Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Las 100 horas que desencadenaron el mayor desastre forestal de España
Trump recibe a un ansioso Netanyahu mientras sigue empantanado en Irán
Opinión - 'El chaleco, el mamarracho y las lágrimas', por Esther Palomera
CRÓNICA

Ayuso renuncia a dirigir la gestión de los incendios, pero no a las fotos

Díaz Ayuso, con su chaleco de "presidenta", en la visita que hizo el domingo a los evacuados alojados en un polideportivo de Villamanta.
27 de julio de 2026 22:04 h

17

En el día en que se pudo comprobar que los incendios que castigaban a la Comunidad de Madrid alcanzaban niveles imposibles de contener, Isabel Díaz Ayuso decidió retirarse de la gestión de la emergencia. A ella no la iban a pillar como a Mazón. Entregó la dirección de la respuesta a la Administración central, la misma a la que ha acusado tantas veces de estar inmersa en una guerra contra Madrid. ¿Atracción por el suicidio o ganas de poner tierra de por medio?

Fue una jugada hábil, sobre todo porque se combinó con una táctica de intención opuesta. La presidenta de Madrid multiplicó su presencia en las zonas afectadas. Ella ya no estaba para tomar decisiones, pero sí para hacerse fotos. Abrazos a damnificados y trabajadores (que su Gobierno difunde con rapidez). Visitas al puesto de mando. Emocionada ante el impacto de la catástrofe. Declaraciones menos crispadas de lo habitual contra sus enemigos. Pocas semanas después de que su gente del PP madrileño se burlara de las olas de calor y el cambio climático, tocaba poner cara compungida. Y una tarjeta con la palabra “presidenta” en el chaleco que se veía claramente en los informativos de televisión. En el aspecto más sorprendente, un 'look' de Lara Croft de la sierra madrileña con pantalones cortos que solo cambió cuando decidió unirse a la visita de los reyes. No puedes salir con esa indumentaria si tienes al lado a Letizia.

No siempre las autoridades de cualquier ámbito han dedicado los recursos necesarios ante acontecimientos como los incendios. Lo que sí es seguro es que acudirán raudos a visitar los lugares que están sufriendo los efectos del fuego y aprovecharán la presencia de periodistas para hacer declaraciones que se extenderán por los medios de comunicación. Hay una obligación obvia de informar a la gente y luego está la necesidad personal de los políticos de que se les vea preocupados. Sobre todo, de que se les vea.

Siempre es una incógnita saber para qué sirven estas visitas. Resulta fácil entenderlas cuando las hace alguien que tiene una responsabilidad directa en la respuesta a la crisis. Por ejemplo, el ministro de Interior en el caso de los fuegos de Madrid. Su jefe puede ir a donde quiera, que para eso es el presidente y no desperdicia estas oportunidades. Este lunes, Pedro Sánchez optó por estar en Vall d’Uixó, Castellón. El fin de semana, se había desplazado a Ávila y Madrid. Alberto Núñez Feijóo también quiso tener su visita el domingo y Diana Morant, candidata socialista a la presidencia valenciana, formó parte de la comitiva que seguía a Sánchez.

El PP cree que no es el momento de hablar de responsabilidades políticas o achacar a los gobiernos implicados que no se haya invertido lo suficiente en prevención de incendios. Suele ocurrir cuando una crisis o catástrofe ocurre bajo un Gobierno autonómico de ese partido. Si afecta a la gestión realizada por el Gobierno central, no existe tal pausa y es lícito ir directamente a por la yugular del ministro responsable, como sucedió tras el accidente ferroviario de Adamuz. Ahora es diferente: “No es momento de polémicas”, dijo Ayuso. Y el que diga lo contrario es un “mamarracho”.

Ayuso alega que su Gobierno es el que más invierte en prevención “por hectárea” de toda Europa, un cálculo muy osado. Es poco probable que ella sepa cuánto se invierte por región en toda la UE. Pero además no encontrarás ningún ranking que afirme eso. Varias comunidades autónomas cuentan con cifras muy superiores a las de Madrid, incluso si tienes en cuenta su extensión. Hay regiones que están peor. Es difícil saber por qué Castilla y León y Andalucía han reducido tanto esos fondos en la última década. En el caso andaluz, desde la llegada de Juanma Moreno al poder.

