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Opinión - Gente que elige ser un mierda, por Antonio Maestre

Gente que elige ser un mierda

Ciudadanos impiden el acceso a miembros de Cruz Roja para entregar alimentos a los migrantes en la playa del Trampolín, este jueves en Ceuta. EFE/Reduan
29 de agosto de 2026 21:46 h

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Unos cuantos manifestantes decidieron plantarse frente a un camión de la Cruz Roja para que no repartiera ayuda humanitaria a los inmigrantes que malviven en las calles o en campamentos improvisados en Ceuta. Es difícil definir mejor a este tipo de personas que como lo hizo Antonio Machado en su poema He andado muchos caminos, cuando calificó a la calaña de esta estirpe como “mala gente que camina y va apestando la tierra”. Como soy otro Antonio, mucho más prosaico que no se atreve a mejorar la inmejorable, yo los definiría como gente que elige ser un mierda. Y mira que hay cosas buenas y bonitas que elegir ser, como todo lo contrario y decidir ser buena gente, ayudar a quienes más lo necesitan y señalar a los responsables de la situación que vive la ciudad autónoma, pero no, han elegido ser peste.

Uno de los vecinos de Ceuta que evitó el reparto de alimentos de la Cruz Roja para los inmigrantes que acampaban en las playas de Ceuta salió en televisión, orgulloso, dando las razones por las que habían hecho semejante acción. El tipo consideró que no debía esconderse en una cueva después de una hazaña de semejante calibre y creyó oportuno argumentarlo y justificar sus motivaciones. Es lo malo de este tiempo, hace una década este tipo de alimañas también lo hacía, pero sabía que sus acciones serían censuradas y se escondía después de hacerlo.

Ahora no, ahora salen ufanos a defender por qué son unos mierdas. El tipo, el inefable personaje, ladró que si evitaban que les dieran de comer a los inmigrantes a lo mejor se volvían. Es posible, puede ocurrir, de hecho es la argumentación histórica para los asedios, desde los medievales al sitio de Sarajevo, privar de víveres hasta hacer insoportable la existencia y obligar a doblegarse. Precisamente por eso Israel lo hizo en Gaza provocando la mayor hambruna generada de manera voluntaria del siglo XXI. Lo jodido es salir en televisión para mostrarte orgulloso de ser semejante mierda humana.

En San Sebastián, el ayuntamiento ha decidido perseguir a quienes dan comidas a las personas que están en situación de calle haciendo de manera institucional lo que esos vecinos de Ceuta hicieron de manera autónoma, son diferentes maneras de elegir ser un mierda en vez de copiar a esas mujeres de San Sebastián, y también de Ceuta, que deciden dar de comer a quien nada tiene porque saben que sus problemas no son culpa de quienes están en una situación dramática y sí de las instituciones que no les dan solución. La diferencia entre quien lucha por lo suyo, sus derechos, y quiere recuperar su ciudad de una situación de estrés y de quienes son unos mierdas está en quienes saben mirar al culpable o deciden ir contra los más débiles para justificar su hartazgo.

La quema del campamento de los migrantes es otra de esas acciones que algunos ciudadanos de Ceuta han decidido hacer para demostrar que la escoria también tiene derecho a voto. Los antecedentes de este tipo de acciones de la turba están manchados por la peor hez de nuestro tiempo y reciben el nombre de pogromos, teniendo diferentes niveles de intensidad. Aquellos que queman las escasas pertenencias de los nadie están a un paso de quemarlas con esas personas a las que odian dentro y de sobrados ejemplos tenemos la historia llena.

El pogromo tiene un patrón verificado. Lo primero es identificar a un colectivo entero con una acción luctuosa o peligrosa, en el caso de Ceuta muchos de los líderes políticos de la derecha o la extrema derecha han afirmado que traen enfermedades y han llamado a cazarlos, llamándolos “invasores”. Ese discurso dirigido a un colectivo entero consigue movilizar a una turba de inadaptados y radicales que salen a la calle a buscar a los miembros de ese colectivo para perseguirlos y hacerles la existencia imposible con la quema del campamento. El último paso para que estas situaciones puedan existir, pervivir y escalar es la inacción policial ante el hecho y la impunidad facilitada por las instituciones que considera al colectivo víctima como un sujeto colectivo de nulo derecho ante el agresor y prefiere no perseguir la acción criminal porque entiende que la puede ocasionar un daño en su imagen pública.

Los pogromos contra los inmigrantes como los que están empezando a atisbarse en Ceuta han ocurrido en la época contemporánea en Europa sin necesidad de irse a momentos trágicos del antiguo continente. En la Alemania posterior a la reunificación se dieron varios episodios contra los inmigrantes, especialmente vietnamitas y mozambiqueños, que tuvieron su momento más grave en los disturbios de Rostock-Lichtenhagen en agosto de 2022 cuando motivados por diferentes discursos en medios de comunicación grupos neonazis acudieron a un edificio donde se encontraban refugiados para lanzarles piedras y cócteles molotov mientras los vecinos aplaudían y la policía actuaba con poca presencia y contundencia. Unos pocos meses después dos niñas y un hombre de una familia turca murieron en Mölln quemados después de que un grupo de radicales incendiaran su vivienda. Meses después, en Sollingen, fueron cinco mujeres y niñas turcas las asesinadas en un episodio similar. Sucesos similares se dieron en Ponticelli (Napoles) en el año 2008 o en Reino Unido en 2024 cuando ultras instigados por Tommy Robinson quemaron el hotel Holiday Inn en Rotherham que albergaba a peticionarios de asilo. La chispa prende rápido porque siempre ha habido gente que elige ser un mierda.

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