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CRÓNICA

Qué le pasa a un político cuando apuesta su credibilidad a la teoría de las ratas nadadoras

Un pasajero del crucero MV Hondius saluda desde el autobús de la UME en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife).
11 de mayo de 2026 22:28 h

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Es difícil reprochar a un alto cargo si empieza a ponerse nervioso por un brote de una enfermedad respiratoria poco conocida. Sabemos desde la pandemia que los iniciales mensajes tranquilizadores de un Gobierno pueden no verse confirmados más tarde. Somos conscientes de que la coordinación de las administraciones gobernadas por partidos diferentes puede dejar mucho que desear. Lo que no es igualmente aceptable es que se exija al Gobierno central que tome las medidas necesarias para reducir al mínimo los riesgos sanitarios y que luego se diga que está sobreactuando o, aún peor, que haya ignorado amenazas imaginarias.

En menos de 24 horas tras el comienzo de la crisis del hantavirus el martes 5 de mayo, el Partido Popular ya había exigido la dimisión de la ministra de Sanidad. Son de gatillo rápido. Una vez producida la llegada del crucero MV Hondius a un puerto de Tenerife este fin de semana en medio de exigentes medidas de seguridad, el PP prefirió el lunes no seguir apostando a esa carta, mientras dejaba que el presidente canario, Fernando Clavijo, continuara con sus quejas. No solo sigue en contra de que el barco descargara su pasaje en las islas, sino que ni siquiera se bajaba de la burra de las ratas nadadoras, una interpretación que ya sabía que no tenía base científica.

Clavijo, de Coalición Canaria, y su Gobierno de coalición con el PP boicotearon con su ausencia el despliegue realizado en el puerto de Granadilla de Abona (Tenerife). Lo cierto es que sus protestas habían conseguido que el barco no atracara allí, sino que fondeara en las aguas cercanas, lo que obligó a que los pasajeros fueran enviados a tierra en zodiacs. Ni aun así quiso presentarse en el puerto. Tampoco para vigilar cómo iba todo.

Antes se había sabido que el presidente canario envió el sábado a Mónica García una captura de una búsqueda de Google con el fragmento hecho por inteligencia artificial que respondía a la pregunta sobre la capacidad natatoria de las ratas. A Clavijo tampoco le servía que el crucero fondeara, porque las ratas se harían unos largos para llegar a tierra. La gente se reía de él en las redes sociales empleando también la IA. Es difícil reprochar a la gente que se lo tomara a broma. El lunes, se quejó de que la ministra había difundido “una conversación privada” con la intención de ridiculizarle.

La gente espera que los responsables políticos se basen en el mejor análisis científico posible y que escuchen las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). No que hagan una búsqueda en el móvil y no pasen del primer resultado hecho con IA. Por la misma razón por la que cuando Clavijo se pone enfermo va al médico y no se limita a consultar al doctor Google.

El origen del brote de hantavirus no estaba en el barco ni había que especular con el estilo de las ratas en el agua. Los que pueden contagiar el hantavirus son un tipo de roedores sin gran experiencia natatoria que existe en la zona de Argentina que visitó un matrimonio holandés que luego subió al barco. Ambos cayeron enfermos y fallecieron más tarde después de haber sido evacuados.

Un ejemplo de humor sobre las ratas nadadoras difundido en redes sociales usando la IA.

A pesar de esto último, Clavijo seguía inmerso en su universo alternativo, que incluía opciones propias de películas de serie B con malos efectos especiales como la invasión de las ratas mutantes o algún escenario similar de pesadilla. “En la nota del secretario de Estado dice que no es esperable que este roedor pudiera colonizar nuestro territorio, pero no lo descarta. No es esperable y la posibilidad es remota, pero no se descarta”, dijo el lunes.

El Gobierno canario continúa insistiendo en que el problema se lo había tenido que comer entero Cabo Verde. “Debe ser atendido donde está” para luego irse directamente a Holanda, dijo Clavijo sobre el barco. Había catorce pasajeros españoles a bordo, pero él no pensaba que fueran de su incumbencia.

Formado por varias islas, el pequeño país africano se encuentra en el puesto 131º en el Índice de Desarrollo Humano. Cuenta con una renta per cápita de 4.218 euros, ocho veces menos que España (34.210). Para la OMS, era mucho más seguro llevar el barco a un puerto español con más medios materiales y experiencia en lidiar con emergencias sanitarias.

Un grupo ultraderechista acudió a la Audiencia Nacional para intentar que los jueces dieran la razón a Clavijo. La denuncia fue rechazada con argumentos basados en la jurisprudencia y la realidad de las emergencias sanitarias. “Existe un interés prevalente en la protección de la vida y la salud de las personas que se encuentran en el barco”, dictaron los tres jueces por unanimidad. Sobre el riesgo que podría suponer para Canarias, el tribunal respondió que “no se evidencian datos o circunstancias que permitan apreciar que con tal actuación se comprometa la vida y la salud de la población española”.

El Gobierno envió a Tenerife a tres ministros –los de Sanidad, Interior y Política Territorial–, un despliegue que demuestra que pretendía aprovechar el operativo en términos de imagen, una costumbre muy extendida entre gobiernos. Si hubiera hecho lo contrario, le habrían acusado de desentenderse de la crisis.

La presencia de Fernando Grande-Marlaska fue la menos justificada. Marlaska cometió el error político de no asistir al funeral de los dos guardias civiles muertos al colisionar dos de sus embarcaciones cuando perseguían a una narcolancha en la costa de Huelva. El ministro debería asistir a todos los funerales de agentes muertos en acto de servicio en la lucha contra la droga.

El programa de Ana Rosa en Telecinco se burla del operativo para evacuar a los pasajeros del crucero afectado por el hantavirus.

El ejemplo más claro de que la crisis ha transcurrido por los cauces por los que apostó el Gobierno fue que este lunes varios medios lo acusaban haber sobrerreaccionado. Ana Rosa Quintana se quejó de que el Gobierno había “centrado el foco en el hantavirus” con su despliegue y encargó a uno de esos redactores que lo demostrara de forma prolija. Los espectadores vieron cómo se resaltaba en tono negativo que se celebraran siete ruedas de prensa y se publicaran ocho notas de prensa.

“¡Luces! ¡Cámaras! ¡¡¡Desembarco!!!”, se veía en el videowall del plató de Telecinco. Todo se presentaba como un gran show. Lo mismo hizo El Español, que denunció que se había montado “un espectáculo global”. Su director, Pedro J. Ramírez, lo llamó “un 'reality' televisivo”.

Al comienzo de la crisis, se rieron o escandalizaron por las declaraciones de Fernando Simón afirmando que el riesgo era bajo para España y luego denunciaron que el Gobierno había reaccionado con demasiada energía. Lo que antes era caos, ahora era un exceso de organización. No apreciaron ninguna contradicción entre las dos posiciones.

Las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo y la OMS han elogiado a España por su papel en esta crisis. El Papa León XIV agradeció el domingo “la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius”. Cuando el pontífice visite Canarias en junio, Clavijo podrá informarle de que la Iglesia debería ser más consciente del peligro que supone un ejército invasor de ratas nadadoras.

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