podría haber pasado?”, plantea.
Si una persona se muestra así de violenta con otras personas que simplemente le piden de forma educada que dé agua a su caballo, ¿cómo debe tratar a los animales? No nos queremos imaginar cómo tratará a sus propios caballos
El presidente de Progreso en Verde tampoco comparte la explicación ofrecida por el calesero. Manuel Vargas sostiene que la turista le había dicho que “los gitanos eran maltratadores de animales”. La joven ha negado este extremo a este diario. Amengual asegura que ese tipo de acusaciones ya las ha sufrido personalmente. Recuerda que fue denunciado ante la Fiscalía por delitos de odio, racismo y acoso después de criticar el estado de los caballos y denunciar, entre otras cuestiones, el incumplimiento de las restricciones por altas temperaturas. “Esa siempre es su baza”, opina.
El dirigente animalista insiste en que nunca ha hecho referencia a la etnia de los conductores. “Me da igual quién lleve las calesas”, afirma. Y considera que, incluso si se hubieran producido los comentarios que denuncia Manuel Vargas, nada justificaría después arrojar agua a una persona, insultarla o acercarle la mano a la cara. El episodio se ha producido, además, en un momento especialmente delicado para las galeras de Palma. Las temperaturas y el estado de algunos animales han vuelto a colocar al servicio turístico en el centro de la polémica, como ya explicó este diario. Las denuncias se suceden y, según Amengual, también las recriminaciones de turistas y ciudadanos a los conductores.
Esa siempre es su baza [acusar a los animalistas de ser racistas]. Me da igual quién lleve las calesas
A ello se suma que los equinos serán inspeccionados cinco meses más tarde que el año pasado, lo que implica que no habrán pasado esta revisión durante los peores meses de verano y en medio de las olas de calor. “Los caballos no han pasado las revisiones veterinarias todavía y estamos acabando la temporada”, critica Gimeno. Este año, las inspecciones están previstas para los días 14, 15, 16 y 17 de septiembre. Por otro lado, el portavoz de Satya Animal lamenta los cambios en los protocolos de protección por el clima extremo. “Han quitado la suspensión del servicio con alerta amarilla, contando con que ha sido un año tremendo de calor donde hemos vivido de forma permanente bajo esa alerta y los animales han estado trabajando sin que nadie se preocupe por ellos ni aplique las limitaciones que tenían”, afirma.
Han quitado la suspensión del servicio con alerta amarilla, contando con que ha sido un año tremendo de calor donde hemos vivido de forma permanente bajo esa alerta y los animales han estado trabajando sin que nadie se preocupe por ellos ni aplique las limitaciones que tenían
Los conflictos, cada vez más habituales
Los enfrentamientos entre los conductores de las galeras y los ciudadanos se han convertido en algo habitual, según Amengual. Las razones son variadas: las altas temperaturas, debido a que los caballos cojean o porque se les marcan los huesos. “Siempre hay alguien que les dice: oye, esto no puede ser, hace calor, el caballo no está bien”, explica. El presidente de Progreso en Verde reconoce que una situación así, repetida día tras día, puede acabar generando tensión entre los conductores.
“Llega un momento que quizá puedas perder los papeles”, admite. Pero insiste en que eso no justifica determinadas reacciones. A su juicio, esta presión es también consecuencia de que la ciudadanía está ahora mucho más pendiente del estado de los animales. Según Amengual, las protestas y las denuncias de las organizaciones animalistas han contribuido a sensibilizar a la población, que cada vez cuestiona más que los caballos sigan trabajando en estas condiciones.
Las razones de los enfrentamientos con los conductores son variadas: las altas temperaturas, debido a que los caballos cojean o porque se les marcan los huesos
La exposición constante del estado de los animales ha cambiado la percepción de parte de la ciudadanía. Por ello, el partido animalista pide a quienes detecten un caballo en malas condiciones que hagan fotografías o vídeos y se los hagan llegar para presentar las correspondientes denuncias. Sin embargo, los problemas suceden todos los días. Amengual cree que la situación también ha generado un desgaste entre los propios caleseros. Y ahí es donde, según su relato, se está produciendo un cambio de posición respecto a las calesas eléctricas.
El sector se oponía a las calesas eléctricas
Durante años, sostiene, los caleseros se opusieron frontalmente a sustituir los animales por vehículos eléctricos. “No queremos saber nada de las calesas eléctricas”, recuerda que defendían algunos de los conductores. Ahora, dice, la situación es diferente. El cambio de modelo ya se ha producido en otros lugares de la isla, como en Alcúdia, municipio donde funcionan con calesas eléctricas. Según Amengual, los dueños de las licencias de la zona están satisfechos con el nuevo servicio. También menciona el caso de Sant Llorenç des Cardassar, cuyos vehículos operan en Sa Coma y S'Illot.
El otro obstáculo era económico. Antonio Deudero, concejal del Ayuntamiento de Palma, explicaba que era inasumible para el Ayuntamiento indemnizar con 300.000 euros por licencia –hay 28– a los caleseros con el objetivo de que abandonen los caballos. El precio que presuntamente habrían solicitado. Sin embargo, Venancio Vargas, portavoz de la Asociación de Caleseros de Palma, negó estas palabras. “Pensamos”, dijo Vargas a este diario, “que [esa cantidad de dinero] la pidió alguna de las licencias que no están en la asociación”. “Nosotros, en ningún momento, hemos pedido dinero alguno. En otros sitios, como en Málaga, dijeron los del PP de acabar con el servicio de calesas porque estaban cambiando el centro y no entraban en su nueva idea. Les han indemnizado, por una concesión que les quedaban diez años, con 125.000 euros. Si realmente quisieran quitar las calesas aquí en Palma… ¿no lo hubieran hecho ya? La diferencia es que nuestras licencias son vitalicias y hereditarias”.
