Sánchez desayuna leyendo prensa internacional
Mariano Rajoy empezaba el día leyendo prensa deportiva para que las malas noticias no le amargasen el desayuno, y Pedro Sánchez puede hacer lo mismo con la prensa internacional. Se ahorraría el azúcar en el café: “A ver, a ver, qué dicen hoy de mí por ahí afuera… Liderazgo… Solidaridad… Ejemplo ético… Referente para la izquierda… No está mal, no está mal…”
El último capítulo ha sido la crisis del hantavirus, con toda todita toda la comunidad internacional felicitando a España por su gestión sanitaria, desde la ONU a la Comisión Europea pasando por el Papa. El director de la OMS ha agradecido a Sánchez, en persona y en público, su liderazgo, compromiso, bondad, compasión, amabilidad y deber moral, para acabar concluyendo que “todos deberíamos estar orgullosos” de lo que ha hecho el gobierno español. Solo le faltó gritarle: “¡presidente, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!” Ello mientras en España la derecha política y mediática acusa al gobierno de improvisación, descoordinación, caos, desinformación, falta de transparencia, sobreactuación, deslealtad institucional, montar un show…
La distancia entre el brillo de Sánchez en el exterior y el discurso catastrofista de nuestras derechas no deja de agrandarse. El mismo presidente que de puertas adentro es retratado como un gobernante ilegítimo, corrupto, socio de terroristas, amigo de dictadores, enemigo de la independencia judicial y amenaza para la democracia; de puertas afuera es saludado como un líder de fuertes convicciones éticas, que defiende la legalidad internacional y los derechos humanos, referente moral contra el genocidio en Gaza, el que se planta frente a Trump, la gran esperanza de la izquierda europea…
Algo no cuadra, no pueden estar hablando unos y otros del mismo Pedro Sánchez. O en el exterior viven engañados, o en el interior nos quieren engañar. A no ser que tengamos un presidente con doble personalidad, un doctor Jekyll encantador, solidario y de firmes convicciones morales cuando sale de España; y un mister Hyde tenebroso, antidemocrático y dañino para sus compatriotas. Que además la disonancia no es solo de derecha: el mismo Sánchez vitoreado en la reciente cumbre de líderes progresistas en Barcelona, el Sánchez saludado como “líder de la resistencia de izquierda en Europa”, el Sánchez al que querrían votar los ciudadanos de izquierda de medio planeta..., se desangra cada vez que en España se abren las urnas, tocando suelo en elecciones autonómicas, y con negras perspectivas electorales.
Imagino el pasmo que deben de sentir en la derecha española: políticos, periodistas, tertulianos y votantes que ven cómo su bestia negra es reconocida, agradecida y admirada en el exterior. Pero también el pasmo de quienes en la izquierda querríamos ver todo ese liderazgo, compromiso, sensibilidad, energía y decisión cuando se trata de urgencias nacionales. Ojalá Lula y The New York Times le echasen las mismas flores por liderar mundialmente y ser el ejemplo a seguir en resolver la crisis de vivienda. Pero no.
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