Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Grupos organizados atacan a migrantes y vecinos musulmanes en Ceuta
Javier Bardem: “En los jóvenes hay un renacer de una masculinidad peligrosa”
Opinión - 'El último truco de Isabel Díaz Ayuso', por María Álvarez

Así de fácil se arregla lo de Ceuta

El expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación FAES, José María Aznar (d), saluda al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, durante su visita a la ciudad autónoma, cuatro semanas después de la entrada masiva de miles de migrantes desde Marruecos. EFE/Reduan
27 de agosto de 2026 22:01 h

14

Casi un mes dejando pudrirse la situación en Ceuta, con lo fácil que se podría arreglar. En pocos días. Qué digo días: en horas. Basta con pedir a los miles de inmigrantes que andan por calles, playas, montes y centros de acogida, que vuelvan a Marruecos hoy mismo, y asunto arreglado. Si no atienden la petición, se les exige, se les ordena que vuelvan a Marruecos. Si así tampoco, se les conduce por la fuerza hacia la frontera hasta echarlos al otro lado. Si ponen resistencia, se emplea la violencia necesaria, se les saca aunque sea a rastras. Cuanto más se resistan, más violencia, que les quede claro que no hay vuelta atrás. También se les puede drogar para anular su voluntad, administrarles un sedante y devolverlos dormidos, como hizo el gobierno de Aznar en 1996 para meter a más de cien subsaharianos en un avión y largarlos. “Teníamos un problema, y lo hemos solucionado”, puede recordarles Aznar ya que va de visita.

Para acelerar la solución y no perder más tiempo, es importante cogerlos a todos de una vez, a bulto, sin distinguir menores, personas vulnerables, ni tampoco identificarlos. Según te los encuentras por la calle, los vas empujando hacia la frontera, venga, venga, circulen, no se detengan. Si en el montón metes por error a un español (con pinta de moro, se entiende), o a un ciudadano extranjero con permiso de residencia, se siente, estas cosas pasan, siempre pueden reclamar después y regresar.

¿Y qué pasa si Marruecos se niega, o si no le parece bien esa forma de devolución a lo bruto y a bulto? Da igual, forzaremos la frontera, los colaremos a las bravas igual que entraron en Ceuta, usaremos el ejército para doblegar a los guardias fronterizos marroquíes. Si las cosas se ponen muy feas, tampoco hace falta que iniciemos una guerra, no exageremos: podemos echar a los inmigrantes al agua, tirarlos al mar y que vuelvan por donde vinieron, obligándoles por la fuerza a que sigan nadando, disparándoles pelotas de goma como ya se hizo en 2014, que está todo inventado.

Y asunto arreglado, crisis resuelta en pocas horas. Plis, plas.

¿Suena muy bestia? No sé, yo imagino algo así cada vez que oigo a la derecha y ultraderecha política y mediática exigir la expulsión inmediata de todos los que entraron. Los mismos que exigen la expulsión, se niegan a que las personas migrantes sean identificadas de forma que se les pueda aplicar la ley de extranjería, para lo que habría que atenderlos individualmente, lo que llevaría unos días o semanas durante las que habría que alojarlos dignamente y darles de comer y asistencia médica, para lo que el gobierno de Ceuta tendría que facilitar emplazamientos, y las comunidades autónomas colaborar solidariamente... Como nada de eso ocurre, y solo se exige la inmediata expulsión, no se me ocurre otra vía que la del primer párrafo: por la fuerza, sin miramientos, y también sin cumplir la ley.

El miércoles escuché al presidente de Ceuta, Vivas, y resumió muy bien el sinsentido que bloquea cualquier solución: pidió “el retorno a Marruecos de los que todavía están aquí”, para que la ciudad vuelva a la normalidad “cuanto antes”. Pero preguntado sobre dónde alojarlos provisionalmente para que no estén en las calles mientras se realizan los procedimientos administrativos necesarios para su salida, Vivas pidió que cualquier decisión se adopte “de manera muy tranquila” para no perjudicar a los vecinos. Es decir, solución urgente, pero de manera muy tranquila.

Así llevamos casi un mes: el gobierno central ha arrastrado los pies y no ha medido bien la dimensión de la crisis, cierto. Pero tampoco ayuda mucho el gobierno de Ceuta pidiendo soluciones inmediatas sin colaborar en ellas. Y no digamos los gobiernos autonómicos de PP y Vox, que ni van a las reuniones. Y así pasan los días y las semanas y la situación se pudre más y más, agotando los ánimos y la buena disposición de los vecinos ceutíes (legítimamente hartos). De modo que cada día hay más gente que exige una solución inmediata, a la vez que se niegan a colaborar en cualquier solución. Es decir, más gente dispuesta a la solución del primer párrafo.

Etiquetas
stats