La extrema derecha británica invita a “disfrutar” las olas de calor que han traído sequía, incendios y descarrilamientos
Este verano va camino de ser el más caluroso en el Reino Unido desde que empezaron los registros en 1884 y el país sigue sufriendo los efectos de cinco olas de calor desde mayo. Entretanto, el número dos de Reform, el partido de extrema derecha, invita a “disfrutar” del calor y bromea con que mejorará el vino británico.
Dos tercios de Inglaterra y todo Gales han declarado la sequía. En el sur y otras zonas con restricciones, solo se puede regar con regadera para ahorrar agua mientras jardines y praderas se han convertido en secarrales amarillos. Los incendios forestales, que aquí son una novedad y para los que apenas hay recursos, han destruido casas y provocado evacuaciones. El calor extremo en un país donde ni los hogares ni las oficinas ni el transporte público tienen aire acondicionado está asociado con la muerte de miles de personas este año.
El informe preliminar del organismo que examina los accidentes ferroviarios apunta a la deformación de un carril por el calor como posible causa del descarrilamiento la semana pasada en Lewes, en el sureste de Inglaterra. La deformación de las vías y las temperaturas elevadas tienen una clara correlación, según un estudio de 2025 que examina otros incidentes en veranos especialmente calurosos.
Los costes económicos y humanos se han disparado en un país donde el aislamiento de los edificios es un problema extendido, se construyen casas nuevas a un ritmo inferior a los vecinos europeos y el aire acondicionado es una rareza en la mayoría de los lugares públicos y privados. Comercios, oficinas y bibliotecas se han visto obligados a cerrar este verano por las temperaturas extremas, que también han provocado apagones.
Un informe recién publicado y encargado por el ayuntamiento de Londres estima que el coste del cambio climático puede suponer solo para la ciudad hasta 42.000 millones de euros de daños económicos cada año antes de 2050, entre respuesta a la emergencia y las pérdidas para el comercio y la productividad.
Cambio en el Partido Conservador
Sin embargo, incluso este verano, la extrema derecha británica está redoblando su mensaje contra cualquier medida que sirva para reducir las emisiones. El contexto político ha cambiado en esta década.
El Reino Unido era uno de los países europeos que más había avanzado hacia el objetivo de cero emisiones netas y hasta 2022 iba por buen camino, en parte por el consenso bipartidista que había en este asunto. Los gobiernos conservadores de David Cameron y Boris Johnson habían impulsado inversiones y legislación climática que ahora no solo cuestiona Reform, el partido de extrema derecha de Nigel Farage, sino también el propio Partido Conservador.
Los tories piden ahora que el Gobierno de Andy Burnham elimine el objetivo de limitar las emisiones de los camiones, el principal modo de transporte de mercancías en el Reino Unido. El plan fue aprobado por el Gobierno de Johnson y prevé condiciones para la venta de los nuevos camiones más pesados en 2035 y para todos en 2040, y también ayudas para comprar camiones eléctricos. Ahora el portavoz de Transportes del mismo partido llama a este plan “ecologismo fanático y miope”.
La retórica del Partido Conservador contra los planes de control y adaptación ya estaba cambiando en los últimos meses del Gobierno de Rishi Sunak, el último primer ministro conservador. Pero ahora los tories tienen más competencia de Reform, que les ha adelantado en las encuestas y un mensaje más radical.
Chistes de la extrema derecha
Después de la última ola de calor, Richard Tice, el número dos de Farage, dijo esta semana que las medidas de reducción de emisiones no tienen impacto e incluso le quitó importancia a los efectos de este verano en su país. “Cuando hace un poco de calor, vamos a disfrutarlo”, dijo en una rueda de prensa horas después de que el Reino Unido alcanzara un nuevo pico de calor. “Y si eso quiere decir que el vino inglés y el champán inglés mejoran más y más, fantástico. Eso significa que podemos competir con los franceses, fantástico. Vamos a celebrar algunas de estas cosas en lugar de solo ser catastrofistas”.
