El jardín botánico de estilo inglés y romántico del siglo XIX que alberga una colección subtropical al aire libre muy peculiar

Jardín Botánico Histórico La Concepción, Málaga.

Edu Molina

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A las afueras de Málaga, en la entrada norte de la ciudad, se encuentra una finca que conserva buena parte del jardín paisajista creado en el siglo XIX por los marqueses de Casa Loring. Con el paso del tiempo, el espacio fue ampliándose y sumando nuevas zonas hasta convertirse en el actual Jardín Botánico-Histórico La Concepción, donde conviven el trazado original y numerosas especies tropicales, subtropicales y mediterráneas.

Su origen se sitúa en 1855, cuando Jorge Loring Oyarzábal y Amalia Heredia Livermore impulsaron la creación de la propiedad. El diseño siguió el modelo de jardín paisajista, con caminos adaptados al terreno, abundante vegetación y una presencia constante del agua. En 1911 pasó a manos de Rafael Echevarría y Amalia Echevarrieta, que incorporaron nuevos espacios. El conjunto fue declarado histórico-artístico en 1943, una protección que actualmente se corresponde con la consideración de Bien de Interés Cultural.

El Ayuntamiento de Málaga adquirió La Concepción en 1990 y la abrió al público cuatro años después, tras realizar distintas obras de adaptación. Desde entonces se han incorporado nuevas colecciones y áreas destinadas a la divulgación botánica y científica. La finca ocupa aproximadamente 55 hectáreas, aunque el núcleo protegido de origen decimonónico se concentra en unas 3,5.

Un jardín del siglo XIX entre caminos, agua y grandes árboles

La zona más antigua mantiene buena parte del trazado con el que fue concebida durante el siglo XIX. A diferencia de los jardines organizados mediante grandes ejes rectos o parterres geométricos, aquí los caminos siguen las pendientes y avanzan entre masas de vegetación. El recorrido se adapta a la ladera y enlaza distintos puntos sin una distribución completamente regular.

El agua tiene un papel importante en esta parte de la propiedad. Cascadas, riachuelos, fuentes, estanques y pequeños puentes aparecen a lo largo del paseo y ayudan a organizar diferentes ambientes. Entre los árboles y plantas destacan grandes ficus, cedros, araucarias, cicas y numerosas palmeras, algunas plantadas hace más de un siglo.

La etapa de los Echevarría dejó también varios elementos reconocibles. Tras adquirir la finca en 1911, la familia añadió zonas como el arroyo de la Ninfa, la Avenida de Palmeras y un mirador orientado hacia Málaga. Estas incorporaciones ampliaron el recorrido sin modificar por completo el carácter paisajista que ya tenía el espacio.

La Concepción estuvo además muy vinculada a la arqueología. Los Loring reunieron durante años una importante colección de piezas, entre ellas la Lex Flavia Malacitana, una tabla de bronce con leyes romanas de la antigua Malaca que actualmente se conserva en el Museo Arqueológico Nacional. Para albergar parte de aquel conjunto se construyó el Museo Loringiano, un templete de estilo dórico. La mayoría de las piezas reunidas por la familia se encuentran hoy en el Museo de Málaga.

Esta zona permite entender cómo fue evolucionando la propiedad durante su etapa privada. Los caminos, las construcciones y las incorporaciones realizadas por sus distintos propietarios muestran cómo un espacio concebido inicialmente como finca de recreo fue adquiriendo también interés botánico, arqueológico y patrimonial.

Colecciones tropicales y subtropicales al aire libre

Tras la compra municipal comenzaron a desarrollarse nuevas áreas con criterios botánicos. El objetivo pasó a ser también la muestra de especies de procedencias muy distintas y facilitar su conocimiento mediante recorridos organizados. En el conjunto se reúnen alrededor de 3.000 especies, variedades y cultivares procedentes de diferentes partes del mundo.

El clima de Málaga permite mantener al aire libre plantas tropicales y subtropicales que en otras zonas de Europa necesitan condiciones más controladas. Entre las colecciones más destacadas se encuentran las de palmeras, bambúes y plantas acuáticas. A ellas se suman cactus y suculentas, flora mediterránea, frutales, orquídeas, bromelias, plantas insectívoras y especies consideradas primitivas.

Las palmeras ocupan un lugar destacado dentro del recorrido, con decenas de especies repartidas por diferentes puntos de la finca. Los bambúes también cuentan con una presencia importante. En los alrededores de la Casita del Jardinero se conservan ejemplares de bambú negro y bambú común cuya presencia en La Concepción se remonta aproximadamente a siglo y medio.

La actividad del jardín no se limita a la exposición de plantas. También desarrolla una función educativa y científica, con espacios dedicados a la flora autóctona y proyectos relacionados con especies amenazadas. Estas iniciativas se suman a las colecciones abiertas al público y amplían el papel del recinto más allá de su interés histórico o paisajístico.

El recorrido actual permite pasar de las zonas creadas en el siglo XIX a otras incorporadas mucho después sin salir de la misma finca. Esa evolución puede apreciarse tanto en la distribución de los caminos como en el tipo de plantas y espacios que aparecen durante la visita, una combinación que permite conocer cómo ha cambiado La Concepción desde sus orígenes hasta su etapa actual como jardín botánico municipal.

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