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La vuelta al cole en Ceuta arranca “sin incidentes” y un 70% de asistencia: “Teníamos ganas de volver”

Una familia de camino al colegio en Ceuta en el primer día de regreso a las aulas

Gabriela Sánchez

Ceuta —

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Acababa de amanecer en la barriada de El Príncipe y sus calles están demasiado vacías para ser un primer día de colegio. El principal centro de esta zona de Ceuta —una de las que más migrantes alberga en sus calles desde la crisis y donde más se concentran los testimonios de denuncias de agresiones nocturnas de ceutíes contra ellos— abre sus puertas con la vigilancia de un guardia de seguridad privada, como parte del plan activado por el Gobierno para el regreso a las aulas. No hay militares en sus alrededores, como sí los hay en otros centros educativos, pero la tranquilidad que marca el inicio de la jornada no parece exigir más presencia policial.

Las primeras horas de la vuelta al colegio en Ceuta se han desarrollado “sin incidentes”, según explica la Junta de profesorado de UGT a elDiario.es, a la espera del balance oficial. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha informado de que la cifra de asistencia es cercana al 70%, en concreto del 63% en primaria, y del 83%, en Secundaria.

“Nosotros hemos trabajado para que estuvieran en buenas condiciones y creemos que se ha cumplido. El dato ya se baraja del 67%”, sostiene Cristobal Guzmán, director provincial de Eduación. “Las cifras son muy desiguales de unos colegios a otros, con colegios del centro con más afluencia que en la periferia”, detalla. Donde se ha registrado más absentismo ha sido en la barriada del Príncipe y cerca de la frontera, añade. “Queríamos que empezasen a socializar y ese ruido que a veces nos molesta ha sido una bendición”, sostiene.

Las familias que sí han llevado a sus hijos a clase han emprendido su camino con la incertidumbre de ser “las únicas” o encontrarse finalmente los centros cerrados, pero no ha sido así. Los alumnos se han podido ver con sus compañeros en sus centros educativos, que se dividían entre los que no mostraban preocupación alguna y afirmaban sentirse seguros en su trayecto a las aulas y quienes se quejaban de “insuficiencia” de fuerzas y cuerpos de seguridad en los alrededores.

Entre las empinadas cuestas de la barriada de El Príncipe, las calles estaban desiertas apenas una hora antes del inicio de las clases. Apenas se escucha ruido alguno hasta que Salima y Melka empiezan a reírse. Las dos niñas, repeinadas con ropa de estreno y mochilas en sus espaldas, están preparadas para un primer día de colegio marcado por la crisis migratoria en la Ciudad.

Salima y Melka en su camino al primer día de colegio

Las menores, primas entre sí, esperan solas en la entrada de casa a sus madres, quienes las acompañarán al colegio que espera su llegada. “Tengo muchas ganas de volver y ver a mis amigos. No sé si habrá clase, pero espero que sí”, dice Salima, que empieza ilusionada sexto de primaria. En su camino a la escuela, sus madres hablan entre ellas y comentan la soledad de las calles en el primer día de colegio. “Debería haber más gente, a ver si al final no va a haber colegio o van a ser ellas solas…”, dice Turia, la madre de Melka.

A su llegada al centro educativo, un camión de limpieza desinfecta la entrada por la que habitualmente entran las menores. Nordin Mohamed, portavoz del AMPA del colegio, se queja de la suciedad con la que ha amanecido el colegio, pero matiza que antes de la crisis migratoria ya suelen tener problemas en este punto. La basura acumulada en este punto obliga a la dirección a cambiar la puerta habitual destinada los alumnos de primaria y dirigen a los alumnos a la entrada del profesorado, por donde Salima y Melka acaban entrando ilusionadas. Es el único incidente registrado en las primeras horas del día del regreso a las aulas.

