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Isaac Rosa

Isaac Rosa (Sevilla, 1974) es escritor, autor de novelas como El vano ayer o El país del miedo, libros de relatos, guiones de cómic y una novela juvenil. Su última obra es Feliz final.

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El efecto S

"¿De verdad no sabes quién fue L.B.? Cuando yo tenía tu edad, L.B. era todo un personaje, representante de toda una época. Se habló mucho de él durante años, aunque es verdad que hoy ya nadie se acuerda de él. Ni de su época."

El eterno lamento del abuelo Lucas, su época y la actual, ayer y hoy, cuando él era joven versus los jóvenes de hoy, la poca memoria que tenemos. Ya sé lo que viene después, me adelanto y lo digo yo antes, imitando su voz grave:

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Hijas mías, antes todo esto era campo y trabajo asalariado

Mis hijas son muy de escuchar batallitas, nostalgias y lamentos viejunos. Por ejemplo, les encanta que el abuelo les cuente su vida laboral, cuando trabajaba en una empresa pública (ahí ya abren la boca de asombro, ¡empresa pública!), y no solo tenía un buen sueldo con sus extras y vacaciones pagadas (otro gritito de incredulidad, ¡vacaciones pagadas!), sino hasta beneficios sociales para las familias.

Otras veces soy yo el que me las llevo de paseo para contarles cómo ha cambiado todo. Unos días vamos a la periferia para soltarles lo de "hijas, antes todo esto era campo". Otras veces paseamos por un polígono industrial o un centro comercial, nos paramos delante de ciertas empresas, o nos sentamos a ver pasar repartidores, y ahí son ellas las que se adelantan y, burlonas, imitan mi voz: "hijas, antes todo esto era trabajo asalariado".

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La pareja del año

(portada y páginas interiores de la revista H…)

¡Gran exclusiva, sus primeras fotos juntos!

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Ciudadanos no gobernará con li ixtrimi dirichi

Yo creo que se me ha estropeado la tele, porque cada vez que sale un dirigente de Ciudadanos reafirmando su entereza democrática, suena como distorsionado: Albert Rivera diciendo que "en ningún caso vamos a gobernar con li ixtrimi dirichi", el candidato madrileño asegurando que "no negociaremos con pirtidis di iltridirichi", la portavoz Arrimadas rechazando acuerdos a tres bandas "que incluyan a lis pipilistis di vix".

A ver si es que no es mi tele, sino que son ellos. A mí me pasa que cuando voy a pronunciar ciertas palabras incómodas, se me pone boquita aflautada de mimimí, de remilguito huy-huy-huy, de falsete cucurrucucucú. De asquito. Lo ha definido mejor que nadie la candidata de Vox a la Comunidad de Madrid, Rocío Monasterio: dice que los de Ciudadanos "se van a tener que ir olvidando del asquito". ¿No es genial? Asquito, no asco. Asquito, esa repugnancia melindrosita pero soportable, más vergüencita que verdadero asco.

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Un amigo fue a Chernóbil y me trajo esta camiseta radiactiva

CHERNÓBIL-CIRCUITO COMPLETO

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Va a costar más sacar a Franco del Supremo que del Valle

Exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos parece una tarea titánica. Pero en realidad es un juego de niños comparado con exhumar los restos del franquismo del poder judicial español. Y particularmente del Tribunal Supremo. La decisión de este martes es solo el último capítulo de una larga y estrecha relación.

Como curiosidad histórica, nada más terminar la Guerra Civil, Franco celebró su victoria allí mismo: en la iglesia de Santa Bárbara, que es parte del antiguo convento de las Salesas donde hoy tiene sede el Supremo. Allí teatralizó Franco la "entrega de la espada" el 20 de mayo de 1939. Acompañado por la guardia mora, vestido de capitán general y con mucha pompa fascista, fue recibido por las autoridades militares, religiosas y por supuesto judiciales del nuevo régimen. En el interior le esperaba un museo épico montado para la ocasión: habían traído las reliquias de don Pelayo, las cadenas navarras de las Navas de Tolosa, la lámpara votiva del Gran Capitán, una pieza de un barco de la batalla de Lepanto (lo cuenta todo con detalle Julián Casanova en La Iglesia de Franco). Oyeron un Tedéum, cantó el coro benedictino de Silos, Franco fue exaltado como caudillo victorioso, y finalmente depositó su espada a los pies del Santo Cristo de Lepanto. Luego reafirmó la "guerra santa y justa", recibió bendición del cardenal primado, y abandonó la iglesia bajo palio, sin poder contener el llanto, según la prensa de entonces.

