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El Reino Unido, Francia y Canadá anuncian el veto al comercio con los asentamientos israelíes ilegales

El ministro de Exteriores británico, Ed Miliband, este martes en Downing Street, Londres.

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
8 de septiembre de 2026 14:31 h

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Los gobiernos del Reino Unido, Francia y Canadá han anunciado este martes que vetarán el comercio de bienes y algunos servicios con los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este dos años después de que la Corte Internacional de Justicia de la ONU los declarara ilegales.

Mientras la Unión Europea sigue sin tomar esta decisión por la división de sus miembros, el Reino Unido ha dado este paso dentro de un nuevo mensaje de más dureza contra las políticas del Gobierno de Benjamin Netanyahu. Ed Miliband, el ministro de Exteriores, prometió más “acción” a partir de ahora al anunciar el veto en la Cámara de los Comunes.

“El Gobierno laborista no ha hecho suficiente. Hoy marca el comienzo de un nueva manera de hacer las cosas”, dijo Miliband, que se presentó como “orgulloso británico judío” y recordó que sus padres llegaron al Reino Unido como refugiados de familias polacas que huyeron del nazismo.

El ministro denunció “la limpieza étnica” por parte de los “colonos terroristas” israelíes, y dijo que el Gobierno británico también apoya la investigación de los crímenes de guerra en Gaza y el proceso por genocidio que está en marcha ante la justicia internacional.

Sin acuerdo en la UE

España, Bélgica, Irlanda y Países Bajos ya han adoptado restricciones similares. Francia y Suecia han defendido un veto de toda la Unión Europea, pero la resistencia de los gobiernos de Alemania, Italia y República Checa ha impedido hasta ahora adoptar una posición común más allá de la condena retórica de los asentamientos. Miliband aseguró que Francia y Canadá aprobarán vetos comerciales parecidos a los británicos y que el Reino Unido ha sido líder en esta iniciativa.

“Francia no puede sostener a través de su comercio una situación que amenaza la seguridad tanto de los israelíes como los palestinos y la paz y la estabilidad en la región”, dijo el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, que pidió al resto de los gobiernos europeos que hicieran lo mismo.

En un comunicado conjunto, los gobiernos de Reino Unido, Francia, Canadá, España, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Irlanda, Polonia, Portugal y Noruega se comprometieron a aprobar medidas nacionales y/o a apoyar medidas europeas.

El año pasado, el Reino Unido con el laborista Keir Starmer al frente ya se movió antes que la Unión Europea para sancionar a los colonos israelíes violentos y a ministros del Gobierno israelí. También suspendió un acuerdo comercial que estaba negociando con Israel. El nuevo primer ministro, el también laborista Andy Burnham, aseguró en julio que su predecesor no había hecho lo suficiente para presionar a Israel.

Hasta ahora, el Gobierno británico había explicado que no vetaba el comercio con los asentamientos por la dificultad de aclarar la procedencia exacta de los productos, lo que en la práctica puede suponer una ruptura de relaciones comerciales con Israel en general. Ahora asegura que sí es posible distinguir al menos en el caso de los bienes comprados en la región y de los servicios que pueden dar las empresas británicas.

El veto afectará sobre todo a la importación de productos agrícolas, en particular mangos, uvas, aguacates, vinos kosher y aceite de oliva. También se prohibirá a las empresas británicas dar servicios relacionados con la construcción, la financiación y la publicidad de los asentamientos. Y habrá más sanciones para individuos que promocionen la violencia. El ministro de Exteriores británico estimó que, siguiendo el proceso legislativo que suele llevar de seis a nueve meses, el veto se empezará a aplicar el año próximo.

Los asentamientos

Uno de los argumentos del Reino Unido para la prohibición del comercio es que la expansión de los asentamientos pone en peligro la existencia de un Estado palestino en el futuro como parte de un plan de paz. La expansión de los asentamientos israelíes tiene el propósito de “enterrar la idea de un Estado palestino”, según asegura uno de los ministros más ultra del Gobierno de Netanyahu.

Vista de un asentamiento israelí en Cisjordania este agosto.