La oposición en Madrid no se ha cortado nada y, como viene siendo habitual, Óscar Puente y Óscar López se han lanzado con gusto. “Ayuso es puro odio, veneno para la convivencia”, ha dicho López, que se enfrentará a Ayuso en las elecciones. “Limpiar el campo, prepararlo para resistir mejor el fuego, es una competencia autonómica, y no la ejercen y todo ello mientras reducen impuestos a las fortunas más grandes”, denunció Puente en un vídeo.

La política madrileña ostenta un nivel de crispación política muy superior al del resto de España. Eso se aceleró con la forma en que Ayuso afrontó la pandemia y cómo se benefició políticamente. Aplicar la máxima tensión en sus relaciones con el Gobierno de Sánchez le permitió llegar a la mayoría absoluta.

Imagen de un vídeo de la UME de los trabajos de extinción del fuego en Sotillo de La Adrada (Ávila) en la noche del 26 de julio.

La relación de la presidenta madrileña con los hechos suele ofrecer ejemplos singulares. “España tiene un problema de limpieza de montes”, ha dicho Ayuso estos días en una de sus numerosas comparecencias. Se podría decir que España tiene un problema con las autoridades autonómicas que no se ocupan de las responsabilidades que les asigna la ley de montes para ese cometido. Los propietarios de terrenos forestales están obligados a realizar esa limpieza y la gestión de esa norma compete a las autoridades locales y autonómicas.

No se puede decir que la ley esté inspirada por el intervencionismo típico de la izquierda. Fue aprobada en 2003 con un Gobierno del PP que contaba con mayoría absoluta y redactó esa ley sin ningún obstáculo. Tuvo algunos cambios en 2015 con otro Gobierno del PP que tampoco estaba obligado a pactarla con nadie.

Si eso fuera cierto –ella dice que “toda la gente del campo” les dice en Madrid que tienen “dificultades para limpiar los montes, dificultades para trabajar en sus propios terrenos”–, hay que preguntarse por qué la ley de 2003 no se aplica en la región que el PP ha gobernado desde hace décadas. No será por culpa de los ecologistas a los que ni Ayuso ni los ayuntamientos del PP consultan sobre sus decisiones.

La prioridad parece ser no caer en la trampa que piensan que les ha tendido Sánchez con la promesa de un “pacto de Estado” sobre cambio climático. El PP no está por la labor de firmar ningún acuerdo con el PSOE. Es más fácil descartarlo si se comenta que culpar al cambio climático de los fuegos es una solución “de brocha gorda”, como dijo Ayuso, o un ejemplo de “soluciones ideológicas”. Aparentemente, negar la incidencia del cambio climático no tiene nada que ver con su ideología.

La última táctica de Ayuso para negar entidad a la influencia del cambio climático ha consistido en afirmar que la mayoría de los últimos incendios han sido provocados. Más allá del hecho de que no se ha completado ninguna investigación, hay un hecho más importante que se obvia de forma interesada. Los incendios, con independencia de su origen, son ahora más destructores y extensos, y por tanto más difíciles de acometer, a causa de varios factores relacionados con el cambio climático. El aumento de las temperaturas medias, también en las cotas más altas, contribuyen a su extensión y a hacer que sean imparables, a lo que hay que sumar el descenso de la humedad en el terreno y vientos más fuertes de lo habitual.

Para salir en ayuda de Ayuso, Ester Muñoz salió a dar una entrevista en la que relativizó lo que los científicos afirman sobre el cambio climático: “Que el clima cambia es algo que ha ocurrido durante la historia de la humanidad y de la Tierra, eso es de perogrullo”. Por tanto, tampoco hay que ponerse nervioso.

El batallón mediático tiene las manos libres para ir más lejos. El premio periodístico de estos días solo puede ser para Salvador Sostres en ABC. Al igual que los pirómanos, siente una atracción especial por el fuego: “Mucho antes de los socialistas y mucho después de ella, la naturaleza ardía y continuará ardiendo, y algunos hombres con ella, y no será ni climático ni mucho menos cambio, porque siempre ha pasado lo mismo. Y nos ha sido (sic) muy bien”.

Si alguna familia se queja de que se ha quedado sin casa, siempre se le puede recordar que “la muerte forma parte de la vida”, como afirma Sostres. Bendito fuego que purifica nuestra alma, incluso si se lleva a algunos por delante. Mala suerte.

Etiquetas
stats