Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Proyectos que llevan la educación ambiental dentro y fuera de las aulas

Alumnos del programa Naturaliza en el CEIP Fermoselle, de Zamora.

Azahara García

En España, en el recién terminado curso 2025-2026, según datos del ministerio de Educación, Formación profesional y Deportes, ha habido casi 6,5 millones de alumnos sumando los de educación infantil, primaria y ESO. Millones de alumnos que desde que son pequeños ya reciben a través de su entorno conceptos medioambientales importantes porque en sus manos estará el futuro del planeta. Sin embargo, para muchos de ellos, esta terminología puede llegar a ser confusa y quedarse en el campo de lo teórico. 

Por eso, Ecoembes creó en 2018 el proyecto educativo Naturaliza para integrar el medio ambiente y la sostenibilidad en el día a día en las aulas. “El objetivo es acompañar al profesorado en la incorporación del medio ambiente y la educación ambiental en el aula, proporcionarles la formación, los recursos y las herramientas que les pueden ayudar a incorporar estas temáticas. Tanto desde el punto de vista más teórico, como también a nivel un poco más práctico, en la incorporación de rutinas y hábitos a nivel operativo”, señala Helena Astorga, responsable del proyecto de Naturaliza en Ecoembes. Se trata de trabajar las asignaturas —como Lengua, Ciencias Sociales o Naturales— desde una perspectiva ambiental.

Carolina Herrero es profesora del Colegio Mariano Serra en Aldaia (Valencia) y este ha sido el primer año en el que participan en este proyecto. “Sirve para concienciar a los niños y para que aprendan vocabulario y a encajar todos los conceptos que normalmente los adultos les explicamos desde nuestra perspectiva de adultos. Sostenibilidad, respeto, la huella de carbono, son cosas que los nenes, si los van asimilando desde chiquititos, lo van entendiendo y ya forman parte de sus rutinas diarias”, explica Herrero que cuenta cómo los niños pudieron disfrutar de un espacio que conocer —el cinturón verde de Aldaia— pero también descubrieron los sucio que estaba y la cantidad de basura que había. “Si estas actividades las hacen en los sitios donde van a jugar al salir del cole, pues como que se vuelcan más en mantenerlos limpios, mantenerlos cuidados y respetarlos”, concluye Herrero. 

Una sesión del programa Naturaliza para los alumnos del CEIP Eresma, de Segovia.

Acogida del programa Naturaliza

Los datos de este proyecto hablan por sí solos. Durante el curso 2025-2026, en el programa Naturaliza han participado más de 700 docentes, 625 centros educativos y casi 27.000 alumnos en toda España, lo que refleja una implantación amplia y consolidada en el ámbito educativo. A nivel territorial, destacan comunidades con mayor impacto como la Comunidad de Madrid (con más de 5.600 alumnos), la Comunidad Valenciana (más de 4.300), Andalucía (con más de 3.200) y Castilla y León (más de 3.100), comunidades también en las que la población escolar es abundante. Además, si se observan todas las personas que han sido impactadas desde que el proyecto comenzase en 2018 estaríamos hablando de casi 4.000 docentes, 2.472 centros y 170.090 alumnos, lo que muestra que hay un crecimiento y una consolidación importante dentro del sistema educativo. 

No hay duda de que se cumple el objetivo de contribuir a formar a nuevas generaciones más conscientes y comprometidas con la sostenibilidad, capaces de entender su relación con el entorno y de actuar para preservarlo pero no solo eso. Lo realmente llamativo es que el impacto va mucho más allá de estas cifras de participantes en el programa. “Son los niños los que enseñan a los padres ese respeto, al reciclar, a lo que se puede y lo que no se debe hacer, a todo. Además, es que en nuestro colegio estamos rodeados de huertas. Ellos crecen con nosotros viendo todos los espacios verdes y aprenden que hay que cuidarlos”, señala Herrero. 

Para Astorga, que los más pequeños sepan cómo cuidar correctamente el medio ambiente es fundamental ya que estas generaciones son las que liderarán el mundo en el futuro. “Ellos puedan visualizar cómo lo que hacen a nivel individual también tiene un impacto a nivel global en el medio ambiente, eso ayuda a que sea más fácil que incorporen determinados hábitos. Ahora son pequeños, pero van a ser los ciudadanos del futuro y los futuros decisores que dirigirán la sociedad dentro de 20 años”, apunta Astorga. Aunque esta profesional tiene muy claro que es lo que le gustaría que sucediese dentro de dos décadas: “que la educación ambiental estuviera completamente incorporada a los currículos de la educación en todos los ámbitos, no solamente en la educación formal, sino también en la informal”. El objetivo final es, al fin y al cabo, quellegue el día en el que programas como este no sean necesarios.

Etiquetas
stats