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Zuckerberg publica en abierto su IA más potente y pone patas arriba el intento de frenar a China

Mark Zuckerberg

Carlos del Castillo

10 de agosto de 2026 21:25 h

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Meta es el Joker de la baraja de EEUU en la carrera de la inteligencia artificial. Va por libre y puede cambiar el rumbo de la partida. Consciente de su desventaja respecto a OpenAI o Anthropic, Mark Zuckerberg lleva años invirtiendo enormes sumas para fichar al mejor talento disponible para su “laboratorio de superinteligencia”. Pero mientras intenta ponerse al día, el magnate ha adoptado una estrategia para neutralizar la brecha con sus rivales: publica sus modelos de inteligencia artificial en abierto, lo que permite a cualquiera descargarlos y adaptarlos a sus necesidades. Una política que reduce la necesidad de pagar por los modelos de OpenAI y Anthropic, pero que en Washington, desde el Congreso hasta el Pentágono, creen que está ayudando a China a acercarse a EEUU.

La última muestra de esa estrategia ha llegado este lunes con el lanzamiento de Muse Glimmer, un modelo cuyos parámetros pueden descargarse y modificarse libremente. Se trata de una versión prácticamente idéntica de Muse Spark, el modelo más potente de Meta, lanzado en julio.

Anticipándose a los debates que generará esta decisión, Zuckerberg ha publicado un ensayo de 14 páginas para explicar su punto de vista. “Todos tendrán un acceso gratuito o asequible a estas herramientas. Para que todo el mundo sea parte del futuro, todos deben tener la capacidad de utilizar la superinteligencia para mejorar sus vidas y dar forma al mundo. Ofreceremos versiones gratuitas que estarán al alcance de miles de millones de personas”, ha escrito.

El magnate impugna a su vez la estrategia de sus rivales de mantener cerrados sus modelos. Para Zuckerberg, esa concentración de la inteligencia artificial en manos de unas pocas compañías conlleva una “centralización que resulta perjudicial tanto para la seguridad como para la economía”. Su argumento es que los sistemas abiertos permiten que más personas puedan examinarlos, detectar vulnerabilidades y contribuir a mejorar su seguridad.

“El código abierto es una fuerza positiva e importante para empoderar a las personas”, defiende Zuckerberg. Es una postura que un grupo de gigantes tecnológicos estadounidenses defiende, pero que encaja con intereses corporativos que tienen poco que ver con el altruismo. Abriendo sus modelos, Zuckerberg intenta evitar que OpenAI y Anthropic construyan conglomerados digitales cerrados capaces de concentrar el poder sobre la inteligencia artificial, como él hizo en su día con su corporación de redes sociales y la publicidad online.

El fundador de Facebook no está solo en esta propuesta. Otras multinacionales como Nvidia y Microsoft también defienden el desarrollo de modelos abiertos, aunque sus intereses no son exactamente los mismos. Microsoft está intentando, como Meta, que la inteligencia artificial no quede bajo el control de unos pocos gigantes entre los que ella no esté incluida. Nvidia, en cambio, tiene un incentivo diferente: cuantos más desarrolladores diferentes puedan construir productos y servicios de IA, mayor será la demanda de los chips para abastecer ese ecosistema.

China también juega con las cartas de Meta

La apertura de los modelos no distingue entre aliados y adversarios. Si los detalles del funcionamiento de un sistema están disponibles para su descarga, cualquier desarrollador puede utilizarlos, modificarlos y adaptarlos. También los investigadores y empresas de China, quienes para algunos senadores y analistas de seguridad nacional, está aprovechando la liberación de modelos como Muse Glimmer para perfeccionar los suyos.

Se trata de un debate que EEUU arrastra desde 2024 a cuenta de la primera familia de modelos abiertos de Meta, la familia Llama. Aquel año, una investigación de Reuters reveló que el ejército chino estaba utilizando Llama con propósitos militares. “El Partido Comunista Chino busca explotar aplicaciones de IA estadounidenses como Llama, de Meta, para uso militar. Es necesario mantener la IA estadounidense fuera del alcance de China”, declaró entonces el republicano Michael McCaul, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.

McCaul presentó una propuesta de ley para prohibir la publicación de modelos de IA estadounidenses en abierto, pero el proyecto está parado desde 2025. El Gobierno de Donald Trump ha preferido ir caso por caso. El 2 de junio aprobó una orden ejecutiva que le permite evaluar los riesgos para la seguridad nacional de los modelos más avanzados antes de que sean puestos a disposición de terceros.

Ese debate se encuentra ahora mismo en su auge. Más de 25 grandes empresas y organizaciones, entre ellas Meta, Nvidia y Microsoft, firmaron el pasado 24 de julio una carta en la que pidieron a Washington que no imponga prohibiciones ni restricciones prematuras a los modelos abiertos. Su argumento es que limitar esta tecnología no elimina necesariamente el riesgo geopolítico y puede expulsar de la carrera a universidades, startups y desarrolladores con menos recursos. A comienzos de agosto, la coalición ya superaba las 230 firmas.

Es en este contexto en el que Zuckerberg ha decidido redoblar su apuesta y abrir Muse Glimmer. “Restringir a las personas y empresas el uso de los modelos de código abierto líderes —vengan de donde vengan— reducirá la calidad de la IA accesible para ellos y centralizará la IA en lugar de poner más poder en manos de la gente”, defiende en su ensayo: “La solución a largo plazo no consiste en retener capacidades, sino en establecer un equilibrio de poder donde la superinteligencia esté ampliamente distribuida”.

La geopolítica de los modelos abiertos

La última clave del debate es que China ha convertido los modelos abiertos en una de sus principales bazas para competir en la carrera de la inteligencia artificial. DeepSeek, Alibaba con Qwen o Moonshot AI con Kimi son algunos de los laboratorios chinos que han apostado por esta fórmula. El resultado ha sido una rápida expansión de sus sistemas, que ya están entre los más utilizados por desarrolladores y empresas fuera de China.

Para los laboratorios chinos, además, los modelos abiertos permiten acelerar su expansión internacional en un momento en que las restricciones estadounidenses dificultan el acceso de China a algunos de los chips y tecnologías más avanzados de EEUU. Pero la apuesta tiene otra ventaja geopolítica para Pekín. Cada vez que un modelo abierto chino se utiliza construir una aplicación, entrenar otro sistema o incorporarlo a una empresa, la tecnología china se integra en el ecosistema y puede generar dependencias tecnológicas que pasen inadvertidas.

“Imagínate que eres una empresa que tiene zapaterías y desarrollas una IA para la gestión de stock basada en un modelo chino. Lo haces tan bien que empiezas a comercializarlo como una tecnología propia. Ese producto tecnológico empezaría a evolucionar por su cuenta, haciéndose más grande sin que nadie note que, por debajo, tiene un modelo chino”, explicaba Claudio Feijoo, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid especializado en economía y tecnología chinas. “Ese es el tipo de dependencias que nos vamos a encontrar”.

Ese escenario también preocupa en otros sectores de Washington. Si las empresas estadounidenses renuncian a publicar modelos avanzados en abierto, los laboratorios chinos tendrán el terreno libre para avanzar. Zuckerberg apuesta a que abrir los modelos no debilitará a EEUU frente a China, sino que hará que su tecnología se extienda por el mundo más rápido que la de Pekín. Con Muse Glimmer, ha vuelto a poner su carta sobre la mesa.

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