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CRÓNICA

La derecha encuentra cómplices de Marruecos en todos los lados, hasta en el fútbol

Juan Bravo intenta criminalizar a los inmigrantes de Ceuta con imágenes de machetes usados por cinco detenidos en un robo de los que cuatro eran ceutíes.
16 de septiembre de 2026 22:33 h

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España ya se parece más a Marruecos. Grupos de militares españoles realizan las mismas funciones que los policías marroquíes al otro lado de la frontera. Intimidan y agreden a los extranjeros que están en una situación de evidente vulnerabilidad y que no se atreverán a denunciar. “Estos militares nos han golpeado y humillado. Nos han quitado los teléfonos y todo lo que teníamos. No han dejado a nadie sin golpear”, es uno de los testimonios recogidos por este diario. Les pegan, les roban los móviles, les someten a prácticas humillantes.

En el Congreso, se vivió una realidad paralela, casi una simulación, en la que el Partido Popular intentó criminalizar a los miles de extranjeros que aún siguen en la ciudad. Ellos son la amenaza. Para certificarlo, el diputado Juan Bravo enseñó dos fotos sacadas de un atestado policial. En una salían las armas incautadas a alguien, entre ellas un machete, y en la otra las heridas sufridas por una persona. Fue una forma de apuntar a todos los inmigrantes con una imagen rescatada de las redes sociales de la que no dio ningún dato más. Solo dijo: “Mire, esto es lo que llevan (por los machetes) y esto para lo que lo utilizan”.

Las fotos parecen proceder de un ataque con el objetivo de robarles sus móviles a tres inmigrantes por cinco personas, identificadas como cuatro ceutíes y un inmigrante marroquí, que fueron detenidas el 11 de septiembre. Bravo no creyó conveniente resaltar estos últimos datos no fuera que la gente pensara que aquellos que pasaron la frontera el 30 de julio pueden ser también víctimas.

Miguel Tellado superó a su compañero a la hora de lanzar la voz de alarma, lo que no es una sorpresa. Ni siquiera necesitó fotos para anunciar que Ceuta es “una ciudad sin ley” por culpa del Gobierno. Afirmó que “los allanamientos de morada han aumentado un 6.000%” por haber pasado de 10 a seiscientos. Hay motivos para creer que el secretario general del PP se inventó este último dato y que el PP haya denominado una vez más allanamiento de morada, que obliga a una intervención policial inmediata, a lo que es ocupación de locales que no son la vivienda de nadie.

Tellado no se dio cuenta de que si crees que la ciudad está sumida en el caos y la delincuencia, estás llamando incompetentes a las fuerzas policiales. El Gobierno ha llegado a desplegar 9.000 efectivos entre policías, guardias civiles y militares en una ciudad de 83.000 habitantes. Hay un agente uniformado por cada nueve ceutíes y es posible que haya uno por cada inmigrante que continúa en Ceuta. Con esta ratio, es difícil pensar que las fuerzas de seguridad se hayan visto sobrepasadas.

Alberto Núñez Feijóo prefirió centrar su intervención en levantar sospechas sobre una posible complicidad de Pedro Sánchez con el Gobierno marroquí en la línea apuntada la semana pasada en el pleno, cuando describió al presidente como alguien sometido a los deseos de Rabat por oscuras razones. “¿Cuándo fue la última vez que habló con las autoridades marroquíes?”, preguntó esta vez.

Feijóo ha pasado de decir que no necesitaba reclamar nada al país vecino (“no creo, honradamente, que le tenga que pedir explicaciones a Marruecos”) a acusarle de haber organizado y coordinado la llegada masiva de decenas de miles de personas.

Para fundamentar sus sospechas, Feijóo citó el mensaje enviado el martes por el Ministerio marroquí de Exteriores a los eurodiputados en el que se mostraba dispuesto a recibir de vuelta a todos los marroquíes que llegaron a la ciudad en julio.

Es una promesa que hay que poner entre interrogantes, porque Rabat ni siquiera ha aceptado los 82 cadáveres de los que se ahogaron y han sido enterrados temporalmente en Ceuta. También ha pedido información sobre la identidad de los fallecidos que las autoridades españolas no tienen. O lo ha condicionado a la devolución de los menores para la que el Gobierno de Sánchez debe cumplir la ley española en caso de una posible repatriación siempre que lo pidan sus padres. Es el mismo caso de los que hayan solicitado el asilo.