El Royal College de Enfermería le contestó: “Los que llaman a la gente a que disfrute de los efectos del cambio climático que se lo digan a las enfermeras que se están desmayando en los hospitales mientras las temperaturas llegan a los 36 grados. O a los miles de pacientes que esperan en los pasillos mientras el calor extremo causa enfermedades graves entre las personas vulnerables, mayores e incluso sin enfermedades previas”, dijo una portavoz. “El cambio climático es una emergencia de salud pública que se está empeorando ante nuestros ojos”.
La número dos del Partido Laborista, Bridget Philipson, dijo a The Guardian que Tice debería “pedir perdón a los bomberos que han estado luchando en condiciones extremas”. “No tiene ninguna gracia hacer chistes sobre el champán en un momento en que nuestros valientes bomberos están ahí fuera luchando contra el impacto en el mundo real del cambio climático”, dijo.
Nuevo partidismo
En el Reino Unido, como en otros países de Europa, las medidas de lucha contra el cambio climático se han convertido en un asunto partidista cuando antes no lo era. La sequía y las temperaturas extremas de estas últimas semanas parecen no haber tenido un efecto entre los votantes más a la derecha, según revela la última encuesta de More in Common.
En marzo, el 12% de los encuestados decían que el cambio climático y el medioambiente eran uno de los tres asuntos más importantes para el país. Este agosto, después de sucesivas olas de calor y con 45 millones de personas en zona de sequía, ese porcentaje ha subido al 16%. Pero, mirando a las tendencias de esta década, se observa un declive de la preocupación: incluso ahora es la mitad del máximo alcanzado en 2023 en la encuesta de More in Common. “La brecha sobre la prioridad se ha ensanchado: los votantes más a la izquierda piensan más en el cambio climático, pero no los inclinados a la derecha”, explica Luke Tryl, el director de la encuestadora en el Reino Unido.
Además, el aumento de la preocupación este verano no se traduce en un aumento del apoyo a las políticas para luchar contra el problema. “De hecho, las preocupaciones climáticas se están separando del apoyo a emisiones netas cero”, dice en referencia al nombre que se da en el Reino Unido a las políticas climáticas que aspiran a reducir las fuentes de contaminación y aumentar la energía renovable.
Dos de cada tres británicos dicen que están preocupados por el cambio climático, y esa cifra no ha cambiado, pero sí ha descendido el apoyo a la política climática, que ha bajado del 68% en 2024 al 45% ahora. Ahora bien, cuando se pregunta por la etiqueta “emisiones netas cero”, que incluye límites para los vehículos o calefactores más contaminantes, la respuesta es más negativa que cuando se pregunta, por ejemplo, por la inversión en energía eólica y solar. “Los británicos todavía quieren acción para luchar contra el cambio climático, pero el objetivo de emisiones netas cero se ha convertido en polarizador”, explica Tryl.
Los votantes laboristas siguen apoyando los objetivos, pero los ciudadanos identificados con la derecha han cambiado de opinión. Es un caso en el que los partidos han arrastrado a la opinión pública, según Tryl, ya que los mismos votantes que apoyaron la política climática de Boris Johnson la rechazan ahora que su actual líder, Kemi Badenoch, va en dirección opuesta.
¿Más petróleo?
El viento ha cambiado y hasta los laboristas están retrasando plazos y eliminando medidas. El nuevo Gobierno de Andy Burnham incluso está sopesando conceder nuevas licencias de perforación en el mar del Norte para apostar más por el petróleo y el gas, en contra de la política de su predecesor, Keir Starmer. Burnham dice que quiere ser “pragmático”.
Una de las políticas atacadas ahora por los conservadores es la que impulsa zonas de bajas emisiones que limitan el tráfico y ya están teniendo un efecto positivo. En Londres, donde se han aplicado de manera más extensa desde 2019, un estudio recién publicado muestra la reducción de enfermedades respiratorias en escolares de primaria que viven en esos barrios.
Los bulos sobre estas zonas de emisiones se han disparado esta década y en ocasiones han logrado acabar con los planes. Como alcalde de Manchester, Andy Burnham dio marcha atrás a los planes para limitar el tráfico en algunas zonas por la oposición especialmente en los pueblos de los alrededores de la ciudad.
Oxford fue uno de los orígenes de los bulos en 2023 sobre el supuesto confinamiento de la ciudad. El plan de limitación del tráfico se va a poner en marcha este septiembre, más de dos años después de lo previsto.
2