El partícipe a título lucrativo acosa a Ayuso
El juez Antonio Viejo ha pedido que se acceda a las cuentas de Alberto González Amador, el hombre conocido como novio de Ayuso, añadiendo en su providencia que también se deberá acceder a los bienes de su “entorno más próximo”. No especifica el juez a quién se refiere, pero pueden ustedes pensar en figuras que se encuentren en su cercanía personal o profesional para ver si hay quien tiene que tentarse la ropa no vaya a ser que la teoría de los entornos, que ha servido ni más ni menos para cargarse al Fiscal General del Estado, pudiera rozarle un poco.
No creo que eso suceda porque sé el país en que vivo y sé que si hay alguien intocable ahora mismo es la persona que gestiona el botín de los recursos públicos en la Comunidad de Madrid para repartirlos entre amigos y compañía. Pero al menos vamos a entretenernos analizando lo que podría pasar en un país que tuviera en una justicia que no funcionara siempre en una sola dirección.
Hay una figura que nos sonará de los casos de corrupción peperos, la de ser partícipe a título lucrativo, cuya insigne protagonista fue hace años Ana Mato, que tuvo su momento de gloria cuando declaró frente a un tribunal que no había visto el Jaguar en el garaje de su chalé. El caso que nos ocupa, con Ayuso de consorte a título lucrativo, es mucho más grave porque ella es la responsable de desviar los fondos públicos de la salud pública a Quirón para que luego el noviete se forrase con negocios oscuros con Quirón y presuntamente, claro, pagara comisiones a los empresarios de Quirón con la compra interpuesta de una sociedad sin valor alguno de la mujer del empresario que tenía como único patrimonio un ordenador más próximo a tener un sistema operativo MS-DOS y unas máquinas de belleza por el módico precio de 500.000 euros.
No tengo ninguna esperanza en que Isabel Díaz Ayuso tenga que justificar ante un juez el incremento patrimonial del que disfruta, vía novio, y en que la presidente de la Comunidad de Madrid, que paga ingentes cantidades de dinero a Quirón, tenga que explicar cómo es posible que su novio tenga un nivel de vida como el que tiene por los negocios con Quirón que ella como presidenta proporciona a la empresa pagadora de sus privilegios en forma de ático y Panamera. No tengo esperanzas porque sé cómo funciona la justicia en España para gente como Ayuso y porque no es como si su secretaria hubiera enviado unos correos electrónicos para gestionar asuntos de una cátedra que no le han dado un duro. Hay que ponderar.
No podemos ser sectarios. Tenemos que separar y ser conscientes de que ni siquiera podemos equiparar el uso de recursos públicos en actividades privadas mirando a Moncloa o la casa en Chamberí que Ayuso jamás hubiera soñado cuando era becaria en Radio Marca y confundía a Florentino Pérez con Pénez. No es como si el jefe de gabinete, el número dos del Partido Popular y diputado en la Asamblea, y la propia presidenta de la Comunidad de Madrid hubieran usado todos los recursos públicos a su disposición para la defensa del ciudadano particular. La prevaricación de ese porte solo se da en personajes próximos a la izquierda, que a veces tenemos que recordar que estamos en un país donde se consideró que un mal uso de los recursos públicos era que una asesora de una ministra cogiera en brazos a la hija de la titular de la cartera. Es que lo que hemos vivido y estamos viviendo en España es de no creer.
La defensa de la troupe de propagandistas se ha dado con una curiosa sincronía. Desde Okdiario a la pública madrileña han coincidido en exonerar de toda responsabilidad a la lideresa. Es normal en personajes como el presentador de Telemadrid de afilada cítrica que se ha escandalizado con que se conozcan las evanescencias fiscales y corruptas del novio de la lideresa y propiciadora de ingentes beneficios para el busto parlante. En cuanto se supo la noticia salió a defender al paisano, como denominó, como si le fueran los euros en ello y no tuviera independencia suficiente para hacer periodismo de control al poder del que dice que hace. Cualquiera diría leyéndole que su sustento y el de su familia dependiera del servilismo acrítico a Isabel Díaz Ayuso. Pero eso seguro que es una percepción malpensada mía porque se supone que son periodistas aguerridos.
Hay muchos partícipes a título lucrativo en una cadena descendiente que comienza con Isabel Díaz Ayuso regando de millones a Quirón y acaba en productoras recién creadas por titulares de empresas defraudadoras a la seguridad social que de forma sorpresiva hacen documentales para las televisiones públicas. Por algo adoramos a Lester Freamon y seguimos el dinero.
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