El colegio público Rosalía de Castro en Ceuta en el primer día de colegio

“¡Sí que hay cole!”, reaccionaba una de ellas antes de despedirse de sus familiares. Las menores no fueron las únicas alumnas, pero tampoco estaban todas sus compañeras, dado que muchas familias decidieron dejar en casa a sus hijos ante su percepción de inseguridad por la crisis migratoria. Trini Mejías, presidenta de la junta de personal docente de UGT, explica que las primeras horas de la jornada educativa se han desarrollado “sin incidentes”. Sus datos provisionales apuntan a una afluencia de “en torno al 50%” del alumnado, con diferencias entre unos centros y otros. Las cifras, reitera, son solo una estimación.

Un reencuentro en el primer día de colegio de Ceuta

La mayoría de madres entrevistadas por este medio a las puertas del colegio de El Príncipe mostraban tranquilidad. “Yo no tengo miedo. Está tranquilo. Son a ellos a quienes pegan por las noches”, decía una de las madres que acompañó a sus niños a la puerta de la escuela. Cerca de ellas, Mariam observaba la entrada de los alumnos, pero su hijo no estaba entre ellos. “No lo he traído porque me daba un poco de miedo, quería ver primero cómo iba todo. He venido para ver cuáles son las condiciones y pensaré si le traigo estos días”, explicaba la mujer, de religión musulmana. Reconoce sentir preocupación debido a la situación de calle de algunas personas migrantes, aunque afirma que nunca le han hecho nada a ellas y cuenta que ha evitado salir mucho de casa en el último mes. A su alrededor, otras madres reiteran estar tranquilas tras haber dejado a sus pequeños en clase.

La tranquilidad trasladada por la mayoría de familias que han decidido llevar a sus niños al colegio de la barriada de El Príncipe este martes choca con una mayor preocupación trasladada en otros puntos de la ciudad, que apenas albergan a personas migrantes en sus alrededores. En el instituto Siete Colinas, una adolescente y su madre se quejaban de la falta de seguridad en las calles durante el trayecto en autobús desde su vivienda, en el que sin embargo reconoce no haber tenido problema alguno y ni siquiera haber visto a personas migrantes en el camino. Su madre saca del bolso un spray de gas pimienta, cuyo uso está prohibido especialmente en centros educativos y por parte de menores, y le ofrece llevárselo al interior del colegio, en cuya puerta se respira una total normalidad excepto por la vigilancia privada permanente en sus puertas. “No, no hace falta”, le dice la hija. Normalmente va sola al colegio, pero su madre la ha acompañado debido a la sensación de inseguridad que dice producirle la mayor presencia de migrantes en la ciudad.

Una mujer muestra el espray de defensa personal que lleva consigo

El inicio del curso escolar en Ceuta llega en un contexto complejo, con la ciudad en crisis humanitaria, con miles de personas en situación de calle tras la llegada de más de 70.000 migrantes y una lenta respuesta a la emergencia por parte de las instituciones. Los niños ceutíes retoman la escuela después de que algunos de sus centros educativos —también en las zonas de menos renta de la ciudad— hayan sido utilizados para alojar a personas migrantes, o cuyos alrededores aún mantienen pequeños asentamientos de los adultos y menores que aún esperan una plaza de acogida por parte del Gobierno central y local.

Volver a clase esta semana ha requerido un plan de urgencia. Desde el Ministerio de Educación, que tiene las competencias educativas en las ciudades autónomas, han realizado un plan de acción en las últimas semanas con el objetivo de asegurar un regreso a las aulas en circunstancias de seguridad. “Estamos en condiciones de garantizar que los colegios son un espacio seguro y el profesorado va a poder desempeñar su trabajo”, explica Cristóbal Guzmán a elDiario.es, director provincial del Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFPD). Los centros que sirvieron de albergue provisional para cientos de menores fueron desalojados el 17 de agosto y sometidos a desinfecciones extraordinarias antes del inicio del curso.

Ante esta sensación de inseguridad generalizada, el Ministerio ha desplegado un conjunto de actuaciones para reducir la preocupación generalizada de las familias. Mientras Educación aprobó la creación de un “vallado perimetral” para los cinco centros más afectados, estos aún no han podido crearse debido a los plazos de tramitación. Hasta su instalación, se ha optado por contratar vigilancia privada dentro de los centros educativos 24 horas al día durante todos los días de la semana. La medida lleva operativa desde el 1 de septiembre.

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