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MV Hondius: lo hacemos porque debemos

Agentes de la Guardia Civil en uno de los barcos en los que se ha desembarcado a los pasajeros del crucero MV Hondius este domingo en Granadilla.
10 de mayo de 2026 22:59 h

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Si España es un desastre porque este gobierno es un desastre, entonces, ni este gobierno ni España pueden hacer algo bien. Sobre esa sencilla pero efectiva premisa se construye toda la estrategia de la derecha y la ultraderecha desde hace casi una década. Lógicamente el caos es la única realidad aceptable porque, lo contrario, que el Gobierno o España hagan algo bien aunque sea por casualidad, destruye la validez de la premisa, además de descomponer el algoritmo. 

El caos inevitable que ya generaba de por sí un crucero navegando hacia Canarias convertido en brote de un virus de alta letalidad, con un armador que no se ha distinguido precisamente por su honestidad en la gestión, no era suficiente. Había que convertirlo en una película de terror de esas que pasan los sábados por la tarde para echarnos la siesta, donde los que parecían los buenos acaban siendo los malos y al revés.

Los expertos sanitarios de Vox y el PP, con Santiago Abascal y Esther Muñoz a la cabeza, lo tienen claro. Qué sabrán el piernas del Director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesu, o las autoridades de los 27 países que no han hecho otra cosa que coordinarse y confiar la gestión de un operativo sin precedentes a España, una de las potencias sanitarias del mundo. 

Si algo se puede achacar a este gobierno en esta crisis es no haber hecho desde el primer momento lo que está haciendo ahora y dejarse tentar por la idea de pasarle la emergencia a otro. No lo hacemos porque el riesgo sea bajo. Lo hacemos porque debemos y porque podemos. Si el riesgo fuese alto ¿Qué habríamos hecho? ¿Dejarlos a la deriva?

Núñez Feijóo ni se acuerda de aquel epidemiólogo en jefe que le hizo ganar su prestigio de estadista durante la pandemia. Ahora estamos en el negocio de pedir dimisiones antes de respirar. Si alguien conoce cómo la gestión de las crisis sanitarias debe mutar continuamente para adaptarse a una situación mutante, ese es Núñez Feijóo pues de esto sabe. Sorprende que no eligiese comportase con la misma inteligencia y sentido de la oportunidad que acreditó durante la pandemia desde la presidencia de la Xunta de Galicia. Prefirió el carrusel de mentiras ofrecido por el presidente canario o la presidenta de Madrid, llorando porque nadie les llamaba mientras el teléfono sonaba insistentemente. 

Trece españoles y un gallego iban en el barco. Cuando vean y escuchen las cosas que se han dicho sobre su drama puede que se les quiten las ganas de seguir siendo españoles. Santiago Abascal ha hecho una excepción en la idea de segregación nacional y ni los ha mencionado; no son guardias civiles tristemente muertos en acto de servicio, son daños colaterales. Al presidente canario no le importó negarse a autorizar un fondeo que no tenía que autorizar porque podía haber ratas en el barco y podían llegar nadando hasta la costa. En el barco no se han detectado. En tierra ya es otra historia. 

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