Es inasumible para el Ayuntamiento de Palma indemnizar con 300.000 euros por licencia –hay 28– a los caleseros con el objetivo de que abandonen los caballos. El portavoz de la Asociación de Caleseros niegan que hayan pedido ese precio por sus licencias, que son vitalicias y hereditarias
“Sí que hemos comunicado que hacer una conversión de la licencia a taxi, no nos parecería mal, pues es un puesto similar y sabemos que no faltará el pan en casa: ya hay caleseros con licencias de taxi. Hay muchas personas en nuestro sector que no darían la licencia por 300.000 euros porque no se ven trabajando de otra cosa. Sin embargo, en el taxi, sí”, concluyó.
Cambio de posición de los caleseros
La situación ha cambiado después de años de protestas, denuncias y presión ciudadana. “Fueron reculando, reculando, reculando”, explica Amengual, hasta llegar al punto actual: los caleseros aceptan avanzar hacia las eléctricas. El Ayuntamiento de Palma ya confirmó el 27 de mayo que había dado un primer paso administrativo para hacerlo, después de aprobar una modificación puntual del Plan Normativo Municipal de 2026 para incorporar la reforma del reglamento del servicio de transporte urbano de viajeros con vehículos de tracción animal con conductor.
El Consistorio señaló entonces que la modificación permitiría iniciar formalmente el procedimiento para la sustitución progresiva de las actuales calesas por vehículos eléctricos. El Ayuntamiento vinculó el cambio a un acuerdo alcanzado en marzo con el sector. Según sus datos, cerca del 90% de las 28 licencias vigentes respaldan la transformación del modelo. Para Amengual, el movimiento supone un cambio respecto a la posición mantenida durante años, pero reclama que el Ayuntamiento acelere los trámites. También critica que las organizaciones animalistas hayan quedado fuera de las reuniones mantenidas entre el Consistorio y los titulares de las licencias, pese a que, asegura, en su momento se acordó que pudieran participar.
El Ayuntamiento de Palma asegura que cerca del 90% de las 28 licencias vigentes respaldan la transformación del modelo hacia las calesas eléctricas
El portavoz de Satya Animal también califica la actitud institucional de “modo pasivo” y acusa al Ayuntamiento de actuar como “espectador viendo lo que pasa para no tener que implicarse ni comprometer dinero público de las arcas”. A juicio de Gimeno, el proceso actual es insuficiente si no se garantiza la prohibición total de la tracción animal en la ordenanza. “El compromiso del Ayuntamiento debería dar un paso más. Ya que se entra en el proceso de cambio a eléctricas, se debería extinguir definitivamente la posibilidad de que haya calesas con animales”. “Si no se elimina directamente del reglamento, se abre la puerta a que en el futuro algún calesero díscolo mantenga el caballo o lo vuelva a introducir”, concluye.
Las primeras calesas eléctricas, ¿en mayo?
El Ayuntamiento de Palma valora que las primeras calesas eléctricas podrían llegar en mayo de 2027. Una previsión que Amengual ve poco viable, debido a que coincide con las elecciones locales y autonómicas. “Si tú quieres marcarte un tanto a tu favor, pues colocas tres o cuatro calesas eléctricas”, plantea. El portavoz de los animalistas cree que los últimos acontecimientos pueden haber servido para acelerar un proceso que, a su juicio, llevaba demasiado tiempo parado.
Amengual sostiene que el cambio puede hacerse de forma relativamente sencilla tomando como referencia el modelo de Alcúdia. Según explica, bastaría con adaptar la actual normativa de las calesas de Palma para eliminar las referencias a los caballos e incorporar las condiciones de las eléctricas. A partir de ahí, el Ayuntamiento tendría que llevar la modificación al pleno, abrir un periodo para presentar alegaciones y volver a someterla a aprobación definitiva. “En tres meses está hecho”, asegura.
El siguiente paso sería la adquisición de los nuevos vehículos. Según Amengual, serán los propios caleseros quienes tendrán que asumir su coste, ya que el Ayuntamiento, según la información de la que dispone, no tiene previsto aportar financiación. Progreso en Verde reclama, precisamente, que el Ayuntamiento participe económicamente en la transición.
La concentración de este sábado, convocada a las once de la mañana frente a la Catedral de Palma, servirá para mostrar el rechazo a la actuación de Manuel Vargas y reclamar una “sanción ejemplar”, incluida la retirada definitiva de su licencia. El objetivo general de los convocantes, sin embargo, es volver a poner sobre la mesa el estado de los caballos y la continuidad de las galeras.
Amengual pone como ejemplo un caballo cuyo estado, asegura, llevan tiempo denunciando y que continúa en las mismas condiciones. Habla incluso de una “posible prevaricación administrativa” si las autoridades conocen una situación irregular y no actúan. La presión, sostiene, seguirá por varias vías: denuncias, Fiscalía, recogida de firmas y movilizaciones. La concentración de este sábado será una. En octubre preparan otra manifestación que esperan que sea “muy importante”. El objetivo final no ha cambiado. “Solo queda ese paso a las calesas eléctricas”, concluye.
0