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Sobre este blog

Oriente Medio, EEUU, el universo y todo lo demás. Por Iñigo Sáenz de Ugarte

Archivo de Guerra Eterna de los años 2003-2011

Michigan frena el poder del lobby proisraelí en la política norteamericana

Iñigo Sáenz de Ugarte

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Oriente Medio, EEUU, el universo y todo lo demás. Por Iñigo Sáenz de Ugarte

Archivo de Guerra Eterna de los años 2003-2011

Las elecciones en EEUU se ganan con votos y con dinero. Sin lo segundo, es muy difícil conseguir lo primero. Las primarias demócratas de Michigan han ofrecido un resultado no inesperado, pero sí poco habitual. El candidato Abdul El-Sayed se ha hecho con la victoria al derrotar a la congresista Haley Stevens, que había recibido una montaña de dinero en apoyo de su campaña, entre los que estaban unos 32 millones de dólares procedentes de AIPAC, la mayor organización del llamado lobby judío o proisraelí de la política norteamericana. Y esa es una de las razones de la derrota de Stevens.

Ambos peleaban por la candidatura demócrata a un escaño del Senado. El-Sayed –41 años, epidemiólogo, musulmán e hijo de inmigrantes egipcios– no hubiera tenido ninguna posibilidad de éxito hace unos pocos años. De forma más específica, antes de 2023 y del inicio de la represalia masiva de Israel contra Gaza. Su denuncia del genocidio de Gaza lo convirtió en un imán del dinero de AIPAC en su contra. En los últimos cinco años, la organización ha doblado su presupuesto habitual en las campañas electorales para defender a los candidatos proisraelíes, en especial entre los demócratas. En muchos estados, se le ha llamado “el beso de la muerte” para ellos después de que se haya hundido la reputación de Israel entre los votantes del partido.

El apoyo o rechazo a las políticas de Netanyahu en Oriente Medio, tanto por lo sucedido en Gaza como en la guerra contra Irán, es el factor básico para entender los apoyos de AIPAC. Pero sus anuncios en televisión e internet casi nunca mencionan a Israel, y mucho menos a Netanyahu. Se basan en cuestiones de política interna que pueden interesar a los votantes. Es tanto una maniobra de ocultamiento como un reconocimiento de su propia impopularidad.