El fin de la Pax Americana en Europa
Coca-Cola ha descubierto que no le sale a cuenta ser norteamericana. Al menos en Alemania. Por eso, en verano lanzó una campaña, llamada “Made in Germany”, para dar a conocer que el 97% de las bebidas que vende se elabora de forma local. Afirmaba que sus productos aportan 9.000 millones de euros a la economía alemana. McDonald’s, otro símbolo de EEUU, anunció que da empleo a 60.000 personas en el país y que invertirá 3.000 millones allí en los próximos años.
Lo que sea antes de permitir que la gente asocie estas marcas con EEUU y, especialmente, con Donald Trump. La realidad va más allá del impacto en la cuenta de resultados de las grandes corporaciones. En el plano político, el canciller alemán, Friedrich Merz, lo dejó patente sin sentimentalismos en un discurso en diciembre que debería escuchar toda Europa.
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