¿Dónde está el presidente de EEUU? Von der Leyen no menciona a Trump en su discurso sobre el futuro de la UE
Hay pocas personas con más protagonismo en la complicada escena geopolítica mundial que Donald Trump, que se ha caracterizado por una actitud hostil frente a los europeos, pese a la histórica relación entre aliados. Sin embargo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, no ha hecho mención alguna a Trump o a Estados Unidos en su discurso sobre el estado de la Unión Europea, que ha dado este miércoles en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo.
Aunque la Unión Europea se enfrenta a un triángulo de amenazas, que van desde los ataques híbridos de Rusia al riesgo económico que supone China por el abultado déficit comercial de Europa, la política beligerante de la Administración de Donald Trump para debilitar al bloque comunitario, con advertencias para obligar a Bruselas a rebajar la agenda verde o las normas digitales, la salida de tropas estadounidenses de Europa o las continuas intimidaciones sobre Groenlandia no han merecido ni un comentario de Von der Leyen.
Sí ha habido menciones a Rusia respecto a la guerra de Ucrania —en la que ha insistido en el apoyo europeo a Kiev— o por su papel en la guerra híbrida contra Europa, o por la necesidad de dejar de depender de los combustibles fósiles rusos, no solo para debilitar las finanzas del Kremlin para proseguir la guerra, sino también para luchar contra el cambio climático.
También hay referencias directas a China, con un plan para reducir la dependencia europea de más del 80% de los minerales críticos cuyo comercio controla Pekín. Además, situó en el diálogo entre ambos bloques la solución para reequilibrar las relaciones comerciales cuando el déficit de la UE con el gigante oriental “asciende ya a 1.000 millones de euros al día”, pero advirtió que “utilizaría todas todas las herramientas para reequilibrar la relación. Las palabras están bien, pero los hechos son mejores”.
¿Cuáles son las palabras para Trump o Estados Unidos? ¿Y los hechos? En su discurso hay que leer entre líneas para encontrar las referencias, como cuando dijo que “esta es una Europa que se apoya mutuamente. Como hacemos al apoyar a Ucrania mientras lucha por su futuro y por nuestra libertad y cuando defendimos a Groenlandia cuando se vio amenazada”, o cuando abogó por la soberanía europea: “Europa está ahí para los europeos. Ante la frágil situación del mundo actual, solo Europa puede proporcionar una verdadera soberanía a los europeos”.
No abrir más frentes con Trump
Pero, ¿por qué ese tacto con Trump y Estados Unidos? En los pasillos de la sede francesa del Parlamento Europeo empieza a cundir la opinión de que Von der Leyen no quiere abrir nuevos frentes de conflicto con Trump. Menos aún después de su propuesta al primer ministro de Canadá, Mark Carney, de convertir a su país en el “primer miembro asociado de la UE” ha ido más allá de lo esperado. Fuentes diplomáticas señalan que hay países europeos cuyos dirigentes tienen muy buenas relaciones con Trump, como República Checa o Eslovaquia, además de Italia (pese a los vaivenes en la relación entre Giorgia Meloni y el presidente de EEUU) o, más discretamente, Grecia que hubieran preferido una oferta menos ambiciosa a Canadá.
Carney no tuvo dudas a la hora de plantar cara a Trump y abandonar las negociaciones comerciales con EEUU, que llegó a decir que Canadá era el “estado número 51” de EEUU. En su pulso con Trump, Carney comentó: “No estábamos dispuestos a comprometer la soberanía de Canadá”. El primer ministro de Canadá anunció entonces que igualaría “dólar por dólar” los nuevos aranceles que aprobó la Casa Blanca. Aunque en la última reunión de diplomáticos de los 27 en Bruselas no hubo objeciones por ampliar la relación con Canadá, el nuevo estatus propuesto por Von der Leyen ha suscitado llamamientos a la prudencia.
Y eso a pesar de que todavía es una incógnita, incluso para los comisarios europeos, en qué va a consistir y cuál es el estatus jurídico de “miembro asociado de la UE”. El comisario de Defensa, Andrius Kubilius, admitía que “está por ver cuál sería la arquitectura política” de esta nueva fórmula de asociación. Lo que sí parece más claro es lo que no es. Kubilius explicó que “la condición de miembro asociado no significa ser miembro de pleno derecho. Por tanto, el país no puede reclamar la posibilidad de votar cuando se toman decisiones, pero sí se puede establecer su participación en los debates sobre esas decisiones, como ocurre con Noruega en el marco del Espacio Económico Europeo”.
Otro aspecto que puede provocar cierta controversia con Washington es el Consejo Europeo de Defensa, un nuevo organismo de defensa donde, además de los 27 países de la UE, se incluirán Ucrania, Canadá, Reino Unido y Noruega. Kubilius recordó que “hay dos razones por las que realmente necesitamos hablar de la defensa europea: la amenaza rusa y la propuesta estratégica de Estados Unidos para que los europeos asumamos la responsabilidad principal de la defensa colectiva convencional de Europa”. Ahora bien, está por ver si se tiene que “debatir cómo lo hagamos dentro de la OTAN y si es en coordinación con los estadounidenses”.
Ante la salida de tropas estadounidenses de Europa, el comisario de Defensa apuntó que “no se sabe qué decidirán finalmente los estadounidenses, pero hay que estar preparados. En este sentido Necesitamos el Consejo de Seguridad Europeo para debatir, tomar decisiones, saber qué hacer y ponerlo en práctica”.
Aunque se ha insistido desde la Comisión Europea en que no es una alternativa a la OTAN, Kubilius señaló que “puede plantearse si el Consejo Europeo de Seguridad podría establecer algún tipo de procedimiento de toma de decisiones por mayoría cualificada. Alemania y Francia están presionando para introducir la mayoría cualificada en política exterior y de seguridad. ¿Hasta qué punto puede ayudarnos este Consejo a superar la fragmentación que existe en Europa?”.
Von der Leyen se lava las manos con Israel
Precisamente esa fragmentación es la que ha utilizado también la presidenta de la Comisión Europea para justificar que no se hayan aprobado aún sanciones a Israel por el genocidio de Gaza o los continuos abusos de derechos humanos de los colonos israelíes contra los palestinos.
Aunque Von der Leyen propuso en el discurso sobre el estado de la UE en 2025 sanciones contra Israel, en su arenga de este año no ha hablado de penalizaciones por los asesinatos de Israel ni por los asentamientos ilegales, con el argumento de que “los Estados miembros no hayan sido capaces de reunir las mayorías necesarias para dar una respuesta unificada. Algunos Estados miembros han avanzado. Otros están estudiando hacerlo. Cuando Europa está dividida, no puede cambiar el rumbo de los acontecimientos”.
La presidenta de la Comisión admite que “el profundo sufrimiento en Gaza y la violencia descontrolada de los colonos en Cisjordania han afectado profundamente a los europeos” y “la decisión del Gobierno israelí de impulsar el proyecto de asentamiento ilegal E1 es inaceptable”, pero se queda con el consabido discurso sobre la ayuda de la UE al pueblo palestino (1.000 millones de euros para reconstruir Gaza y apoyar a la Autoridad Palestina).
“Europa apoya el derecho de Israel a la legítima defensa. El pueblo palestino tiene el mismo derecho a vivir con seguridad y dignidad. El papel de Europa es mantener viva la llama de la solución de los dos Estados”, ha concluido Von der Leyen, dejando a los palestinos abandonados a su suerte.
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