Susana Abaitua: “Ha vuelto la hiperdelgadez extrema y es imposible no agobiarse con el físico”
Susana Abaitua no teme decir que le dio miedo interpretar a la protagonista de El último mono. Lleva el suficiente tiempo en esto para saber que la línea que separa la comedia de la defensa es, a veces, muy fina. Por eso quiso asegurarse de que esta comedia, que protagoniza junto al cómico y actor Juan Dávila, no jugara a la ambigüedad. Al ‘ni machismo ni feminismo’ que, por desgracia, sigue presente en muchas capas de la sociedad. La imposible historia de amor entre una cómica feminista y un youtuber de la fachosfera solo podía darse si el que cambiaba, si el que quedara en el foco, fuera el hombre machista.
Lo tenía claro, lo trasladó y al final saltó a la piscina para hacer esa comedia loca que le apetecía. Una que le venía bien para quitarse también el peso de un drama como el de Un fantasma en la batalla, donde como infiltrada de ETA en el filme de Agustín Díaz Yanes logró su primera nominación al Goya. Su cambio de registro la confirma en su solidez como una representante de una generación de actrices que rompen con prejuicios, clichés y que hablan sin miedo de todo.
¿Qué pensó cuando leyó el guion de esta comedia?
Este guion me llegó porque me llamó Fernando Bovaira, productor y me dijo: “Tengo este proyecto y me gustaría que lo hicieras, quiero que lo leas”. Tenía mucho interés en que lo hiciera una actriz comprometida con el feminismo. También para hablar, para modificar si había que modificarlas… Entonces, al principio, fue un poco de susto. Es verdad que luego vi que estaba escrita por Joaquín Oristrell y Yolanda Serrano, y con Joaquín Mazón como director. Tuvimos varias reuniones de guion, yo dije algunas cosas, hablamos un montón y luego me apetecía tirarme a la locura de una comedia. Yo había hecho ya Loco por ella, pero es una comedia más feelgood movie con su drama debajo, y venía de hacer mucho drama. Yo en mi vida soy supergansa y creo que es algo que no he enseñado como actriz.
Siempre se dice el topicazo que hacer comedia es mucho más complicado.
Es muy difícil. Para mí era un reto este personaje. Yo no quería pasarme y no tener verdad. Pensaba en cómo, desde la verdad, iba a encontrar la comedia. Y también te digo, cuando yo veía a Joaquín [Oristrell] meado de risa en combo… [el monitor para seguir el rodaje].
Lo ha mencionado, que escriben Oristrell y Yolanda García Serrano, dos de los popes de la comedia en España, que siempre dicen que la comedia es la mejor forma de hablar de temas importantes y aquí lo hace, ¿eso le apetecía?
Sí, me apetecía, pero era justo lo que me daba miedo también. Lo que pasa es que Joaquín Mazón me dijo desde el minuto uno: “Aquí no es ver quién gana. Para mí hay una clara verdad y lo otro es ridículo. Entonces vamos a buscar el camino, sobre todo de encontrar que Mariela pueda pillarse por este tío. Este es el gran objetivo de esta película, pero nunca se va a salvar al personaje de él porque no tiene sentido lo que hace”. Entonces eso sí me gustó y me lancé.
Yo no sabía lo de la machosfera, los incels y todo este mundo. Hay youtubers ahora, que no voy a mencionar porque no quiero darles publicidad, pero donde la realidad supera la ficción. Es muy heavy la de cursillos que hay en contra de las mujeres, en contra de derechos fundamentales. Me quedé… Todos investigamos bastante, todo el equipo de actores y actrices y flipamos. Entonces, y además con Juan Dávila, que tiene un público muy diverso, si hay alguna manera de que puedan ver la película, que se puedan reír, pero a la vez vean que esto de aquí no tiene sentido. Creo que es una manera bonita de llegar a la gente.