“La ley europea habilita el retorno inmediato”, alegó Feijóo, que prefirió no referirse a la ley española. Sánchez aprovechó la amenaza velada de eurodiputados del PP en Bruselas de pedir la suspensión del acuerdo de asociación UE-Marruecos para acusarles de pretender agravar la crisis: “¿Ustedes están intentando cronificar el problema o resolverlo?”. Por todo ello, les dijo que “su patriotismo es pura fachada”.

Cuando salía del Congreso, preguntaron a Sánchez por el millar de menores que sigue en la ciudad a los que hay que sumar los que están tutelados y alojados en condiciones seguras. “Eso pregúntenselo a Vivas”, dijo por el presidente de Ceuta. Las competencias sobre menores residen en las comunidades autónomas. Juan Jesús Vivas podría pedir a las demás regiones que le ayuden a atender a esos menores –de hecho, tiene un convenio con ese fin firmado con Andalucía–, pero se niega a hacerlo.

Su exigencia y la del PP es que todos regresen a Marruecos, incluidos los menores. Un dirigente del PP dijo en los pasillos del Congreso que la razón de esa actitud es que “si 5.000 menores van ahora a la península, mañana pasarían 50.000”.

Vinícius y Bellingham con la camiseta de apoyo a Ceuta medio oculta en el partido de Elche el 15 de septiembre.

En estos tiempos en que se exige carné de patriota para no ser presentado como siervo de Mohamed VI, se ha pasado también a reclamar lo mismo a los futbolistas extranjeros que juegan en España. En el partido jugado en Elche en la noche del martes, Vinícius, Mbappé y Konaté se pusieron sin ganas una camiseta de solidaridad con Ceuta, pero sin estirarla para que se viera el mensaje “todos somos caballas” (un apodo popular que tienen los ceutíes).

Ninguno de los jugadores del Real Madrid explicó inicialmente su actitud. Es muy posible que Mbappé, comprometido con la lucha contra el racismo y que se ha opuesto en público a la extrema derecha francesa, no estuviera muy convencido de las intenciones del mensaje, que se hable de los ceutíes como las únicas víctimas y se olvide a los 141 inmigrantes que murieron en el mar al intentar llegar a Ceuta. O que se criminalice a los africanos que buscan una vida mejor en Europa.

El jugador francés lo confirmó al final del día: “Yo quería tener un gesto y un pensamiento para todos los inmigrantes que han perdido la vida y los que también están en condiciones duras”. Expresó su solidaridad con Ceuta, pero sin “priorizar sufrimientos”, es decir, afirmar que unas víctimas son más importantes que otras o que la vida de algunas de ellas no vale nada.

El promotor de la iniciativa de la camiseta es una asociación de empresarios de Valencia, cuyo presidente vendió una parte de las acciones de su naviera a una empresa marroquí, lo que hace sospechar de una estrategia de blanqueamiento. Van a surgir nuevos patriotas de debajo de las piedras.

Ester Muñoz dijo en los pasillos del Congreso que le dio “bastante vergüenza ajena” verlos: “Tendrán que explicar por qué no quieren defender a España”. Parece que esa es una misión que también deben adoptar los futbolistas.

Contó con el asentimiento de la brigada mediática de la derecha. “Si ahora reciben en el Bernabéu música de viento, que no se quejen”, dijeron en la COPE. “No existen diferentes sensibilidades en un club del calado del Madrid. Existe una sola: Ceuta y España. Lo que no sea eso, es traición. O sanchismo en vena”, bramó hiperexcitado el cronista taurino de El Mundo, que exigió el despido inmediato de los tres jugadores. Como siempre en el terreno de los insultos, Federico Jiménez Losantos les superó a todos llamando a Mbappé “niñato multimillonario, progre y agilipollado”.

El listón en la competición de españolidad a cuenta de Ceuta va a estar muy alto. Uno puede imaginar que en Marruecos está ocurriendo lo mismo, solo que al revés.

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