La lucha de unas madres recupera la pintada que revitalizó un cole en Prosperidad: “Sale por nuestro empeño y dinero”
La pintada en la fachada del colegio Padre Poveda llegó al centro en 2018, antes que los hijos de Mari. Ella la descubrión en 2020, durante el confinamiento, cuando se dio cuenta de que una obra de arte “puede hacer que un espacio deje de estar degradado”. Es una de las madres que han conseguido el regreso de la intervención artística Lemon Juice Party gracias a su insistencia, su trabajo y su propio bolsillo.
Elaborada por el artista granadino Fernando Hernández Arboleda, más conocido como Koctel, el mural llegó a la calle Luis Larrainza del barrio de Prosperidad en 2018. Formaba parte del programa Compartiendo Muros, creado durante el mandato Manuela Carmena, que llevó este tipo de actuaciones a diferentes distritos de Madrid. “Es importante porque la calle cambió tras el repintado. Los niños se quedaron jugando, sobre todo en el circuito para correr pintado en el suelo. No solo los del cole, sino los de todo el barrio. Es un espacio que invita a quedarse”, explica Mari.
Ante su progresivo deterioro y borrado, “la dirección del centro y las familias veníamos reclamando que se rehabilitara desde hace dos años”. Cuenta que desde la Junta Municipal de Chamartín la respuesta fue “esperar a la llegada del buen tiempo”, pero esto no ocurrió en 2024 ni en 2025. Como el Consistorio “daba largas”, Mari tomó la sartén por el mango y contactó con el propio artista a través de redes sociales.
“Esto fue en febrero y me contó que le habían llamado en octubre del año pasado para una reunión que nunca se produjo. Más tarde, en una reunión, nos enteramos que el Ayuntamiento planeaba repintarlo por su cuenta ante la falta de acuerdo con Fernando. Por suerte, él volvió a contactarles y logramos parar esa idea, porque quien le ha dado esa identidad y esa personalidad ha sido Koctel”, narra Mari.
Una nueva reunión, esta vez entre el artista, las familias y la secretaria del distrito de Chamartín, logró desbloquear el asunto en abril. Al menos parcialmente, ya que comenzó un embrollo sobre la asunción de los costes, como expone Mari: “Nos comentaron que hacerlo rápidamente requiere que se tramitara un contrato menor, con fondos limitados a 3.000 euros, destinados a pagar a Fernando. Nosotros enviamos un informe solocitando por qué era importante que el presupuesto fuera mayor, para asumir otros 3.000 y pico euros de pintura y materiales. Nunca respondieron esa petición, aunque la presentamos por registro”.
Ante la congelación del proyecto, Mari y otras madres del Padre Poveda llegaron a acudir a la Junta de Chamartín para recordarle su activación a la concejala presidenta, Yolanda Estrada. “La respuesta fue insistir en que se iba a hacer”. Finalmente así ha sido, aunque las formas y los plazos no acaban de convencer a Mari: “Pasan los días, las semanas y los meses y nos enteramos sin comunicación previa que han subido el contrato. Se especificaba que la cantidad pagada irá solo para el artista y que tenía un mes para repintar. Hay que tener en cuenta que esto fue a finales de junio, con la ola de calor en ciernes afectando a sus condiciones laborales y a la obra, que se despliega sobre el asfalto”. De hecho, como Koctel vive en Carabanchel y trataba de empezar a trabajar lo más temprano posible para evitar las altas temperaturas, llegó a quedarse a dormir en casa de Mari para cumplir con las plazos marcados desde la Junta.
Durante los trabajos también han aparecido algunos problemas que han hecho arquear las cejas a las familias: “He tenido que remover cielo y tierra para que lo vallasen mientras se desarrollaba el trabajo de Fernando. Tampoco ha habido ningún mantenimiento. El repintado empezó el 15 de julio y el lunes siguiente las madres tuvimos que ir con una Kärcher a limpiar los alrededores. Está saliendo por nuestro empeño y nuestro dinero”.
“Me alucina que se gasten una millonada en las celebraciones de la Copa del Mundo y no puedan sacar 3000 euros más para pagar la pintura o limpiar y vallar en condiciones”, lamenta Mari. “Ni siquiera han avisado a la Policía Municipal, que le paró un día en medio su trabajo para pedirle los permisos y preguntarle qué estaba haciendo”, critica. “En todo el proceso no han podido darme el nombre de una persona en el distrito que coordine todo esto, como mucho han mandado un técnico a verificar que el artista estaba. Todo ha sido totalmente esperpéntico y luego presumirán del resultado”, concluye.
El Ayuntamiento admide demoras, pero defiende el proceso
Desde el Ejecutivo de José Luis Martínez-Almeida sostienen que “la actuación se ha ejecutado cuando los técnicos lo han considerado pertinente” y afirman que “representantes del Ayuntamiento se han reunido con el director del colegio y la presidenta del AMPA, con quienes se ha consensuado que el Consistorio pagara al artista y el colegio se encargara de la pintura”. “Al artista se le ha pagado lo que ha pedido”, apostillan.
Reconocen que “una vez decidida la actuación, su ejecución se demoró en un primer momento”. Lo achacan a “la necesidad de que el artista estuviera dado de alta para poder ejecutar el trabajo y posteriormente, porque se encontraba elaborando un trabajo en otro destino y tenía que finalizarlo”. En cuando a la intervención de agentes municipales, en el Gobierno de Cibeles consideran “lógico” que “si la policía ve actuar a una persona en la vía pública, le requiera el permiso para ello”. Creen que esto no implica “interceptar al artista”, sino “hacer su trabajo de control”.
Entre dimes y diretes, el Lemon Juice Pary regresó a su esplendor previo el pasado 23 de julio. El suelo y la pared del Padre Poveda ha vuelto a llenarse de animales, verduras, frutas, laberintos o un campo de fútbol. El color revitaliza de nuevo Prosperidad, como resumía en Instagram la Asociación de Familias del centro: “Hoy celebramos mucho más que una intervención artística. Celebramos lo que ocurre cuando una comunidad decide no esperar y ponerse manos a la obra. Y, por supuesto, gracias a todas las madres que vinieron a limpiar la peatonal para dejarla lista para pintar. Sin vuestro tiempo y vuestro compromiso, esto no habría salido adelante”.
“Nos alegra haber encontrado la forma de sacarlo adelante porque el resultado merece la pena, pero creemos que los entornos escolares seguros, cuidados y pensados para la infancia no deberían depender del esfuerzo económico y organizativo de las familias”, denuncian. Terminan el post, eso sí, con un llamiento a valorar al máximo lo logrado: “Ahora sí, toca disfrutarlo. Que esta peatonal se llene de risas, juegos y encuentros, y que siga siendo un espacio para construir comunidad”.
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