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Grand Tour de Euskadi, un recorrido de 8 etapas de la costa al viñedo sin salir de un mismo destino

El Museo Guggenheim Bilbao se yergue con su estructura de titanio sobre la ría de Bilbao.

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Una ruta de caminos infinitos para que puedas vivir y disfrutar de Euskadi a tu manera a través de 8 etapas. Esta es la propuesta que Grand Tour de Euskadi hace al viajero, al turista ocasional y a los propios ciudadanos vascos. Ocho tramos que te llevarán a lo largo y ancho de este territorio y en los que podrás disfrutar tanto de los paisajes como de los numerosos atractivos turísticos que ofrece la geografía vasca.

Grand Tour de Euskadi se construye como un territorio que trasciende la idea de recorrido para convertirse en una filosofía de viaje: una invitación a explorar el destino con libertad, a sentirse parte de él, a dejarse guiar por los sentidos, a saborear el viaje y a hacer del camino una experiencia propia. En definitiva, a perderse por Euskadi… para encontrarse con un territorio de contrastes, singular, acogedor y ejemplo de turismo slow.

Un territorio de contrastes

En Euskadi, cambiar de paisaje no lleva más de una hora. Se desayuna frente al Cantábrico y se cena entre viñedos de Rioja Alavesa. Se pasa del titanio del Museo Guggenheim Bilbao al baserri (caserío tradicional vasco) escondido en un pliegue de valle sin apenas darse cuenta. Del mar a la montaña. De lo rural a lo cosmopolita. Del hierro al titanio. Ese es el primer descubrimiento del viaje: que un territorio pequeño puede contener tantos mundos.

El Bosque de Oma, obra del artista Agustín Ibarrola, está situado en Kortezubi, Bizkaia.

Una tierra singular

Más al norte, la Reserva de la Biosfera de Urdaibai concentra marismas, playas y bosque en un mismo estuario protegido por la Unesco. En este paisaje se encuentra el Bosque de Oma, una de las obras más singulares del artista vasco Agustín Ibarrola, donde arte y naturaleza se funden en una experiencia inmersiva. Sus árboles pintados esconden figuras que solo cobran sentido al recorrer el bosque y encontrar el punto de vista adecuado, convirtiendo cada visita en una forma distinta de descubrir la obra.

En el Valle Salado de Añana se puede vivir la experiencia de producir y recoger sal.

Un viaje slow

En euskera, “despacio” no se dice una vez. Se dice dos: poliki-poliki. La repetición no es un capricho del idioma; es casi una manera de entender el tiempo. Y es también la que propone este recorrido, con experiencias tan singulares y únicas como el Valle Salado de Añana. El viaje no se mide en kilómetros por hora, sino en lo que uno se permite mirar por el camino: la niebla que se levanta sobre un valle, la sobremesa que se alarga, el rato que se disfruta sin plan. El valor está en detenerse y en disfrutar de la experiencia.

Txakoli y vinos de Rioja Alavesa, dos expresiones del paisaje vinícola de Euskadi.

Territorio acogedor

Desde la costa hasta el interior, la gastronomía y los grandes vinos, como el txakoli o los de Rioja Alavesa, son la mejor compañía para el viajero. Aquí la sidra se bebe al txotx, directamente de la kupela y en buena compañía. Porque Euskadi no acoge al visitante como a alguien de paso: lo hace sentir, por unos días, de aquí. Y ese es, quizá, el mejor recuerdo que cabe en una maleta.

El mercado de Ordizia, en Gipuzkoa, se celebra todos los miércoles desde 1512.

8 etapas, 8 experiencias

1. Bilbao – Lekeitio

Un recorrido junto al mar Cantábrico. Pueblos y paisajes marineros con carácter y la ría de Bilbao como punto de partida. La costa vasca, sin prisa.

2. Lekeitio – Zarautz

Entre el mar y la montaña. No solo mar. También el interior: baserris, valles y un pasado que se recorre despacio.

3. Zarautz – Donostia/San Sebastián

Hacia la tradición gastronómica. Mercados, pintxos y cocina local. Aquí la vida se disfruta comiendo. Buen provecho, o como se dice en Euskadi, on egin.

4. Donostia/San Sebastián – Vitoria-Gasteiz

Una etapa que une naturaleza y legado. El interior de Euskadi nos desvela su carácter más auténtico. Esta es la etapa donde los mercados, como los de Ordizia y Tolosa, adquieren más protagonismo. Además, se pasa por Idiazabal, donde degustar su famoso queso con denominación de origen.

5. Vitoria-Gasteiz – Laguardia

El paisaje se transforma para abrirse a un mar de viñedos salpicado de bodegas singulares. En las calles medievales de Laguardia puedes descubrir los secretos de las bodegas que esconde su subsuelo.

6. Laguardia – Orduña

Del paisaje que hizo la naturaleza al que moldeó la mano del hombre. En Añana, las salinas dan forma a un pueblo que lleva milenios produciendo sal; en Monte Santiago, el río Nervión se despeña al vacío 222 metros con la cascada más alta de la península ibérica.

7. Orduña – Bilbao

Del hierro al titanio. Por una parte, las raíces: el eco de las minas y las redes marineras que miran al Cantábrico. Por la otra, el futuro: Bilbao, una ciudad que ha sabido reinventarse hacia la modernidad.

8. Lekeitio – Vitoria-Gasteiz

De la costa de Lekeitio al corazón de Álava, dejando atrás el mar para adentrarse en la Euskadi interior, entre los parques de Urkiola y Gorbeia. Montes de leyenda, donde habita la mitología vasca.

Si deseas conocer más detalles de cada una de las 8 etapas, visita la web de Grand Tour de Euskadi.

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