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El caso mascarillas llega a su final: Ábalos y Koldo, obligados a persuadir frente a un Aldama al que le vale con asentir

Vista general del juicio en el Tribunal Supremo.

Javier Lillo / Elena Herrera

28 de abril de 2026 21:43 h

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“Señoría, es que no quiero adelantar mi estrategia de defensa”. Es el mantra que ha repetido por activa y por pasiva Leticia de la Hoz, la abogada encargada de la defensa de Koldo García, a lo largo de las diez sesiones que se han celebrado en el Tribunal Supremo por el ‘caso Mascarillas’. Pero ahora, a las puertas del “visto para sentencia”, ha llegado el momento de que las defensas pongan sobre la mesa todos sus argumentos para tratar de convencer a la mayoría de magistrados. En realidad, salvo sorpresa mayúscula y a pesar del suspense pretendido por la abogada, no se esperan grandes giros de guion. La sala de vistas del Alto Tribunal no es un plató de cine y, por tanto, no hay ‘deus ex machina’ que valga. 

De esta forma, lo que todas las partes esperan que ocurra este jueves es que el empresario Víctor Aldama corrobore lo que ha venido sosteniendo desde que tiró de la manta en noviembre de 2024, mientras que José Luis Ábalos y Koldo García deberán hacer un esfuerzo ímprobo por persuadir a los siete miembros del tribunal de que no recibieron pagos ilegales a cambio de comprar sus voluntades. Tarea titánica tras la declaración maratoniana —14 horas en una sola sesión— del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Balas y su equipo. 

Quien abrirá la tanda de declaraciones será el empresario, el “nexo corruptor”. Las fuentes jurídicas consultadas por elDiario.es indican que Aldama afronta con tranquilidad su comparecencia como acusado, dado que en realidad le bastaría con asentir a toda pregunta que le lance el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón. Pero explican que se ha preparado para este momento de manera concienzuda de la mano de su abogado, José Antonio Choclán, que “saltarán chispas” –signifique esto lo que quiera significar– y que dejará titulares en un testimonio que prevén extenso. Algunas fuentes contemplan que su interrogatorio dure toda una jornada. 

Con todo, lo que seguro va a ocurrir es que el comisionista va a volver a confesar, pero esta vez ante un tribunal, que buscó corromper a todo un ministro. Y que lo consiguió gracias a que, entre otras prebendas, pagó desde octubre de 2019 una suerte de nómina de 10.000 euros al mes a repartir entre Ábalos y Koldo García. Esa influencia lograda a base de supuestas 'chistorras' —billetes de 500 euros en la jerga de la trama— fue utilizada para diferentes encargos y hasta se buscó las mañas para comprarle un chalé en Cádiz a su 'instrumento' político pero a cuenta de otro empresario.

De esta manera, se espera que desgrane cada uno de los episodios que recoge el fiscal Luzón en su escrito de acusación. Esto pasa por explicar qué participación tuvo en el pago del alquiler del piso de la expareja de Ábalos, Jésica Rodríguez, que se ubicaba en plena Plaza de España (Madrid) y por el que uno de sus socios (más bien testaferro, según la UCO) pagó 2.700 euros mensuales durante dos años en medio. En total, más de 82.000 euros. 

También deberá aclarar si en 2020, y después de los supuestos esfuerzos del ministro por difundir una nota de prensa que empujara a favor del rescate público de Air Europa, sufragó unas vacaciones al exministro en Marbella. Y si un año después, y gracias a que Ábalos medió (con cero éxito) para que otra subtrama se hiciera con una licencia de operadora del sector de los hidrocarburos, le obsequiaron con un chalé en Cádiz, cerca de la lujosa urbanización de Sotogrande. 

Más allá de esos capítulos, lo fundamental y lo que debe atornillar bien la Fiscalía en el interrogatorio a Aldama es el pago de los 10.000 euros mensuales, porque esa fue la llave que permitió al comisionista abrir de par en par la puerta del Ministerio de Transportes en plena pandemia y lograr para Soluciones de Gestión los contratos millonarios para la adquisición de mascarillas. 

Las fuentes jurídicas consultadas señalan que Luzón no irá más allá de estos hechos en el interrogatorio a Aldama. No le interesa, no está en su guion. Pero reconocen que es más que probable que el comisionista, reconvertido en una suerte de ariete de la derecha patria gracias a las redes sociales, aproveche el turno de su defensa para entrar en cuestiones políticas y dejar migas de pan que afecten a otros procedimientos. En cuanto a las preguntas que le pueda formular la defensa del ministro, las fuentes afirman que no serán muchas, pero sí “contundentes”. Y en cuanto a la defensa de Koldo García, como ha ocurrido a lo largo del juicio, la imprevisibilidad será su bandera. 

