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España arranca a la UE un respaldo expreso por la crisis de Ceuta y consigue aplacar las críticas de sus socios

Pedro Sánchez y Úrsula Von Der Leyen, durante una Cumbre del MED9

José Enrique Monrosi

4 de agosto de 2026 22:21 h

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Tan solo tres días después de que 22 de los 27 países de la Unión Europea firmaran en plena crisis de Ceuta una durísima carta para señalar la política migratoria española, el Gobierno ha conseguido que tanto sus socios como las autoridades comunitarias se retracten. Al menos, que lo hagan en sus mensajes públicos.

Tras la felicitación el lunes de la presidenta de la Comisión, Úrsula Von der Leyen, a la gestión de España y Marruecos, este martes llegó mensaje unánime de “solidaridad” de los ministros europeos de Interior, que también valoraron “los rápidos y eficaces esfuerzos de las autoridades españolas”. Cerró el círculo el Comisario Europeo de Interior y Migraciones para desvincular lo ocurrido en Ceuta de la regularización de migrantes llevada a cabo por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, uno de los mantras de los últimos días la derecha y la extrema derecha española y europeas.

“No se ve un vínculo directo en este momento entre la regularización y los incidentes en Ceuta”, admitió Magnus Brunner, que en cualquier caso dejó claro que su postura como político de la derecha austríaca es que “la regularización no es una buena señal”. Brunner destacó el mensaje tranquilizador trasladado por el ministro español, Fernando Grande-Marlaska, en una reunión con todos sus homólogos comunitarios que se prolongó durante más de tres horas este martes. “El ministro español confirmó que la situación está bajo control, que nadie se ha trasladado a la España continental y que el espacio Schengen no ha sido afectado. Ha sido un encuentro para clarificar los hechos sobre el terreno”.

Tras esa cita por videoconferencia, que tuvo lugar después de que Grande-Marlaska arremetiera contra el “egoísmo” y la “falta de solidaridad” del conjunto de socios europeos, el titular de Interior compareció ante los medios de comunicación para explicar el viraje de los 27 y de las instituciones comunitarias. “Quiero entender que la visión de unas imágenes que son impactantes o quizás un interés más partidista les hizo responder de esa forma. Pero han recapitulado la situación, la han analizado y han reconocido que somos un socio leal que hace su trabajo. Estamos a la vanguardia de la inmigración legal y segura”, reivindicó.

Al término de esa reunión, solicitada formalmente por Pedro Sánchez, la UE difundió un comunicado para mostrar su “solidaridad” con España tras encontrar un “entendimiento común” sobre la necesidad de “seguir luchando sin descanso” contra las redes de tráfico de migrantes y para valorar “los rápidos y eficaces esfuerzos de las autoridades españolas para responder a la situación en Ceuta”.

Ese respaldo expreso a España tras afrontar una crisis como la de Ceuta llega después de que la tensión con la mayoría de socios europeos provocara un choque político e institucional en toda regla. La veda la abrió la ultraderechista Giorgia Meloni. Tras las imágenes de decenas de miles personas cruzando desde Marruecos la frontera de Ceuta para pasar a territorio español la primera ministra italiana llegó a plantear la posibilidad de expulsar a España del Tratado de Schengen que permite la libre circulación de ciudadanos entre los países europeos. Una iniciativa que secundaron Finlandia, la República Checa o Dinamarca.

El movimiento, que pilló al Gobierno español en plena gestión de una crisis fronteriza sin precedentes tras la entrada de 72.000 personas en 24 horas, generó un profundo malestar. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó al embajador de Italia en España, Giuseppe Buccino Grimaldi, tras unas declaraciones de su homólogo italiano, Antonio Tajani. Y el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió a sus socios.

“Me dirijo a ustedes para expresar mi profunda preocupación por la reciente reacción que algunos gobiernos europeos han mostrado tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la Unión Europea, en Ceuta”, le escribió a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo de la UE y que ejerce funciones de mediación. El jefe del Ejecutivo recordó a los países críticos que “la solidaridad y la empatía son opcionales” pero “el respeto a los tratados europeos y a los datos, no”, tras compartir algunas cifras de entradas de migrantes en varios puntos de la frontera de la Unión Europea que constatan que no es España el principal punto de entrada de los flujos de inmigración ilegal.

Lo que sí volvió a exigir este martes el Gobierno es que Italia cese en sus controles a ciudadanos españoles que pisan suelo italiano. “En mi primera intervención he trasladado que no entendía los controles de Italia a viajeros de España”, dijo Marlaska sobre su reunión con los ministros del Interior. “España nunca ha levantado controles cuando había riesgos reales de movimientos secundarios de inmigración en otros puntos. Pero es que aquí ninguna persona sale de Ceuta sin control. El espacio Schengen no ha estado en riesgo en modo alguno. Vamos a ver qué pasa y a ver si Italia repiensa la situación. Yo solicito que inmediatamente se levanten esos controles”, apostilló.

Fue el propio ministro quien elevó a 72.000 el número de personas que cruzaron el 30 de julio por la frontera de Ceuta, de los cuales asegura que ya solo quedan 2.000 en territorio español. Para dar respuesta a la acogida de esas personas el Gobierno anunció este martes una partida extraordinaria de 25 millones de euros. Las ONG que trabajan en Ceuta denuncian que cientos de personas han pasado días en suelo ceutí sin recibir ni agua ni comida ni ningún tipo de atención humanitaria.

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