El calor aprieta más en barrios pobres: esta es la brecha en áreas metropolitanas de Madrid, Barcelona, València o Sevilla
El calor no aprieta igual en todos los barrios. Aunque la meteorología aparentemente no entiende de clases sociales, lo cierto es que la configuración de las ciudades sí influye en las temperaturas. Un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha constatado que en una ciudad como València, las zonas más desfavorecidas pueden llegar a sufrir en verano un grado más de media que las acomodadas.
La investigación, llevada a cabo por el Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOP) de la UAB, analiza las cuatro mayores áreas metropolitanas de España: Madrid, Barcelona, Sevilla y València. En todas ellas, con datos del caluroso verano de 2022, se observa que los barrios vulnerables tienen más probabilidades de padecer temperaturas más altas.
Sumadas las cuatro conurbaciones, un total de 3,7 millones de personas viven en barrios que juntan temperaturas elevadas y bajas condiciones económicas. Más de la mitad de ellos, cerca de dos millones, se concentran en los barrios del sur de Madrid y en Móstoles, Alcalá o Leganés.
“En plena emergencia climática, con el impacto que tienen las olas de calor en la salud, nos interesaba ver si los barrios más vulnerables están más expuestos a las altas temperaturas, y la conclusión es que sí, que existe esta correlación”, señala Marc Parés, catedrático de Geografía de la UAB y autor de la investigación.
Para comprobarlo, han aplicado a los barrios el Índice de Vulnerabilidad Urbana (incluye indicadores como la renta, el precio de la vivienda, la inmigración, la densidad o la población mayor que vive sola) y dos tipos de cálculo de las temperaturas. Uno es el LST (Land Surface Temperature), que mide el calor de la superficie por vía satelital, y el otro es el UTCI (Universal Thermal Climate Index), que se acerca más al confort térmico con datos estimados de temperatura, humedad y viento.
Aunque con diferencias, ambos indicadores muestran esta brecha entre barrios vulnerables y acomodados. Con el índice UTCI, la diferencia media de calor ente los primeros y los segundos es de 1,08ºC en València, por 0,56ºC en Barcelona, 0,42ºC en Madrid, y 0,09ºC en Sevilla. Con el método de LST, la mayor desigualdad aparece en Barcelona (0,98ºC), seguida de València (0,81ºC), Madrid (0,81ºC), y Sevilla (0,35ºC).
En plena ola de calor, cuando los termómetros alcanzan los 40ºC y las noches tórridas no bajan de los 25ºC, un grado de diferencia es “importante”, según Parés. “Hay estudios que demuestran que un grado más o menos puede ser determinante para provocar alteraciones cardíacas o problemas en el descanso por la noche”, explica.
Este geógrafo atribuye sobre todo esta desigualdad a la elevada densidad que suelen tener los barrios más humildes, y que a menudo va asociada a la falta de zonas verdes. La acumulación de edificios y asfalto en poco espacio produce el efecto isla de calor, que eleva las temperaturas. “Esto se ve muy claro cuando comparas ciudades con entornos rurales, pero también dentro de las ciudades, las zonas más densas son las que generan una isla de calor más intensa”, describe el autor.
Su trabajo permite también identificar aquellos corredores metropolitanos donde se juntan las temperaturas extremas con la pobreza. En Barcelona, destacan hasta siete barrios de L’Hospitalet de Llobregat que cumplen este perfil (Sant Josep, Can Serra, Bellvitge, Les Planes, Sanfeliu, El Gornal y Pubilla Cases), por cuatro de Santa Coloma de Gramenet (Fondo, Llatí, Centre y Can Mariner y Santa Rosa). Además, con temperaturas muy elevadas salen La Romànica y Barri Antic, en Barberà del Vallès, o Can Cervera y Can Vidalet, en Esplugues de Llobregat.
Son en total más de 905.000 personas en la periferia de Barcelona los que residen en zonas vulnerables y de elevada temperatura. En el área metropolitana valenciana, son 378.000, muchos de ellos en municipios como Aldaia, Alaquàs, Xirivella o Paterna. En la conurbación de Sevilla, 475.000 personas residen en zonas desfavorecidas y más expuestas al calor de Los Palacios y Villafranca, Camas o Dos Hermanas. Esta última ciudad es la que presenta con diferencia una menor desigualdad territorial, aunque sus temperaturas sean en conjunto más elevadas.
Identificar estos barrios, señala Parés, debería ser una prioridad para las Administraciones. Aunque existen barrios de clase media y alta (el Eixample de Barcelona es un ejemplo) que también aparecen con “alto estrés térmico”, es en las periferias más humildes donde los vecinos no tienen tanto margen para hacer frente al calor. “Son barrios con edificios menos eficientes energéticamente, peor aislados, y con población que no puede por ejemplo instalarse o pagar un aire acondicionado”.
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