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El día que al gobernador del Banco de España le subieron el alquiler

Lo dije hace meses en mi comparecencia en el Congreso, lo repetí en la presentación de nuestro informe anual, he insistido en cada entrevista y conferencia, y hoy lo sigo sosteniendo. No voy a cambiar de opinión solo porque me hayan subido el alquiler, no voy a darles ese gusto. Lo volvería a decir, con todas las letras: "No parece adecuado limitar el precio de las viviendas alquiladas, ya que, según la evidencia internacional, este tipo de medidas no solo reducen la oferta, sino que también pueden favorecer un deterioro importante de los inmuebles".

¿Queda claro? Estoy convencido de ello. Lo estoy personalmente, y también lo está la institución a la que represento. Sería un error intervenir el mercado, alterar las leyes de oferta y demanda, y controlar los precios del alquiler, como proponen algunos. Y mira que yo podría ser el primer interesado en que el gobierno frenase los precios, puesto que también soy un afectado, y no menor: no creo que haya muchos inquilinos que hayan sufrido una subida comparable a la mía. Y de eso quería hablarte, por eso te llamé y te solicité esta reunión: quiero pedirte que investigues esa subida, la desproporcionada actualización de mi renta. Quién está detrás de la misma, qué pretende.

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Los trabajadores arden mal

Estoy quemado. Estoy muy quemado. Mi jefe me tiene quemado. En la empresa estamos todos quemadísimos. Más quemado que la moto de un hippie. Lo oímos a diario, lo decimos nosotros mismos. ¿Cómo estás? Quemado. Quemadísimo. No creemos que tengamos burnout, el "síndrome del trabajador quemado". Decimos coloquialmente "estoy quemado" como cuando decimos "estoy depre" sin por ello padecer una depresión. Aunque hay quien lleva tanto tiempo depre que acaba en depresión, y hay trabajadores que de tanto quemarse un día terminarán de verdad quemados, burnout.

La Organización Mundial de la Salud ha anunciado que incluirá este síndrome en su clasificación de enfermedades. Lo describe como resultado del "estrés crónico en el lugar de trabajo", e identifica tres síntomas: sensación de agotamiento, sentimientos negativos hacia el trabajo, y pérdida de eficacia laboral. ¿Te suena de algo? Lo sufre uno de cada diez trabajadores, aunque hay expertos que creen que la cifra se queda corta, y que irá a más por el aumento de la precariedad, la intensificación laboral y la hiperproductividad. Quizás acabe siendo una plaga. Como la depresión.

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Alzad los brazos, hijos del pueblo español

"El numerito diario, que no falte", piensa la presidenta del Congreso, y con ella varias decenas de diputados que resoplan cuando lo ven ponerse en pie. Acaba de empezar la sesión, la presidenta no ha terminado de leer el orden del día, y ahí está él: de pie, sin moverse de su escaño.

"El numerito diario", se dicen en voz baja unos diputados a otros. "El numerito diario", tuitean a la vez miles de espectadores que seguían el pleno por la tele. "El numerito diario", sonríe la presentadora de la tertulia matutina, que conecta en directo con el Congreso y ahí está, el protagonista del numerito: en su escaño, de pie, muy tieso, los brazos pegados al cuerpo y la barbilla levantada, mirada desafiante. Los diputados de su partido tardan unos segundos en reaccionar, y por fin lo imitan, se ponen también en pie, y ahí quedan, veinticuatro estatuas.

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¿Qué vamos a hacer tú y yo a partir del lunes, sin elecciones?

 

El próximo lunes, cuando hayan quedado atrás las elecciones municipales, autonómicas, europeas (y las generales previas), nos vamos a mirar unos a otros como esos matrimonios que se sientan en el sofá la primera noche después de que el hijo se haya independizado, y se miran desconcertados: ¿y ahora qué? ¿Qué hacemos con el resto de nuestra vida? O en nuestro caso más bien: ¿qué hacemos con los próximos cuatro años?

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