La crisis de Eurovisión, en cifras: las canciones interesan un 45% menos sin España y los países retirados por Israel

El representante de Israel en 2026, junto a los cantantes de España y Países Bajos en 2025

Laura Pérez

Que Eurovisión echa de menos a España y los otros cuatro países retirados en protesta por la permanencia de Israel es algo que ha admitido el propio director del festival, Martin Green, y que también dicen los datos. No solo los económicos, como ha reconocido el exproductor Christer Björkman, o los de audiencia, que se confirmarán una vez concluida la edición. También las cifras de impacto mediático del certamen en su 70º aniversario, una celebración empañada en el año más polémico de su larga historia.

Si un gran evento como el Festival de Eurovisión acumula una trayectoria de 70 años es porque ha sabido adaptarse a los tiempos para convertirse, edición tras edición, en una cita televisiva de audiencias millonarias. La aportación de las cadenas públicas de la Unión Europea de Radiodifusión le ha permitido seguir adelante en lo económico, y el fervor de los seguidores más fieles ha mantenido su relevancia aun en los años más complicados. Sin embargo, la crisis por la que atraviesa el certamen es una realidad, y a la vez consecuencia de no haber sido coherente en sus decisiones.

Como en verTele hemos ido advirtiendo y analizando en nuestras coberturas de Malmö 2024 y Basilea 2025, el festival de la UER ha pecado en las dos últimas ediciones de una excesiva permisividad con la KAN de Israel. No únicamente permitiéndoles participar en plena masacre en Gaza y ofreciéndoles un escenario de millones de espectadores, sino también protegiendo a la cadena israelí a pesar de sus incumplimientos constantes de las normas del festival; y a su vez permitiendo la adulteración del televoto cometida por el gobierno hebreo sin tomar medidas estrictas, como recientemente ha reconocido el director Martin Green.

Yuval Raphael y la comitiva de Israel en Eurovisión 2025

El resultado ha sido el uso político de Eurovisión por parte de Israel, con campañas gubernamentales para desplegar su discurso en un contexto de extrema crisis geopolítica. A pesar de que la ONU ha condenado el genocidio del gobierno de Netanyahu en Palestina, la UER ha decidido mirar hacia otro lado y ni siquiera permitió votar la exclusión de la KAN en su última Asamblea General, como pedían algunas televisiones públicas de Europa. En consecuencia, el certamen ha perdido a España (RTVE)Países Bajos (AVROTROS), Irlanda (RTÉ), Eslovenia (RTVSLO) e Islandia (RÚV) y celebrará en Viena 2026 la edición con una participación más baja desde 2003, pese a haber incluido a tres países 'repescados' para maquillar la cifra.

La 70ª edición de Eurovisión tendrá lugar sin un miembro del Big Five (España), sin un país fundador del festival (Países Bajos) y sin el más laureado de la historia (Irlanda). Algo que puede no importar al espectador ocasional del certamen, pero que hace aún más profunda la herida interna de la UER y que, como demuestran los datos, ha afectado ya a la repercusión y éxito de este año.

Las canciones de Eurovisión 2026 pierden la mitad de impacto

Aquellos nuevos defensores de las políticas de Eurovisión pueden decir que el certamen no pierde nada sin un país que acumula malos resultados, o sin otro que no ha vuelto a ganar en este siglo. La realidad, esa que días antes del certamen ya podemos medir, es que las canciones de la edición de 2026 han perdido un 45% de reproducciones respecto a las del pasado año. Es decir, que los temas del certamen despiertan la mitad de interés que en las mismas fechas de 2025, cuando la UER no había decidido todavía terminar de cavar su propia tumba.

Según los datos que recopila el portal ESCStreams, que a continuación analizamos en verTele, hace cinco años que no se escuchan tan poco las canciones de Eurovisión a una semana de la final. Tras la edición cancelada de 2020 por la pandemia del coronavirus, en 2021 el certamen empezó a reconstruirse. Desde 2022, aquel histórico Turín de Chanel, los temas participantes disparan sus escuchas en plataformas como Spotify desde semanas antes de la celebración. En 2026, sin embargo, el interés está bajo mínimos.

En el momento de cierre de este artículo, diez días antes de la final de Eurovisión 2026, las 35 canciones que se presentarán sobre el escenario de Viena acumulan 119,4 millones de reproducciones. Una cifra que presentada de manera aislada puede parecer elevada, pero que en el contexto eurovisivo es especialmente baja. Así lo vemos si repasamos las escuchas que llevaban los temas de las últimas ediciones: 218,4 millones en Basilea 2025; 244,8 millones en Malmö 2024; 230,3 millones en Liverpool 2023 y 168,2 millones en Turín 2022. Para encontrar un acumulado más bajo que el actual tenemos que mirar a Rotterdam 2021, la primera edición postpandémica (58,2 millones).

Las escuchas de las canciones de Eurovisión, a 10 días de la final

Si situamos el foco en las canciones, en 2025 el tercer tema más escuchado a estas alturas era de uno de los países que no estarán en Viena por Israel: C'est La Vie de Países Bajos, con más de 14 millones. También en 2024, cuando el tema neerlandés Europapa estaba top-2 con más de 42 millones diez días antes de la final. En 2022, la candidatura de la AVROTROS, De Diepte, figuraba a su vez en el top-3 con 13 millones.

Por seguir aportando contexto con datos, en 2023 Tattoo de Loreen (Suecia) acumulaba 47 millones de escuchas en plataformas digitales diez días antes de la final, también previamente a su boom por la victoria. En 2026, la canción sueca My System, una de las favoritas, tiene 18 millones de reproducciones, un 62% menos. La más escuchada este año es con 24 millones la italiana Per sempre si, impulsada por un fenómeno local como es cada año el Festival de Sanremo.

Decae el interés por Eurovisión en su año más polémico

Vistos estos datos, y tal como se observa en la gráfica elaborada por la citada fuente, la de 2026 no se trata de una bajada regular, pues las escuchas habitúan a oscilar entre ediciones dependiendo de la calidad de las canciones y, en gran medida, de la repercusión de las mismas en sus países de origen. Lo que dicen estas cifras es que el impacto y seguimiento del festival en las semanas previas se ha reducido un 45%. Sin potencias como España o Países Bajos, donde el fervor por el concurso es grande, el interés ha caído a casi a la mitad.

Si nos fijamos en las ediciones más exitosas del último lustro, ese porcentaje se incrementa aun más. Según las reproducciones de las canciones del festival, la expectación por Viena 2026 se ha desplomado un 51% respecto a Malmö 2024, un 48% respecto a Liverpool 2023 y un 29% respecto a Turin 2022. En todos esos festivales participó Israel, pero en ninguno de ellos la inoperancia de la organización había llegado al punto de que hasta cinco países tuvieran que retirarse en protesta por el uso político que la KAN israelí hace de Eurovisión. Este año, sí. Y tal caída de impacto es difícil de maquillar para la UER.

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