Starmer intenta sobrevivir agarrándose ahora al rechazo del Brexit y promete poner al Reino Unido “en el corazón de Europa”
El primer ministro británico, Keir Starmer, lucha a estas horas por salvar su Gobierno después del derrumbe de su partido en las elecciones locales del jueves. Su principal mensaje ahora es la defensa del acercamiento a la UE diez años después del referéndum del Brexit y dos años después de tímidos avances hacia Bruselas.
“El sello del Gobierno anterior fue romper nuestra relación con Europa. El sello del Gobierno laborista será reconstruir nuestra relación con Europa poniendo al Reino Unido en el corazón de Europa”, dijo Starmer este lunes en un discurso dirigido a los votantes, pero sobre todo a sus rivales dentro del partido en plena revuelta. “El cambio gradual no será suficiente para lidiar con los retos que afronta nuestro país. Sobre crecimiento, defensa, Europa, energía, necesitamos una respuesta mayor de la que anticipamos en 2024 porque estos no son tiempos corrientes”.
Starmer cuestionó explícitamente las promesas de Nigel Farage, el líder de la extrema derecha y ahora en cabeza en las encuestas, sobre el Brexit: “Dijo que nos haría más ricos. Falso. Nos hizo más pobres. Dijo que reduciría la inmigración. Falso. La inmigración se disparó. Dijo que nos daría más seguridad. Falso de nuevo. Nos hizo más débiles”. El primer ministro utilizó palabras que no suele emplear sobre Farage: “No es sólo un estafador, es un oportunista”.
El mensaje de Starmer fue contundente, pero los planes de su Gobierno parecen ser los mismos que ya están en marcha.
Sobre la relación con la Unión Europea, presentará esta semana legislación para alinear la legislación británica con la nueva regulación europea de manera más automática para reducir el papeleo comercial, pero no dará el paso más claro de volver al mercado único de manera oficial, en que ya participan otros países que no están en la UE como Noruega, Islandia y Suiza. Interrogado en rueda de prensa sobre si el Reino Unido volverá al espacio de libre circulación de personas, bienes y capitales, Starmer prometió “un gran salto hacia adelante”, pero dijo que no quería retomar los debates del pasado. Tampoco repitió su “línea roja” de evitar una vuelta oficial al mercado único.
Starmer también asegura que pronto firmará el acuerdo de movilidad para que un número limitado de jóvenes europeos puedan estudiar y trabajar durante un tiempo en el Reino Unido igual que los británicos en países de la UE, pero el pacto lleva casi un año parado y pinta más limitado de lo que sugería la Comisión Europea.
La mayoría de los británicos creen ahora que fue un error dejar la Unión Europea y aseguran que su país debería volver, según los últimos datos de YouGov, que coinciden con los de otras encuestas.
Después de dos años en el poder, Starmer también habló de acabar con statu quo y de mejorar la vida de personas de clase trabajadora, como las de su propia familia. Citó a su hermana, dedicada a los cuidados, o a su hermano, que murió en 2024 después de una vida de problemas de salud e integración laboral. El laborista prometió una sociedad “más justa”.
El primer ministro, que tiene una sobrada mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, reconoció que si los laboristas no logran afrontar el descontento ciudadano, su país “irá por un camino muy oscuro”, en referencia al ascenso de Farage, el principal beneficiario del hundimiento de los dos principales partidos en las elecciones locales. “Esta es la batalla por el alma de nuestro país. No podemos ganar como una versión más débil de Reform o del Partido Verde. Sólo podemos ganar con una versión más fuerte del laborismo”, dijo.
Starmer también anunció la nacionalización de una gran empresa de acero, infraestructura y defensa, British Steel, que se declaró en quiebra en 2019 y no ha logrado comprador privado: “Propiedad pública en nombre del interés público”, dijo el primer ministro.
¿Será suficiente?
El primer ministro volvió a repetir que quiere quedarse como primer ministro y aseguró que el país nunca “perdonaría” al Partido Laborista llevarle al “caos” del Partido Conservador, que pasó por tres primeros ministros en dos años antes de su derrota en las urnas en 2024.
Starmer no se ha atrevido de momento a cambiar puestos en su ejecutivo, entre otras cosas por temor a una revuelta de ministros. Las dimisiones en el Gobierno son una manera tradicional de echar a los primeros ministros en la política británica, como ya le pasó en 2022 al conservador Boris Johnson.
