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Los caballos de las galeras de Palma pasarán la revisión después de un verano lleno de olas de calor

El caballo que tiraba de una calesa en Palma.

Nicolás Ribas

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El Ayuntamiento de Palma hará la revisión veterinaria obligatoria de los 28 caballos de galeras con licencia a mediados de septiembre, después de que el partido animalista Progreso en Verde haya denunciado la falta de atención veterinaria de los equinos esta semana. Los equinos serán inspeccionados cinco meses más tarde que el año pasado, lo que implica que no habrán pasado esta revisión durante los peores meses de verano y en medio de las olas de calor.

“Es un desastre”, afirma a este diario Guillermo Amengual, portavoz del partido, quien añade que hacer la revisión en septiembre “es muy tarde”. Fuentes del Ayuntamiento señalan que no hay una relación entre una cuestión y la otra, ya que el expediente se firmó el 19 de junio. “Entonces es peor: sin revisión desde abril-mayo del año pasado y con dos veranos encima”, lamenta Amengual. El Consistorio en cambio defiende que se realizan “inspecciones aleatorias a los caballos”.

El fin de los coches –galeras– de caballos en Palma es uno de los objetivos históricos de las asociaciones y partidos animalistas. En la capital balear todavía hay 28 licencias en vigor, que son hereditarias y vitalicias, lo que dificulta acabar con una práctica que para un sector de la población cada vez más amplio significa “explotación animal”.

Los animalistas acusan al área de Movilidad de poner “en serio peligro la vida de los caballos”. “Llevan más de un año sin revisión veterinaria y son explotados con las alertas decretadas por altas temperaturas en los últimos días”, asegura el portavoz, quien advierte que denunciará al Ayuntamiento si durante este verano “ocurre alguna desgracia a algunos de los caballos de las galeras”.

En la web de movilidad de Cort se puede comprobar cómo en 2025, entre el 26 de marzo y el 2 de abril, los 28 caballos con licencia pasaron la inspección veterinaria anual obligatoria. Sin embargo, la revisión de este año se ha postergado hasta los días 14, 15, 16 y 17 de septiembre. Igualmente, Progreso en Verde afirma que está en proceso de denunciar al Ayuntamiento de Palma y a la Conselleria de Agricultura, Ganadería y Medio Natural por “dejación de funciones y presunta prevaricación administrativa”, tras lo acontecido a su juicio en los últimos tres años de legislatura.

Denuncian falta de atención veterinaria

“Los caballos de las galeras no deben prestar servicio ni un día más sin pasar la revisión veterinaria anual”, afirmó este lunes Amengual. El portavoz recordó que el reglamento municipal del servicio de transporte urbano con galeras indica, en el artículo 32, que anualmente y en fechas que determine la Administración Municipal, deberán los titulares de licencias “someter a revisión técnico‐sanitaria ordinaria las caballerías y vehículos adscritos a las mismas”.

Los animalistas lamentaron que se hayan llevado a cabo inspecciones “esporádicas”, pero no la revisión veterinaria anual obligatoria, hechos que calificaron como muy graves. En 2026 se han inspeccionado cinco caballos con galeras (licencias 1, 19, 32, 53 y 58), según la documentación del Ayuntamiento de Palma, consultada por elDiario.es. En el caso de la licencia 32, el animal “no está adscrito a la licencia”. En el momento de la exploración, el caballo “no presentaba signos de enfermedad, aunque su condición corporal se podía mejorar”.

Pese a todo, la inspección concluyó que se considera al equino “apto” para el desarrollo de ese trabajo, por lo que el informe veterinario fue favorable. Así, al dueño de la licencia se le informa sobre la necesidad de solicitar oficialmente al Ajuntament de Palma “la adscripción del caballo a la galera correspondiente”, así como el retorno y prohibición de circulación hacia la aprobación de la solicitud.

En cuanto a los caballos con licencia 1, 19 y 53, la documentación indica que, en el momento de la inspección, “no se observaron alteraciones físicas remarcables” en la salud de los animales. “Los caballos presentaban un buen estado general, con una condición corporal adecuada, constantes vitales dentro de los valores fisiológicos normales y sin signos clínicos de enfermedad infectocontagiosa o parasitaria”.

Respecto al equino con licencia 58, tampoco se observó “ningún signo de enfermedad”. En el momento de la exploración, el caballo presentaba “un buen estado general, con una condición corporal adecuada, constantes vitales dentro de los valores fisiológicos normales y sin evidencias de patología infecciosa o producida por parásitos”.

Sin embargo, la herradura de la pata delantera izquierda estaba muy desgastada y tenía una parte del hierro expuesta. Por este motivo, se obligó al titular a cambiar el casco para “garantizar la correcta herradura del animal y así evitar riesgo tanto para los caballos como para los peatones”. Este es otro requisito obligatorio, además, según el reglamento del servicio de transporte urbano con galeras de caballos. Amengual lamenta, además, el mal estado general en el que, considera, viven los animales. Recuerda los casos de caballos desplomados en el suelo y que “malviven” en los “establos de los horrores” para beneficio de una industria, la de las calesas, a costa de su salud.

Las licencias son vitalicias

Entidades como Progreso en Verde y Satya Animal han pedido en repetidas ocasiones el fin de las galeras de caballos, como ocurrió en Málaga en octubre de 2025, después de que el Ayuntamiento revocara las 25 licencias que seguían en vigor. Para ello, el Consistorio malagueño tuvo que indemnizar a sus titulares con más de 125.000 euros cada uno. El coste total supuso un gasto de más de 3 millones de euros para las cuentas municipales. El caso de Palma, sin embargo, es más difícil. Mientras que en Málaga las licencias caducaban en 2035, en el caso de la capital balear, son hereditarias y vitalicias. Por tanto, revocarlas implica negociar con los caleseros, una opción que no parece estar sobre la mesa del Ayuntamiento.

No obstante, hay alternativas. Alcúdia –el municipio desde donde salen los ferris a Ciutadella (Menorca)–, situado en el noreste de Mallorca, se convirtió en el primer municipio de la UE en ofrecer carrozas con motor eléctrico homologado. “Hemos apostado por vehículos eléctricos porque había que darle una salida a nuestro sector. Si no lo hacíamos, no teníamos futuro. La sensibilidad respecto a los animales ha cambiado mucho en estas décadas y era el momento de evolucionar”, afirmó Eduardo Salazar, cuya familia llevaba más de 50 años en el negocio de las galeras, y que pudo reconvertir su negocio en uno que pusiera fin al sufrimiento animal.

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