Ha dicho que le daba miedo, es cierto que había un riesgo con la película, y era caer en el ‘ni machismo ni feminismo’, ¿cuánto miedo le daba que eso pudiera ocurrir y cómo vive que algo así todavía se piense?
Es una mierda. Primero, respecto a la película. Nunca sentí lo de 'ni machismo ni feminismo'. De hecho, es una de las cosas que me convenció para hacer la película. Para mí era una red flag. Si yo hubiese visto que la energía del proyecto tiraba por ahí, no la hubiese hecho. Y tanto el productor como los guionistas y el director lo tenían clarísimo. Esto no va de 'ni machismo ni feminismo', esto es feminismo. Y hablamos de lo que está pasando con el machismo y cómo poder evolucionar en ese sentido. Y en la vida sigue pasando.
Es verdad que en mi entorno quizá lo noto menos, pero también es un entorno más artístico. Hay algo como que cuando salgo de Madrid lo sigo notando muchísimo y pienso cuánto trabajo queda. Ya no es el movimiento feminista de ahora, es que nuestras abuelas también estaban luchando con esto y pienso, ¿se acabará en algún momento? ¿Se llegará realmente a una igualdad? ¿Se entenderá que el feminismo no pretende aplastar al hombre, que es un tema de derechos, de igualdad, de oportunidades, de salarios, de violencia? Eso de las feminazis… Ese término ya está bien, es que no tiene sentido.
Es un movimiento en contra por parte de ciertos hombres que veo, además, muy violento. Como actriz imagino que está expuesta a esos comentarios en redes, en su día a día… ¿Lo nota?
Lo noto en general. Ya no solo con el feminismo, en todo. El otro día, en una conversación, pensaba: “¿Por qué está pasando esto?”. Y creo que algo que todo el mundo está que salta a la mínima, hay mucho odio y se ha perdido un poco la empatía… No sé si tiene que ver con las redes, con el individualismo, con que todos miramos hacia abajo en la calle, al teléfono… Falta ponerse en la piel de la otra persona. Creo que nos escuchamos menos.
Y aunque suene naif, pero, ¿el cine y el arte qué pueden hacer frente a esto?, ¿esta comedia puede hacer que alguien cambie en algo?
Yo sí lo creo. No que una peli vaya a cambiar todo, pero sí contribuir a que haya una conciencia cultural. El arte siempre ha servido para mover, para reivindicar. Yo me doy cuenta cuando viajo mucho en países donde todavía el machismo es más fuerte, y veo que en contraposición hay muchísimas más pintadas, hay mucho más movimiento, hay más manifestaciones, hay más películas. El tema se habla más. Y sí creo que hay algo que el arte es una manera de hablar de lo que no se puede hablar tanto, lo que no se puede confrontar y te provoca cosas. Me da más miedo la gente que decide no ir. Por eso creo que la comedia es importante. Muchas veces, si esto lo plantas en drama, hay cierto sector que decide que no va a ir al cine. Y creo que la comedia tiene un punto que puede reunir a mucha más gente. ¿Quién no ha visto películas y se ha replanteado algo? En mi caso, muchísimas veces, muchas películas me han tocado. ¿Tú qué piensas?
Cada vez pienso una cosa diferente. Me gusta pensar que sí, pero luego salgo a la calle y cada vez soy más misántropo y me cuesta más confiar, pero quiero pensar que sí.
¿Tú no crees también que hay algo de la estética de la mujer, que todo también está unido a que en las publicidades nos ponen delgadas, perfectas y en las series de televisión están los guapos y las guapas y que si todo eso estuviese cambiado…? Por eso digo que no creo que sea una película, sino que creo que es un todo.
Eso es muy interesante, porque mira que hemos hecho cambios, pero es verdad que en los personajes femeninos hay cosas que no cambian.
