Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El hospital de pandemias de Ayuso no sirve para acoger a los españoles del crucero
Moreno: “52 diputados serían un gran de resultado, pero voy a por la matrícula”
Opinión - 'La degeneración de la política y la ciudadanía', por Enric González
CRÓNICA

Sánchez afronta su enésima crisis con el hantavirus y una oposición dispuesta a hacer de un problema sanitario un escándalo político

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez.
9 de mayo de 2026 22:07 h

4

La tostada siempre cae al suelo del lado de la mantequilla. La información más importante de cualquier mapa está en el doblez o en el borde. Los pares de calcetines siempre van de dos en dos antes de entrar a la lavadora y de uno en uno al salir de ella. La otra cola siempre es más rápida. Llevar un paraguas cuando hay previsión de lluvia hace menos probable que llueva. No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad. Las cosas que buscas siempre están en el último sitio en el que miraste. Y si algo puede salir mal, saldrá mal. Son las ocho leyes de Murphy, que tienen algo más de fundamento de lo que puede parecer. A veces incluso cuentan con investigaciones y pruebas que las respaldan. 

Bien sabe Pedro Sánchez que todo, en la vida y en política, es susceptible de empeorar. En su caso, desde luego. Es el presidente que más desgracias ha tenido que afrontar desde que habita en La Moncloa: una pandemia, una nevada histórica, la erupción de un volcán, dos guerras, una dana, un apagón, la entrada en prisión de dos secretarios de Organización del PSOE, la imputación de su esposa, la de su hermano… Y una implacable ofensiva judicial y mediática como no se recordaba desde los tiempos de Felipe González y el llamado “sindicato del crimen” que rozó la estabilidad del propio Estado, según la confesión años más tarde de Luis María Anson.

¿Algo más? Un crucero afectado por un brote de hantavirus. Cuando esta semana acababa el juicio del caso mascarillas en el Tribunal Supremo y el PSOE se debatía entre el alivio por las declaraciones de Ábalos y Koldo y la indignación por las acusaciones sin pruebas del empresario corrupto Víctor de Aldama, de repente estalla una nueva crisis sanitaria. Y, aunque ya está decidido que ninguna persona baje del crucero MV Hondius cuando llegue este domingo a Canarias hasta que no haya un avión medicalizado preparado para recogerlos para que no tengan contacto alguno con la población local, el recuerdo reciente de las muertes por coronavirus ha desatado cierta alarma entre una parte de la población después de saber que en el barco han fallecido tres personas por hantavirus y otras cinco han presentado síntomas

La oposición, de nuevo, a la carga. Y horas y horas de televisión, con el último minuto. Ni un día de respiro. Las embestidas contra el Gobierno por la falta de transparencia y las dudas sobre la profesionalidad de los técnicos que han tomado las decisiones no se han hecho esperar. Un déjà vu de lo ya vivido durante la pandemia al que ha contribuido, dicho sea de paso, la confusión entre los mensajes emitidos por los ministerios de Defensa y Sanidad con versiones contradictorias sobre la obligatoriedad de hacer cuarentena a los españoles que desembarquen en Granadilla.

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo.

A Feijóo no le basta con que desde el Gobierno se llame a la tranquilidad entre tanta confusión y exige decisiones basadas con criterios científicos. De hecho, ya ha pedido documentación que avale las decisiones tomadas sobre el hantavirus y los expertos contactados por el Ejecutivo. El PP ya habla, sin tener información y sin escuchar a la OMS, de “caos absoluto” y critica la falta de contactos con Feijóo, como líder de la oposición, y con los gobiernos autonómicos afectados. Esto último, algo incierto, ya que Sánchez dio instrucciones a sus ministros la mañana del miércoles para que hablaran con cada uno de ellos. Aun así, el canario Fernando Clavijo, de Coalición Canaria, ha acusado al Gobierno de trasladar a Tenerife “un grave problema de salud pública que estaba a más de 1.500 kilómetros de distancia”. En realidad, el crucero —con virus o sin él— hubiera acabado su travesía en Canarias porque era su itinerario.

“Nuestro país necesita que alguien ejerza el liderazgo cuando hay una crisis, mucho más con lo que hemos vivido en el COVID, cuando necesitamos certezas y cuando lamentablemente el gobierno no las ofrece”, afirmó Feijóo en un mitin poco después de que el Gabinete de crisis del Gobierno se hubiera reunido por primera vez y coordinado las primeras decisiones. Los ministerios de Sanidad, Exteriores, Interior, Transportes y Política Territorial integran está célula que preside el propio Sánchez, que en estos días, según fuentes de su entorno más cercano, “vive una nueva catarsis” tras “el hostigamiento judicial” a Begoña Gómez. El juez Juan Carlos Peinado acaba de rechazar esta semana el archivo de la investigación contra la esposa del presidente y ha insistido en enviarla a un juicio por jurado popular, tras su procesamiento por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida.

“Vamos a esperar a lo que digan la OMS y la UE”, recomendó Sánchez a su equipo ante las primeras noticias sobre el virus que viajaba en el barco. Quienes asistieron a las primeras conversaciones sobre el asunto con el presidente aseguran que recibió con “absoluta tranquilidad el asunto, dada la experiencia que acumula en la gestión de sucesivas crisis”, y pese a la seguridad de que la oposición convertiría de nuevo un problema sanitario en político.

“El manual anticrisis lo tenemos más que ensayado y, por experiencia, sabemos que esta vez tampoco podemos contar con la colaboración del PP. Nunca la hemos tenido”, se escucha en las dependencias “monclovitas”. Lo cierto es que las demandas de Feijóo para afrontar esta crisis que enumeró en medio de un mitin electoral “están más que satisfechas por el Gobierno, y aun así sigue enredando”, añaden los mismos interlocutores.

Feijóo emplazaba al Gobierno a transmitir tranquilidad, a guiarse por las decisiones de la ciencia, a tener lealtad institucional y no generar alarma. Lo único que ha satisfecho Sánchez es, como le pedía el líder de la oposición, apartar de las candidaturas a las elecciones autonómicas a sus ministros. Pero eso es algo sobre lo que la oposición tiene escaso margen de maniobra y el secretario general del PSOE, manga ancha.

En La Moncloa llevan días siguiendo las instrucciones de la OMS y haciendo pedagogía para explicar que “no estamos ante un covid porque este virus es altamente controlable”, pero las críticas del presidente canario, Fernando Clavijo, por la llegada del barco a las islas, las dudas del PP sobre la eficacia del Gobierno y las teorías de la conspiración alentadas por Vox han subido aún más los decibelios de la atronadora conversación pública. Pero entre el ruido y la astracanada, el Ejecutivo ha celebrado siete reuniones en un mismo día, mantenido contacto por videollamada con el secretario general de la Organización Mundial de la Salud, con la Comisión Europea y conversado telefónicamente con los presidentes regionales que tienen ciudadanos de sus territorios en el barco. Y apagó también, dicho sea de paso, un incendio provocado por la disparidad de mensajes emitidos desde Sanidad y Defensa por el confinamiento de los españoles que iban dentro del barco. El “bombero” Bolaños otra vez tuvo que sofocar las llamas con los informes jurídicos pertinentes y tres leyes, una de ellas procesal, sobre la mesa para aclarar el entuerto. 

Prueba de que todo está controlado, dicen, es que de momento no ha hecho falta convocar al Consejo de Seguridad Nacional. Por crisis ya gestionadas, no será.

Etiquetas
stats