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La era de los ‘superincendios’ desata la emergencia en España
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OPINIÓN | "Isabel 'Nerón' Ayuso", por Antonio Maestre

Isabel “Nerón” Ayuso

Ayuso con su chaleco de emergencias y la palabra "presidenta" visita el puesto de mando contra el incendios en Cenicientos, Madrid.
25 de julio de 2026 22:47 h

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Es absolutamente increíble y dramático que haya quien se escandalice con el hecho de que se politice la gestión política de las competencias que tienen aquellos políticos que son elegidos en su cargo para gestionar las competencias políticas que se les conceden. Es terrible eso de politizar la política, como si la política no fuera proponer un modelo de gestión a los ciudadanos y que estos te voten para llevarlo a cabo. Cuando arde es cuando es el momento de darnos el debate de si Ayuso está capacitada para gestionar los recursos públicos en una situación de emergencia. Madrid tiene lo que ha elegido, un proyecto de destrucción de los servicios esenciales que sufren por igual los que han votado a Ayuso y los que no, y del que solo puedes escapar con ingentes cantidades de dinero. Arde Madrid, porque Ayuso, como Nerón, es lo que quiere para su región.

El proyecto para Madrid es una distopía darwinista que provoca que cuando se produce un incendio devastador la lideresa salga corriendo a pedir ayuda a papá Estado porque los recursos públicos que tiene para emergencias en Madrid, sus competencias exclusivas, no bastarían para dotar a la comunidad autónoma más pobre de España. Con Ayuso la única opción posible cuando hay un incendio es dejar que todo arda y que el azar te salve. La elección de Ayuso y el PP de Madrid ha sido una libre decisión de los electores madrileños y ahora toca asumir las consecuencias, también por parte de aquellos que jamás la votaron, no nos queda otra, pero sobre todo por parte de quienes sí lo han hecho. Si les ha ardido la casa que pidan explicaciones a quien tiene las competencias. A quien solo baja impuestos para reducir a la mínima expresión los planes de prevención y extinción. Que miren a Ayuso porque es la responsable.

La gestión de Ayuso en materia de extinción de incendios forestales pasa por ponerse un chalequito de emergencias que pone presidenta y salir corriendo a pedir a Pedro Sánchez que sea quien acuda con la manguera. La Comunidad de Madrid e Isabel Díaz Ayuso tienen un modelo de destrucción de los servicios públicos que cuando llegan crisis o emergencias imposibilita que puedan gestionar las competencias con los recursos que ella, en su decisión política soberana, ha decidido asignar. En materia de gestión forestal y extinción de incendios ha decidido que la propaganda sustituya a los servicios públicos, el INFOMA, el plan de incendios de la Comunidad de Madrid, aumentó sus recursos humanos haciéndolos descansar sobre los voluntarios de protección civil, en el caso de los Bomberos Forestales mantiene al menos un retén de 61 bomberos pidiendo que sean destinados a los incendios cuando se produzcan mientras los mantienen retenidos y sin dotarlos de medios para participar en las labores de extinción. Su plan para ellos ha sido amenazarlos con consecuencias legales porque han ido voluntariamente a colaborar.

La gestión forestal de Isabel Díaz Ayuso se puede resumir en un hecho ocurrido en los incendios en Madrid donde el parque de bomberos de San Martín de Valdeiglesias, que estaba dentro de un pinar, ardió porque no se había limpiado la franja perimetral que lo protegiera en caso de incendio. El parque de bomberos que tiene que dar servicio a la sierra suroeste ardiendo porque no se han hecho las correctas gestiones de limpieza de la masa forestal. Es el paradigma Ayuso. Pero hay modelos alternativos, no hace falta mirar muy lejos en tiempo y espacio. Emiliano García-Page gestionó el incendio en Guadalajara que acabó con 33.000 hectáreas calcinadas hasta su control sin delegar su responsabilidad competencial al mismo tiempo que Isabel Díaz Ayuso tuvo que delegar sus competencias a Pedro Sánchez en las primeras horas con dos incendios que hasta la fecha de redacción de este artículo habían calcinado 5.000 hectáreas. Castilla La Mancha salvó 40 núcleos urbanos y Madrid, con la gestión de escaqueo de Ayuso, no ha conseguido salvar uno solo.

El problema que ha argumentado Madrid para la dificultad de su incendio es que se ha dado en una zona con mucha población, así que es el hecho de tener más habitantes lo que dificulta la extinción. Madrid, a pesar de ser la región más rica no invierte asumiendo el riesgo que es tener un 51% de su región de masa forestal con una población de siete millones de habitantes. Madrid invierte 7,5 €/hab (7 millones de población) mientras que Castilla La Mancha invierte 60 €/hab (2,1 millones de población). Es decir, Castilla-La Mancha dedica ocho veces más por habitante que Madrid. La realidad de Madrid es que es la comunidad autónoma más rica de España e invierte en el INFOMA, en la extinción de incendios, un total de 52,7 millones de euros, para ponerlo en perspectiva la televisión pública propagandística en Telemadrid tiene un presupuesto de 75 millones de euros y en el circuito de Fórmula 1 (Madring) se han invertido un total de 51 millones de euros para construir los nuevos pabellones de IFEMA necesarios para el Gran Premio y 83,2 millones de euros para construir el circuito.

Los madrileños que han votado a Isabel Díaz Ayuso han elegido este modelo de forma voluntaria. No sirve decir que no sabían lo que hacían porque han tenido pruebas suficientes y demostraciones sobradas de que su modelo de servicios públicos es la devastación de los recursos para que solo quien pueda pagarse la salvación la tenga. Pues eso es lo que ofrece. Isabel Díaz Ayuso no miente ni engaña, solo si tienes dinero podrás eludir los problemas que su gestión provoca, pero cuidado, no siempre eso ocurre así. Son muchas las personas con ingresos altos que han visto devastadas sus propiedades porque incluso quienes se creen que con sus fortunas pueden eludir la necesidad de un Estado fuerte con servicios e infraestructuras sólidas se dan de bruces con la realidad. La civilización, para que los ricos también se desarrollen, necesita un servicio fiscal progresivo que les garantice, también a ellos, una mínima seguridad y estabilidad. Y si no, la próxima, que se paguen sus propios bomberos a ver si así salvan su patrimonio.

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