Ecologistas exigen en Euskadi que no se permita la pesca de cerco y avisan del impacto ambiental y en la flota artesanal
La asociación de defensa de la naturaleza Mutriku Natur Taldea ha pedido al Gobierno vasco la “prohibición expresa, total y absoluta del arte de cerco en el ámbito de las aguas interiores” de Euskadi, y, por tanto, la modificación del proyecto de decreto que el departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca que dirige Amaia Barredo quiere aprobar, y que contempla permitir este tipo de pesca, hasta ahora prohibido con carácter general en aguas de jurisdicción vasca. En las alegaciones presentadas a este proyecto, el grupo ecologista considera que en el proyecto no se aportan estudios técnicos que contradigan los que llevaron a la prohibición de la explotación intensiva en aguas interiores, y considera que debe protegerse y blindarse en el nuevo texto “la protección estricta de los ecosistemas costeros”, así como “la extrema vulnerabilidad socioeconómica y defensa de la flota artesanal de los puertos vascos incluso dentro de las propias Cofradías donde son minoría ante las embarcaciones industriales”. Algo que consideran que el proyecto del departamento no hace.
En este sentido, este grupo pide además que se realicen informes técnicos sobre los que se basen las decisiones políticas futuras. Critica que el proyecto de decreto no incluye “evaluaciones técnicas recientes y de acceso público que contradigan los criterios de sobreexplotación realizados por Azti previos al Decreto 204/1994”, el que está vigente en estos momentos y que el Gobierno quiere reformar.
El proyecto de decreto que el Gobierno vasco ha tenido en exposición pública en el mes de agosto, pretende ampliar el abanico de artes de pesca permitidas en aguas de su jurisdicción -las conocidas como aguas interiores- e incluir el cerco. Una medida que el Gobierno justifica por la reducción del número de barcos en los últimos años y para garantizar la supervivencia de la flota.
Sin embargo, desde Mutriku Natur Taldea recalcan que “no consta en el expediente técnico ni se ha aportado evidencia científica pública que contradiga las conclusiones y los estudios de los años 90, que desaconsejaban la explotación intensiva en aguas interiores”. Recuerdan que las aguas interiores son hasta ahora para uso de las artes menores, la pesca artesanal, y critica que se plantee introducir el cerco “sin referencia ninguna a su impacto potencial en el ecosistema”.
Por ello piden que se presenten informes científicos, además de carácter doble, ya que no se fían de los realizados de forma exclusiva por Azti, por “el control absoluto del Gobierno vasco de la Fundación Azti”, señalan. Por otra parte, quieren que “se ponga en manos de los agentes interesados y la ciudadanía en general todos los informes científicos pagados con dinero público. Y que estos informes científicos se realicen ”antes de la aprobación del decreto de pesca profesional en aguas interiores, y no a posteriori, como parece dilucidarse en el texto del borrador de la orden“.
Por otra parte, alertan de la “extrema vulnerabilidad socioeconómica de la flota artesanal de los puertos vascos” y la necesidad de su defensa. “La flota de artes menores (pesca artesanal) constituye el motor socioeconómico y de cohesión social de puertos históricos como Hondarribia, Getaria, Mutriku, Ea, Elantxobe, Lekeitio o Bermeo. Estas embarcaciones de bajura dependen de forma absoluta de los recursos de las aguas interiores debido a su limitado radio operativo, tamaño, y limitado porte. Permitir la entrada de flotas de mayor escala puede suponer una competencia desleal y destructiva que aboca a la desaparición del tejido pesquero tradicional y a la pérdida de empleos locales directos”, señalan. Además, consideran que debería considerarse “la creciente demanda del uso del espacio marítimo que corresponde a las aguas interiores, tanto en forma de nuevas actividades de ocio como de otros servicios, cada vez más diversos y en auge, lo que podría impactar aún más en la que hay ya hoy por hoy en las zonas donde actualmente opera el sector pesquero artesanal (artes menores)”.
Por otra parte, consideran que “la flota de cerco moderna del Cantábrico cuenta con embarcaciones de gran porte, alta tecnología y autonomía suficiente para faenar con total seguridad en aguas exteriores (fuera de las líneas de base rectas y el mar territorial interior)”. Por lo tanto, entienden que “no existe una justificación técnica ni económica que requiera a los cerqueros entrar en espacios confinados a ellos”, salvo las excepciones que permite el decreto que está todavía en vigor. “La incorporación de la actividad de la pesca de cerco en aguas interiores no responde a una necesidad para la supervivencia de dicho sector, lo que sugiere un riesgo para la sobreexplotación de un espacio hasta ahora reservado por décadas a la pesca de anzuelo, trasmallos y artes de pequeña escala. Dicho de otro modo, permitir la actividad pesquera de cerco en aguas interiores podría suponer serios problemas de sobreexplotación y/o graves impactos a ciertas especies vulnerables ya en la actualidad, dado que tanto las dimensiones de la propia arte utilizando los DAP (dispositivos de agrupación de peces)... , como el tamaño de sus capturas supondrían una presión hasta ahora inexistente en dichos ecosistemas”.
Según los datos aportados por el Gobierno vasco, en el periodo entre 1998 y 2022 el número de barcos ha pasado de 143 a 64, lo que supone una reducción del 54,2%, es decir, se han perdido más de la mitad. Una disminución que ha supuesto “una reducción similar en la capacidad de pesca nominal de la flota, al haberse mantenido constantes las cantidades máximas de artes/aparejos de pesca en las regulaciones pesqueras en todo ese período” por no haberse variado la legislación, indican. “Para que la flota de Euskadi que pesca en las aguas interiores de la comunidad autónoma de Euskadi, pueda mantenerse, pueda mejorar, modernizarse y tener una producción óptima que asegure su supervivencia”, es necesario “optimizar el rendimiento de la flota que pesca que queda actualmente” permitiendo utilizar un mayor número de artes de pesca, regulando sus características y su ejercicio, señala el decreto.
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