Desde la ocupación de Cisjordania en la guerra de 1967, el Gobierno israelí ha construido más de 160 asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este, y se estima que hay más de 300 granjas y otros asentamientos construidos por individuos sin permiso. El Gobierno de Netanyahu anunció este agosto nuevos planes de expansión al este de Jerusalén. A la vez, se han multiplicado los casos de violencia y acoso contra los palestinos en la zona, incluidos palestinos-estadounidenses.

Los productores en los asentamientos israelíes aseguran que sus compradores están garantizados por muchos vetos que impongan los europeos porque pueden vender a China, India, Rusia y Emiratos Árabes.

El Gobierno de Israel anunció poco después del anuncio del Reino Unido el cierre del consulado británico de Jerusalén Este, la exclusión del Reino Unido de la misión internacional para Gaza liderada por Estados Unidos y el veto de entrada de 11 diputados británicos y un abogado. También ha cancelado un programa británico para formación militar y diplomática de las fuerzas de la Autoridad Palestina. “Si el Reino Unido actúa contra Israel, Israel actuará contra el Reino Unido”, dijo el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar.

El ministro de Seguridad nacional, Itamar Ben-Gvir, pidió también en un mensaje en redes sociales en español que su Gobierno reconozca a las islas Malvinas como territorio argentino.

El presidente de Israel, el laborista Isaac Herzog, dijo que el Reino Unido está “en el lado equivocado de la historia” y está interfiriendo en sus elecciones, prevista para el 27 de octubre. “Las sanciones no son la solución”, dijo Herzog, durante un discurso en el Parlamento israelí.

El exprimer ministro israelí Ehud Olmert apoyó el veto comercial y acusó al Gobierno Netanyahu de estar “apoyando a terroristas”. “Millones de israelíes están horrorizados por este terror”, aseguró.

Críticas de EEUU

La Administración Trump ya ha atacado el movimiento del Gobierno británico. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, asegura que Londres está “tirando una piedra” sin entender las consecuencias de sus acciones. También aseguró que “a los británicos se les ha ido la cabeza” y “el odio contra los judíos en su Gobierno no tiene límites”. Este martes aseguró que cuando escribió este mensaje en redes sí sabía que Miliband, el ministro de Exteriores británico, es judío.

El embajador dijo que no sabe si Estados Unidos tomará medidas contra el Reino Unido, pero recordó que algunos estados, como Florida, limitan la actividad de las empresas de países que imponen sanciones a Israel.

La semana pasada, durante una visita a una aldea en Cisjordania, Huckacbee definió como “terroristas” a los colonos israelíes violentos, un gesto inusual para la Administración Trump. El Gobierno de Joe Biden sancionó a colonos israelíes en 2024, pero el de Trump suspendió esas sanciones nada más llegar al poder.

Opinión pública británica

La mayoría de los británicos apoyan la suspensión del comercio con los asentamientos israelíes, según una encuesta de YouGov de finales de agosto, si bien el conocimiento sobre el asunto es limitado (el 34% contesta que no sabe).

El Gobierno británico necesita aprobar legislación en la Cámara de los Comunes para estas medidas, pero tiene mayoría absoluta en su Parlamento. Se espera que la mayoría de los diputados laboristas voten a favor, si bien algunos han criticado la medida y temen por las repercusiones contra las comunidades judías en el Reino Unido después de varios ataques antisemitas. “Mi miedo es que los oponentes de Israel no distingan entre la política del Gobierno de Israel, la filosofía sionista y los británicos judíos”, dijo el diputado laborista Peter Prinsley en una entrevista en la BBC.

En todo caso, la opinión sobre este asunto no es uniforme entre los británicos judíos. Más de un millar de británicos de esta religión firmaron una carta en julio de apoyo a la prohibición del comercio con los asentamientos israelíes.

En la Cámara de los Comunes, los críticos hablan más de las formas que del fondo. El Partido Conservador describe el veto comercial como “postureo” por la dificultad de ponerlo en práctica, pero también reitera su condena a los asentamientos ilegales. Algunos de sus miembros respaldaron a Ed Miliband.

Edward Leigh, diputado conservador y el que más tiempo lleva en el escaño, apoyó el veto presentado por el Gobierno laborista: “Estoy orgulloso de decir, como el miembro más antiguo de los amigos conservadores de Israel, que apoyo totalmente con lo que el ministro está haciendo hoy, porque va de defender la libertad, la moral y la justicia para todas las personas”, dijo.

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