PP y Vox alientan el discurso racista en Ceuta y exigen al Gobierno incumplir la ley con la devolución de los menores
La crisis humanitaria provocada por la entrada de decenas de miles de personas desde Marruecos a Ceuta ha avivado el discurso racista y xenófobo de las derechas españolas, que compiten en soflamas que no distinguen edad, condiciones ni procedencia. PP y Vox han abundado desde el primer momento en mensajes deshumanizadores y en señalar a los migrantes como portadores de enfermedades, ladrones, invasores y violadores. Empujan también para que el Gobierno incumpla la ley con la “deportación” de los menores, mientras se oponen a acoger en las comunidades que gobiernan a 500 niñas que entraron solas en España.
“La inseguridad, el temor y el hartazgo de la ciudadanía es visible en cada rincón de esta ciudad”. “Miles de personas están vagando sin ninguna expectativa”. “Son los ingredientes adecuados para un problema serio de seguridad”. “Puede desembocar en graves incidentes”. “Tuberculosis, sarna y enfermedades infectocontagiosas”. “Ni mayores ni menores. Han de regresar todos. Y cuando digo todos, son todos”.
Son solo algunas de las frases pronunciadas por Alberto Núñez Feijóo durante su visita a Ceuta el pasado miércoles, pese a que los y las expertas sostienen que “los migrantes no traen enfermedades” sino que “las contraen por las malas condiciones en las que están” y recuerdan la flagrante ilegalidad que supondría devolver en bloque a los menores.
Otros portavoces del PP han abundado en una estrategia que pretende patrimonializar el miedo que sienten algunos de los habitantes de Ceuta ante la situación, con centenares de personas que sobreviven en las calles desde hace más de tres semanas ante la falta de recursos suficientes para todos. “Si sus hijos tuviesen que volver al colegio en Ceuta en septiembre, ¿usted les mandaría en estas condiciones?”, apuntó este mismo viernes el dirigente Juan Bravo.
Su aliado de Vox, Santiago Abascal, se ha expresado en términos similares desde el inicio de la crisis. “La corrupción socialista mata y la invasión migratoria promovida por Pedro Sánchez nos arruina, mata y trae crimen”, dijo en Ceuta. “No queremos violadores, los queremos deportados”, añadió, también sin diferenciar menores de mayores y pese a los impedimentos legales que existen.
Es la tendencia de ambas formaciones en las últimas semanas. El dirigente de Vox José María Figaredo pidió “cazar” a las personas que permanecen en Ceuta, e ironizó con los más de 100 muertos ahogados durante la entrada masiva al hablar de “pescar” a migrantes en el mar. Unas expresiones que le han valido una denuncia ante la Fiscalía. Ante el miedo a una condena, ha intentado justificarse, pero no ha rectificado.
Dirigentes de ambos partidos han competido en ver quién decía la frase más llamativa. El vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, Jaime de los Santos, dijo que “criaturas” (en referencia a mujeres menores de edad) “han sido agredidas sexualmente en los centros sanitarios de la ciudad autónoma”. De los Santos reclamó “confinar” a estas personas, “que siguen deambulando poniendo en peligro a la población”. Su compañera Alma Ezcurra dijo que la del Trampolín “podría parecer que es una playa de Marruecos o una playa de Mali, pero resulta que es una playa española”.
Desde Vox, un senador extremeño fruto del acuerdo con el PP buscó referencias más lejanas al decir que las playas de Ceuta “recuerdan parajes propios de Haití en un país turístico como España”. Ángel Pelayo añadió que la ciudad vive “un ambiente de terror, especialmente las mujeres”, y advirtió de una “bomba epidemiológica”. En la misma senda, la responsable de Sanidad del PP, Carmen Fúnez, sostuvo que “está en riesgo la salud de todos los ceutíes”.
