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Gloria

La escritora y activista Gloria Steinem en Oviedo, en 2021.
3 de septiembre de 2026 22:08 h

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En una entrevista en marzo, unas horas antes de cumplir 92 años, Gloria Steinem habló de las sesiones que seguía organizando en su sala de estar en Nueva York para charlar con mujeres de todo el mundo, los talking circles. Sentarse, hablar, escuchar. La casa que sirvió a ratos de redacción para revista Ms. seguía siendo un punto de encuentro, como ella se empeñó.

En la conversación, un evento con público organizado con Bloomberg, Steinem explicó en un par de pinceladas el poder sencillo y a la vez cada vez más importante de esos círculos. La presencia física es lo que genera empatía: ella habló de la hormona que nos permite identificarnos con otros seres humanos. Y lo que nos hace aprender es el contacto con las personas variadas sentadas ahí. “Aprendemos de la diferencia, no de la uniformidad”, dijo. Escuchando entendió a mujeres muy diferentes, en apariencia, de ella misma, como Dolly Parton, a quien reconoció como feminista en los años 80.

Le gustaba decir frases contundentes, pero su carrera se construyó con hechos, no con eslóganes. La pionera periodista, escritora, activista y defensora de los derechos de las mujeres denunció desigualdades con sus artículos, sus discursos y su exitosa revista, pero nunca dejó de inventar ni de preguntar qué podía hacer de manera concreta para ayudar.

Steinem era el símbolo de las grandes batallas por la defensa del derecho al aborto o la inclusión de la enmienda constitucional por la igualdad de género, pero también de las pequeñas. El día de “lleva tu hija al trabajo” fue una idea de su fundación que hoy se sigue celebrando cada abril en Estados Unidos (en versión más amplia, sin distinción de género). El uso de “Ms.” en el New York Times para referirse a las mujeres sin distinguir entre el Miss o el Mrs. ligados al estado civil le costó años de quejas. En 1986, le llevó un cesto con flores al director cuando el periódico aceptó el cambio. La lucha era constante, grande y pequeña.

En la entrevista de este marzo, la periodista comentó que cada vez que se la encontraba, la pregunta recurrente de Steinem era: “¿Qué puedo hacer por ti?” Cuando la periodista le puso a ella ese interrogante, Steinem contestó dirigiéndose a la audiencia e invitándoles a hablar con quien tenían sentado al lado para “aprender” y “unir”: “Cada uno de vosotros sois un milagro único… Estamos juntos en esta nave espacial que es la tierra”.

Steinem batalló durante décadas, con sus jefes y jefas que la consideraban demasiado guapa para ser buena reportera o buena activista –los estereotipos por sus gafas, su pelo largo y su cuidado al vestir venían también de colegas en sus causas. Luchó con rivales políticos y con supuestas aliadas, incluida la épica batalla con Betty Friedan. La polarización dentro y fuera del feminismo no es un fenómeno tan contemporáneo como pensamos.

No se le habían pasado las ganas de batalla. “Estoy orgullosa y tengo un cabreo monumental”, dijo en 2022 en una entrevista sobre el 50 aniversario de la revista Ms., viendo los retrocesos de derechos que estaba viviendo su país y otros. En una de sus últimas entrevistas este año, el New York Times le pidió un consejo como nonagenaria para Donald Trump en su 80 cumpleaños: “Que dimita”, dijo.

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