En el nacimiento de este río, además de una diversa fauna y flora, verás cómo el agua brota entre rocas de toba calcárea y desciende en cascadas

La verdadera singularidad de este paraje radica en su geología y en el dinámico proceso que da origen a sus cascadas

Alberto Gómez

28 de agosto de 2026 17:30 h

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El Monumento Natural del Nacimiento del Río Cuervo, declarado espacio protegido en 1999, es uno de los parajes más espectaculares de la provincia de Cuenca. Situado en el extremo noroccidental de la serranía, sobre la Muela de San Felipe y a una altitud de unos 1.469 metros sobre el nivel del mar, en el término municipal de Vega del Codorno, este oasis fluvial se encuentra a unos 80 kilómetros de la capital de la provincia, y para llegar el viajero debe recorrer bellos pueblos serranos como Tragacete, Villalba de la Sierra o Uña. El río Cuervo nace en este espectacular enclave y sus aguas discurren con fuerza hacia el río Guadiela, perteneciendo así a la cuenca del Tajo, en un punto muy cercano al origen de otros grandes cauces fluviales.

La verdadera singularidad de este paraje radica en su geología y en el dinámico proceso que da origen a sus cascadas. La Muela de San Felipe funciona como una gran planicie caliza que recibe elevadas precipitaciones en forma de lluvia y nieve. El agua se infiltra a través de oquedades y galerías subterráneas, cargándose de carbonatos en su trayecto. Al brotar al exterior en el nacimiento, la pérdida de dióxido de carbono por la aireación de los saltos y la fotosíntesis del musgo provoca que el bicarbonato soluble se transforme en carbonato cálcico insoluble. Este material se precipita sobre el musgo y restos vegetales, petrificándolos y creando rocas de toba calcárea, un tipo de piedra muy porosa. Las formaciones resultantes constituyen uno de los valores geomorfológicos más destacados de la región de Cuenca.

Este proceso de deposición mineral convierte al nacimiento del río Cuervo en un relieve vivo, en constante evolución y transformación paisajística. El carbonato cálcico se acumula sobre las gruesas alfombras de musgo, concretamente de la especie Cratoneurion commutati, que sirve de base física para el rápido crecimiento de la toba. Con el paso del tiempo, las capas de roca se superponen unas sobre otras de manera sucesiva hasta que, por el propio peso de la estructura pétrea, se quiebran y se desploman de forma natural. Estos derrumbes varían el perfil de las cascadas y modifican el cauce, obligando al río a crear nuevas barreras y saltos de agua.

Para recorrer y admirar este rincón de la Serranía de Cuenca, la Red de Senderos ofrece tres itinerarios homologados de diversa dificultad

Las abundantes precipitaciones y la elevada altitud de la serranía de Cuenca propician un microclima húmedo y frío donde prospera una vegetación excepcional. El bosque predominante es el pinar de pino albar, cuyos troncos se distinguen fácilmente por su característica corteza asalmonada en la parte superior. En las cumbres más frías y expuestas de la muela aparece la sabina rastrera, adaptada a condiciones climáticas extremas. Además, en los barrancos húmedos se conservan valiosos bosques relícticos de origen eurosiberiano integrados por ejemplares de acebos, tilos y arces. Estas comunidades vegetales constituyen hábitats protegidos de enorme interés ecológico. La diversidad de la flora se ve favorecida por la humedad constante del cauce fluvial.

Dentro de la extraordinaria riqueza botánica de este espacio protegido, destaca la asombrosa variedad de orquídeas silvestres. Se han identificado en la zona al menos 19 especies diferentes que florecen con gran esplendor. Entre todas ellas destaca la protegida y escasa Ophrys insectifera, cuyas flores imitan de forma sorprendente la apariencia de un insecto. Estas delicadas flores crecen en las turberas básicas y prados húmedos que rodean el cauce del río Cuervo. La floración de estas especies silvestres representa un espectáculo de enorme belleza botánica. Estas orquídeas silvestres encuentran en el suelo calizo húmedo un hábitat ideal para su desarrollo.

La diversidad de hábitats y la frondosidad del bosque determinan también la presencia de una variada fauna adaptada a las condiciones de la serranía. En el entorno boscoso habitan mamíferos como la ardilla roja, el gato montés, el ciervo y el jabalí, junto a especies protegidas como el musgaño de Cabrera. Las aves están representadas por rapaces forestales como el gavilán, el azor y el águila culebrera, además de aves fluviales como el mirlo acuático y la lavandera cascadeña. En el río destaca la trucha común y una gran diversidad de macroinvertebrados que forman parte de la cadena alimenticia. Entre estos pequeños organismos se encuentran las larvas de tricópteros y libélulas.

Tres maneras de descubrirlo

Para recorrer y admirar este rincón de la Serranía de Cuenca, la Red de Senderos ofrece tres itinerarios homologados de diversa dificultad. El sendero más popular es el SL-CU 14, un trayecto circular de baja dificultad de unos dos kilómetros de longitud. Este sendero sube primero a las famosas cascadas y luego continúa hasta el remanso del nacimiento. Mediante pasarelas de madera y rampas, se facilita el acceso a personas en silla de ruedas y familias con carritos de bebé. El tiempo estimado para completar esta visita básica oscila entre la hora y media y las dos horas. Otras alternativas interesantes son el sendero de la Turbera, que recorre una turbera calcárea, y el exigente sendero del Pinar.

El paisaje del nacimiento del río Cuervo se transforma por completo con el transcurrir de las estaciones del año. La primavera ofrece el mayor caudal por el deshielo, mientras que en verano el flujo deja ver la roca de toba desnuda. El otoño pinta el bosque con una paleta de ocres y rojizos, y el invierno regala un espectacular paisaje con las cascadas congeladas. Vega del Codorno se sitúa a escasos kilómetros del nacimiento y destaca por su hospitalidad serrana. En este municipio se recomienda visitar el Centro de Interpretación Casa de la Herrería para completar una visita inolvidable.

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