Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Las puertas de Kitchen que García Castellón cerró: el falso cura, el espionaje y el CNI
Más de medio millón de españoles siguen en un limbo por la nacionalidad
OPINIÓN | Motín en el mayor portaaviones de EEUU, por Isaac Rosa

Motín en el mayor portaaviones de Estados Unidos

La base aérea estadounidense de Ramstein (Alemania), en una imagen de archivo. EFE/EPA/RONALD WITTEK/Archivo
31 de marzo de 2026 22:04 h

8

A ver, pregunta de concurso de la tele: ¿cuál el mayor portaaviones de Estados Unidos? ¿El Gerald Ford? ¿El Kennedy? ¿El Enterprise? Frío, frío. Pista: tiene capacidad para cientos de aviones de combate, incluidos gigantescos bombarderos B-52 y aviones cisterna, y una tripulación de más de 80.000 soldados. Hasta bombas nucleares lleva a bordo.

Europa. Esa es la respuesta. El mayor portaaviones estadounidense se llama Europa: somos nosotros. El Gerald Ford impresiona mucho, y puede servir para amenazar a un país pequeño como Venezuela. Pero cuando se trata de una guerra importante, mover un mamotreto así es lento, caro y poco operativo, necesita ir escoltado por otros barcos, y es vulnerable a un ataque con drones baratos. En la actual guerra, el prestigioso Gerald Ford ha tenido que ser retirado del Mar Rojo y llevado al taller, tras un incendio en la lavandería (rodeado de secretismo, lo que alimentó el rumor de un ataque iraní) y problemas en los inodoros. Parece de chiste, sí.

Estados Unidos no necesita un aeropuertito flotante cuando tiene Europa, su verdadero portaaviones para operaciones más allá del Mediterráneo: 275 bases repartidas por todo el continente, más de 80.000 soldados, cientos de aviones listos para despegar, sistemas de radares, infraestructura para soportar grandes movimientos de tropas de forma rápida… Y bombas nucleares, sí, que hay un número indeterminado de ellas repartidas por bases europeas. Iguala eso, Gerald Ford.

Cada vez que Estados Unidos, solo o en compañía, ha querido lanzar ataques en las últimas décadas, se ha apoyado en su gigantesco portaaviones europeo. Las guerras de Irak de 1991 y 2003, la de Afganistán, los ataques contra Libia o la ex Yugoslavia, pasaron por las bases europeas. Y no solo aviones y barcos: los drones norteamericanos que asesinaban en Irak o Afganistán, y ahora en Irán, tienen su centro de operaciones en Ramstein, Alemania, la mayor base norteamericana en el mundo.

En ese gran portaaviones europeo, nuestras Rota y Morón han sido siempre vitales para el despliegue norteamericano en Oriente Medio, por estar a medio camino desde Estados Unidos, y ser la puerta al Mediterráneo. Desde nuestras bases despegaron en cada guerra aviones de combate, o se reabastecieron en vuelo con aviones cisterna que tenían aquí su base. Para mayor infamia, aeropuertos españoles (no solo las bases) fueron escala para los secuestros de la CIA en la llamada “guerra contra el terrorismo”, vuelos que acababan en Guantánamo o en cárceles secretas.

Durante décadas compramos el argumento de que la presencia estadounidense en nuestro suelo era para protegernos a los europeos, pero no es cierto: estamos al servicio de la geopolítica estadounidense desde la Guerra Fría. Y su presencia no nos protege, sino que nos convierte en objetivo en caso de guerra, como estos días han comprobado los países próximos a Irán que albergan bases norteamericanas.

En la actual guerra de Trump y Netanyahu, el portaaviones europeo se ha empezado a amotinar: primero fue España, negando el uso de las bases y el sobrevuelo de aviones, y ahora también Francia limita su espacio aéreo, e Italia pone restricciones a la importante base de Sigonella. Es cierto que Estados Unidos tiene bases de sobra en el mundo, pero prescindir de Rota y Morón, o tener que dar rodeos, es un contratiempo importante. Y puede empujar a otros países, por presión de sus ciudadanos, a que reconsideren seguir sirviendo como portaaviones para una guerra criminal.

Etiquetas
stats