Los militares españoles desplazados a la ciudad han denunciado casos de sarna. Pero ellos mismos han señalado que se debe a “deficiencias graves” en la higienización de las bases donde han sido alojados. Desde el propio Ministerio de Defensa han desvinculado los contagios del contacto con personas migrantes porque ya había dos casos anteriores al 30 de julio.
“Pedir que se cumpla la ley no es ser racista”, se justificó Feijóo en Ceuta. “Pedir que se proteja la frontera no es racismo. Pedir que se identifique y se expulse a todos los que permanecen de manera irregular no es racismo. Pedir que los niños puedan andar seguros por sus calles no es racismo. Pedir que las mujeres puedan salir tranquilas y no con el miedo generado por 15 violaciones en los últimos días no es racismo”.
Los menores, principales señalados
Si algo diferencia la actual crisis de otras anteriores es la postura del PP ante los menores que han entrado solos en España. Este mismo viernes, Juan Bravo planteó expresamente la “deportación” de los niños, mientras sus gobiernos autonómicos son contrarios a acoger a 500 niñas que el Gobierno quiere trasladar a la Península.
La respuesta del Gobierno llegó desde la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, quien aseguró que hablar de deportar a niños y niñas es una barbaridad“ y que ”Feijóo se está sumando a las posiciones racistas de Vox“.
La gestión de los menores es especialmente molesta para el PP, que necesita de Vox para gobernar en comunidades y ayuntamientos. Según todos los sondeos, Feijóo también dependerá de Abascal si quiere ser presidente del Gobierno. En las últimas campañas, la ultraderecha ha alentado el miedo a estos niños con la difusión de bulos sobre ellos. En 2024, Vox rompió los primeros gobiernos autonómicos compartidos con el PP precisamente a cuenta de la acogida de menores migrantes.
En la nueva hornada de acuerdos de gobierno, el PP y Vox han dejado por escrito su oposición expresa al acogimiento de estos niños, pese a que la ley obliga a ello. De hecho, en plena crisis de Ceuta Extremadura se ha hecho cargo de cuatro menores procedentes de la ciudad autónoma, aunque sin relación con la entrada de finales de julio.
Esta semana, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, visitó Ceuta. Por la mañana, su vicepresidente, el ultra Manuel Gavira expresó que la Junta se opondría “por tierra, por mar y por aire”. Moreno, que ha cultivado un perfil pretendidamente moderado en los últimos años, no desdijo a su ‘número dos’. “Todas las ciudades de Europa se sienten atacadas”, dijo Moreno, quien preside el Comité de las Regiones de la UE. “Está en juego la defensa de Ceuta y Melilla y su población”, apuntó. Sobre los menores, se limitó a decir: “Tienen que volver al punto de origen”.
También la solución a la crisis que plantean ambos partidos es muy similar, y pasa por “militarizar” la frontera, así como permitir a agentes armados repeler las entradas de personas de forma irregular y cerrar el paso entre los dos países “de forma permanente”, en palabras de Abascal. O un “refuerzo permanente de la Guardia Civil y de la Policía Nacional”, como dijo Feijóo.
PP y Vox han señalado expresamente que el motivo de la “invasión” y de la actitud del Gobierno es que “Marruecos tiene informaciones y pruebas de Sánchez, de corrupciones y mafias que desconocemos”, en palabras del líder de la ultraderecha. El dirigente del PP Jaime de los Santos se preguntó: “¿Le tienen arrinconado [a Pedro Sánchez] porque poseen algún tipo de información privada que le dejaría en el peor de los lugares?”.
Para terminar el cuadro xenófobo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, señaló a las personas que han entrado en España como “terroristas”.
Pero Ayuso no se limitó a desgranar su discurso antiinmigración. También dejó una frase llamativa en una reciente entrevista que coincidió en el tiempo con las visitas de Feijóo y Moreno a la ciudad autónoma. “No se puede utilizar tampoco Ceuta como un escaparate”, aseguró en pleno escándalo por el ático que su Gobierno compró, supuestamente, como oficina temporal para ella misma y su equipo.
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