Una vez concluya el interrogatorio de Aldama será el turno de Koldo García. Y, previsiblemente, sólo contestará a su defensa en lo que algunas de las partes ya califican de “entrevista pactada”. Nada nuevo, ya ocurrió lo mismo con Joseba García (hermano de Koldo) y con Patricia Uriz (su exmujer). Pero si algo caracteriza al exasesor es su imprevisibilidad y la estrategia de la letrada bien puede saltar por los aires si a Koldo le da el barrunte. En las últimas jornadas del juicio se le ha visto muy inquieto y participativo. 

Ábalos declarará el último y, según las fuentes consultadas, es previsible que ‘tire’ de galones políticos –todo un exministro– y responda tanto a su defensa como al Ministerio Fiscal. Algunas partes apuntan a que hará disertaciones largas y que rechazará las preguntas de la acusación popular, por aquello de que la dirige el PP. 

Ábalos y Koldo: “Defensas incompatibles”

Si la vía Aldama sobre los delitos descritos por Luzón en el escrito de acusación pasa por asentir y confirmar, en contraposición, las defensas de Ábalos y Koldo García tratarán de desvirtuar las conclusiones de esos informes de los investigadores que apuntan a sospechosos incrementos patrimoniales de ambos. En su extensa declaración de este lunes, los agentes de la UCO de la Guardia Civil señalaron que el exasesor, su mujer y su hermano ingresaron 387.000 euros en sus cuentas “sin ninguna justificación” entre 2020 y 2022. Cuando fue detenido, los agentes encontraron en su casa de Polop 24.000 euros en efectivo. Y cuando declaró en la fase de instrucción, defendió que tener cantidades de dinero en casa era una “costumbre” que había heredado de sus padres. 

Hasta ahora, la estrategia de su letrada ha pasado por intentar convencer al tribunal de que el dinero en efectivo del que disponía su cliente procedía de las liquidaciones de gastos que pasaba al PSOE y no de las presuntas dádivas a cambio de favores. De hecho, la pasada semana, durante el interrogatorio al exgerente del partido trató de evidenciar el descontrol que existía en la formación a la hora de autorizar los pagos en metálico contra facturas presentados por dirigentes y empleados. La letrada exhibió nueve hojas de liquidaciones de gastos supuestamente abonados a su cliente que aparecían incompletas y cuyos importes no tienen reflejo presuntamente en la contabilidad del partido auditada por el Tribunal de Cuentas.

Respecto a Ábalos, la investigación ha acreditado que manejó en cinco años hasta 95.000 euros sin rastro bancario. Es un dinero que utilizó para sufragar la pensión alimenticia de uno de sus hijos, pagar joyas y flores a una de sus exparejas o costear el salario de la empleada del hogar. Ha habido también otras llamativas revelaciones, como el hecho de que entre 2018 y 2023 “desaparecieran” las retiradas en efectivo de sus cuentas al tiempo que se registraba “un aumento significativo de los ingresos en metálico”. Es un “patrón” que cambió a partir de 2024, con el estallido del caso y la detención de Koldo García, a quien las acusaciones adjudican el rol de pagador o gestor financiero del exministro. 

Pero más allá de esa pelea por justificar los incrementos patrimoniales, la clave de este jueves será si el “binomio Ábalos-Koldo” sigue yendo de la mano y con una estrategia de no agresión hacia una sentencia que muchas de las partes ya auguran condenatoria. Fuentes de las acusaciones explican que desde un inicio estaba claro que las defensas de ambos eran “incompatibles”, y lo cierto es que en las últimas jornadas ha quedado patente que la defensa del exministro quiere que cale la idea de que Koldo García hacía y deshacía por cuenta propia, sin necesidad de que Ábalos tuviera conocimiento de todos sus movimientos. 

En el otro extremo del ‘ring’, la defensa del exasesor pretende que el futuro penológico de ambos siga ligado. Y ya ha dejado caer un par de advertencias durante el juicio para que Ábalos no se mueva mucho en la fotografía final. Llegado el momento, el asesor bien podría afirmar que todo paso que dio y todo mensaje que envió fue por mandato de su superior. Y ahí Ábalos puede salir perdiendo.

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