Se está volviendo heavy. Y eso es fuerte porque a mí también me pasa. Yo hacía tiempo que ya no me agobiaba con mi físico y es inevitable. De repente estoy viendo actrices que admiro, de Hollywood, hiperdelgadas, extremadamente delgadas y digo: “Ay, estoy gorda”. Solo el hecho de pensarlo… Me castigo también de pensarlo y digo, no puedes pensar eso. Pero está pasando. Y hay algo de ahí que sigue pasando y ojalá cambie.
¿Hasta qué punto todo eso influye en los personajes que elige?
Un montón. Por ejemplo, esta película si hubiese leído un guion que iba por un lado que no me gustaba no la hubiese hecho. Yo puedo hacer un personaje que sea la más mala de todas, eso no tengo ningún problema, pero nunca haría una película que esté a favor de unos valores que estén en contra de los míos. Si puedo hacer un cine que no tenga un contenido político o social enorme, pero si va en contra de valores en los que creo… No, no lo haría. Incluso te diría que de más pequeña también, cuando no tenía trabajo, y he estado trabajando en hamburgueserías y tiendas, me atreví a decir que no sabía cosas porque no estaba de acuerdo con los valores.
La película es una comedia romántica, y apuesta porque el amor es posible. Eso llega en un momento en que hemos pensado mucho en eso del amor romántico, ¿cómo encaja la película en el momento actual y cuál es su opinión?
Pienso que es complicado a día de hoy eso de estar casados y felices para siempre. Yo pienso, ¡qué dices!
¡Mucho tiempo!
¿Que yo voy a estar toda la vida con alguien? Me parece difícil mantener esto que todavía nuestros padres estaban ahí, en la fidelidad para siempre y para toda la vida. Yo hablo muchísimo de esto con amigas. Me parece para hablarlo también, cómo encajar la libertad de hoy en día con la pareja. Somos como esa generación que estamos ahí transitando entre esa libertad y, a la vez, también quiero que me elijan para siempre. Pero, por otro lado, me parece una idea que ya no me creo. Entonces, bueno, estamos deconstruyendo eso. En mi caso, por lo menos, a mí no me digas voy a estar contigo toda la vida y no te voy a ser infiel nunca porque, sinceramente, no me lo creo.
No sé, igual estoy diciendo cosas muy locas, y me estoy metiendo en un lío. Es como que hay una 'Susana Disney' que sueña con ese 'para toda la vida' y la otra Susana, que es superterrenal, que mira a su alrededor y dice: “Disfruta de los tres o cuatro años que estés con tu pareja”. Tengo la mezcla de las dos. El sueño de que ojalá sea para siempre y la realidad que veo es que la gente se separa.
Hay una cosa que mencionamos mucho a las actrices de esta nueva generación que es el ver cómo os apoyáis, tirando viejos clichés machistas sobre la competitividad entre las mujeres.
No sé cuánta competitividad había antes realmente, o cuánto se fomentaba o era que se quería vender esa competitividad porque, por ejemplo, Penélope Cruz y Salma Hayek llevan siendo amigas toda la vida. Sí es verdad que yo, desde mi lado, lo que puedo decir es que, por ejemplo, Carolina Yuste es mi amiga, y mira que hemos estado en dos películas que las han colocado como rivales. Y Carol y yo nos queremos, nos admiramos. Me pasa con un montón de amigas de la profesión.
Lo que sí que creo es que hay que currárselo, que la amistad hay que trabajarla. Porque claro que entras en momentos de vulnerabilidad y de inseguridad, porque a una amiga tuya le pueda estar pasando algo que te apetece que te pase a ti, pero es bonito hablarlo y decirle que te alegras un montón. Creo que hay que hablarlo y ser sincera. Porque esto no deja de ser una carrera donde tienes objetivos, donde hay personajes, dónde estás buscando metas, donde hay una ambición y, entonces, creo que es cuidarse, hablar. Hay menos rivalidad de la que se cree, pero ya desde hace tiempo.
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