El primer ministro ha hecho por eso pocos movimientos. Este fin de semana, nombró a Gordon Brown, el exprimer ministro laborista, como asesor económico internacional para afrontar las turbulencias por la guerra de Irán. Brown era el líder del Gobierno cuando estalló la crisis financiera y dos años después perdió las elecciones contra el conservador David Cameron, que trajo enormes recortes presupuestarios durante una década y el referéndum que sacó al Reino Unido de la UE.
Este lunes Starmer fue presentado por Jade Botterill, una diputada en Yorkshire, elegida en 2024 y una de las más jóvenes, con 35 años, y estaba rodeado de algunos líderes del partido todavía fieles. También contestó preguntas en rueda de prensa después de su alocución en tono humilde y relajado.
Pero el discurso de este lunes puede no ser suficiente para evitar un desafío formal a Starmer como líder del partido y del país en el Parlamento esta misma semana. Al menos 42 diputados laboristas le han pedido que se marche después de los peores resultados registrados nunca para el Partido Laborista en unas elecciones locales: los laboristas perdieron casi 1.500 concejales de los 5.000 que se jugaban en las elecciones en Inglaterra, se derrumbaron en el Parlamento de Gales, donde siempre habían gobernado, y quedaron empatados en el segundo puesto con la extrema derecha en Escocia.
Un desafío para sustituir al líder del partido y del Gobierno requiere, según las reglas laboristas, el apoyo del 20% del grupo parlamentario. En este caso, en un grupo de 403 diputados, eso significa 81 parlamentarios.
Los rivales
Catherine West, una diputada laborista centrista, aseguró este fin de semana que ella misma lanzará el reto este lunes si no le convence el discurso. Asegura que no aspira a sustituir a Starmer, sino a empijar a otros candidatos con más posibilidades a presentarse.
Ahora mismo podrían hacer Angela Rayner, la ex viceprimera ministra y todavía diputada de Manchester a la izquierda de Starmer, Wes Streeting, el más centrista ministro de Sanidad, e incluso Ed Miliband, ministro de Energía y exlíder del partido.
El popular alcalde de Manchester, Andy Burnham, no se puede presentar por ahora porque no es diputado, si bien sus aliados ya han identificado un escaño con una persona dispuesta a dimitir esta misma semana para provocar una elección especial a la que él se puede presentar. Vistos los resultados de las elecciones locales, sin embargo, ni los escaños tradicionalmente más seguros de Manchester parecen ahora seguros para los laboristas.
Rayner aún espera a que Hacienda resuelva una disputa sobre sus impuestos que la forzó a dimitir el pasado septiembre, pero es ahora una de las más claras sobre sus propósitos de retar a Starmer y su descontento con el rumbo del Gobierno al que pertenecía.
“Lo que estamos haciendo no está funcionando, y tiene que cambiar. Puede que esta sea nuestra última oportunidad”, dijo Rayner en una declaración publicada este domingo donde reclama más impuestos para las grandes fortunas y las petroleras y más ayudas públicas para pagar las elevadas facturas de los consumidores en el Reino Unido. “Corremos el riesgo de convertirnos en un partido de la clase acomodada, no de la gente trabajadora”, escribe la ex viceprimera ministra, que se refiere también al nombramiento de Peter Mandelson como embajador británico en Washington y su despido nueve meses después por su relación con Jeffrey Epstein. El caso “mostró una cultura tóxica de amiguismo”, al acelerar la elección de un veterano del laborismo de Tony Blair y Gordon Brown apodado como “el príncipe de las tinieblas”.
La laborista pone, además, al Gobierno español como ejemplo: “Las cosas pueden ser mucho mejores. Países como España y Canadá han demostrado que las economías pueden crecer y la gente puede prosperar cuando los gobiernos se mantienen fieles a los valores laboristas y socialdemócratas y ponen a la gente en primer lugar. Tenemos que aprender de esto”.
Starmer insiste en que no “abandonará” el cargo ni dará la espalda a los retos para los que fue elegido. Este fin de semana dijo en una entrevista en The Observer que quiere estar “10 años en Downing Street”, es decir terminar su mandato en 2029 y presentarse a las generales de nuevo con la intención de ganar y seguir gobernando.
Sus palabras fueron acogidas con sorpresa por los críticos dentro de su partido. “Tiene la piel de un rinoceronte y no está pillando el ambiente”, dijo un diputado partidario de Burnham a The Guardian. “Es imposible ver cómo va a salir de esta”.
3