El Reino Unido anuncia el veto al comercio con los asentamientos israelíes ilegales
El Gobierno británico ha anunciado este martes que vetará el comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este dos años después de que la Corte Internacional de Justicia de la ONU los declarara ilegales.
Mientras la Unión Europea sigue sin tomar esta decisión por la división de sus miembros, el Reino Unido ha dado este paso dentro de un nuevo mensaje de más dureza contra las políticas del Gobierno de Benjamin Netanyahu. Ed Miliband, el ministro de Exteriores, promete más dureza con los extremistas al anunciar el veto en la Cámara de los Comunes.
“El Gobierno laborista no ha hecho suficiente. Hoy arranca el comienzo de un nuevo enfoque”, dijo Miliband, que se presentó como “orgulloso británico judío”. El ministro denunció “la limpieza étnica” por parte de los colonos israelíes.
España, Bélgica, Irlanda y Países Bajos ya han adoptado restricciones similares. Francia y Suecia han defendido un veto de toda la Unión Europea, pero la resistencia de los gobiernos de Alemania, Italia y República Checa ha impedido hasta ahora adoptar una posición común más allá de la condena retórica de los asentamientos. Miliband aseguró que Francia y Canadá también anunciarán vetos comcerciales parecidos.
El año pasado, el Reino Unido con el laborista Keir Starmer al frente ya se movió antes que la Unión Europea para sancionar a los colonos israelíes violentos y a ministros del Gobierno israelí. También suspendió un acuerdo comercial que estaba negociando con Israel. El nuevo primer ministro, el también laborista Andy Burnham, aseguró en julio que su predecesor no había hecho lo suficiente para presionar a Israel.
Hasta ahora, el Gobierno británico había explicado que no vetaba el comercio con los asentamientos por la dificultad de aclarar la proveniencia exacta de los productos, lo que en la práctica puede suponer una ruptura de relaciones comerciales con Israel en general. Ahora asegura que sí es posible distinguir al menos en el caso de los bienes, y que ya lo hace para excluir productos de estos lugares de acuerdos para rebajar los aranceles.
El veto afecta sobre todo a productos agrícolas, en particular mangos, uvas, aguacates, y también vinos kosher y aceite de oliva.
Los asentamientos
Uno de los argumentos del Reino Unido para la prohibición del comercio es que la expansión de los asentamientos pone en peligro la existencia de un Estado palestino en el futuro como parte de un plan de paz. La expansión de los asentamientos israelíes tiene el propósito de “enterrar la idea de un Estado palestino”, según asegura uno de los ministros más ultra del Gobierno de Netanyahu.
Desde la ocupación de Cisjordania en la guerra de 1967, el Gobierno israelí ha construido más de 160 asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, y se estima que hay más de 300 granjas y otros asentamientos construidos por individuos sin permiso. El Gobierno de Netanyahu anunció este agosto nuevos planes de expansión al este de Jerusalén. A la vez, se han multiplicado los casos de violencia y acoso contra los palestinos en la zona, incluidos palestinos-estadounidenses.
Los productores en los asentamientos israelíes aseguran que sus compradores están garantizados por muchos vetos que impongan los europeos porque pueden vender a China, India, Rusia y Emiratos Árabes.
El Gobierno de Israel ha amenazado con represalias. “Si el Reino Unido actúa contra Israel, Israel actuará contra el Reino Unido”, dijo este martes el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar. El de Seguridad nacional, Itamar Ben-Gvir, pidió en un mensaje en redes sociales en español que su Gobierno reconozca a las islas Malvinas como territorio argentino. El ministro israelí también propuso el cierre del consulado británico en Jerusalén Este.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, del Partido Laborista, dijo que el Reino Unido está “en el lado equivocado de la historia” y está interfiriendo en sus elecciones, prevista para el 27 de octubre. “Las sanciones no son la solución”, dijo Herzog, durante un discurso en el Parlamento israelí.
Críticas de EEUU
La Administración Trump ya ha atacado el movimiento del Gobierno británico. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, asegura que Londres está “tirando una piedra” sin entender las consecuencias de sus acciones. También aseguró que “a los británicos se les ha ido la cabeza” y “el odio contra los judíos en su Gobierno no tiene límites”. Este martes aseguró que cuando escribió este mensaje en redes sí sabía que Miliband, el ministro de Exteriores británico, es judío.
El embajador dijo que no sabe si Estados Unidos tomará medidas contra el Reino Unido, pero recordó que algunos estados, como Florida, limitan la actividad de las empresas de países que imponen sanciones a Israel.
La semana pasada, durante una visita a una aldea en Cisjordania, Huckacbee definió como “terroristas” a los colonos israelíes violentos, un gesto inusual para la Administración Trump. El Gobierno de Joe Biden sancionó a colonos israelíes en 2024, pero el de Trump suspendió esas sanciones nada más llegar al poder.
Opinión pública británica
La mayoría de los británicos apoyan la suspensión del comercio con los asentamientos israelíes, según una encuesta de YouGov de finales de agosto, si bien el conocimiento sobre el asunto es limitado (el 34% contesta que no sabe).
El Gobierno británico necesita aprobar legislación en la Cámara de los Comunes para estas medidas, pero tiene mayoría absoluta en su Parlamento. Se espera que la mayoría de los diputados laboristas voten a favor, si bien algunos han criticado la medida y temen por las repercusiones contra las comunidades judías en el Reino Unido después de varios ataques antisemitas. “Mi miedo es que los oponentes de Israel no distingan entre la política del Gobierno de Israel, la filosofía sionista y los británicos judíos”, dijo el diputado laborista Peter Prinsley en una entrevista en la BBC.
En todo caso, la opinión sobre este asunto no es uniforme entre los británicos judíos. Más de un millón de británicos de esta religión firmaron una carta en julio de apoyo a la prohibición del comercio con los asentamientos israelíes.
En la Cámara de los Comunes, los críticos hablan más de las formas que del fondo. El Partido Conservador describe el veto comercial como “postureo” por la dificultad de ponerlo en práctica, pero también reitera su condena a los asentamientos ilegales. Los liberaldemócratas y los verdes pidieron al Gobierno laborista que vaya más lejos.
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