INCENDIOS FORESTALES
Las 100 horas que desencadenaron el mayor desastre forestal de la historia de España entre Ávila y Madrid
Para entender cómo un fuego puede llegar hasta aquí, hay que levantar la vista al cielo.
Los distintos sistemas de satélites que observan Europa a diario permiten estudiar la evolución de un incendio a partir de varios parámetros y reconstruir así una imagen completa de la 'vida' de un fuego. Todo, a vista de pájaro: mientras las detecciones del proyecto FIRMS de la NASA y las imágenes de los satélites del programa Copernicus muestran el inicio y la expansión del fuego, la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (EUMETSAT) permite ver cómo influye la meteorología -sobre todo el viento- en su avance.
A diferencia de los anteriores, que orbitan la Tierra y solo pasan unas pocas veces al día, los satélites Meteosat que alimentan este sistema están fijos respecto al planeta, siempre mirando hacia Europa. Por eso captan imágenes de forma continua y permiten seguir el desplazamiento del fuego a través de la columna de humo que genera.
Y ese viento es la clave de lo que pasó. Debajo, las imágenes animadas de EUMETSAT muestran cómo, durante los primeros días, soplaba hacia el norte: la estela de humo llegó a alcanzar los Pirineos. Pero en la mañana del sábado giró y empezó a empujar el fuego hacia el sur, hacia el Valle del Tiétar. Era el escenario más temido por los servicios de emergencia, porque acercaba los dos grandes frentes -el de Ávila y el de Madrid- hasta hacer que “se buscaran”, como acabó ocurriendo. Ese giro es, en buena parte, lo que explica cómo se transformó el incendio.
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