Exatleta olímpica, alcaldesa y anti-Meloni: la nueva estrella progresista de Italia se llama Silvia Salis
Una nueva figura emerge como potencial rival de Giorgia Meloni en el campo progresista de Italia, mientras el país se prepara para elecciones en 2027 y la primera ministra está en la cuerda floja tras perder un referéndum clave para su Gobierno. Es la alcaldesa de Génova, Silvia Salis, una excampeona de lanzamiento de martillo que llegó a competir en los Juegos Olímpicos. Tras asumir la alcaldía de esta ciudad del norte italiano hace apenas un año, ahora es vista para muchos cómo un perfil idóneo para liderar la oposición de centroizquierda, en un contexto en que los partidos contrarios a Meloni siguen negociando formar una coalición.
La derrota en el referéndum sobre la reforma de la Justicia de marzo fue el primer gran revés para Meloni de la legislatura. Desvaneció su aura de invencibilidad desde que asumió el poder en 2022, y esto se ha notado en los sondeos. Por primera vez, el bloque de fuerzas opositoras supera por una ligera ventaja a los partidos de la coalición de la líder ultraderechista. Es aquí donde la figura de Salis gana peso por su estilo renovador de hacer política y comunicarse, que algunos expertos ven como puntos clave para que se postule como antítesis a Meloni.
En los últimos tiempos, la popularidad de Salis –de 40 años– se extiende a nivel nacional. El masivo evento a ritmo de tecno que organizó en abril en Génova ilustra la imagen moderna con la que se promociona en una urbe con uno de los índices más altos de población anciana de Italia. En el país, muy envejecido, muchos creen que hace falta sangre nueva en política, también entre partidos centristas e izquierdistas contrarios a la líder ultraderechista. La oposición, casi incapaz de hacerle sombra, busca unirse en un frente común para destronarla. El campo largo juntaría al Partido Demócrata (PD), Movimiento 5 Estrellas (M5S) o Alianza Verdes-Izquierda, y podría incluir más fuerzas como Italia Viva, del ex primer ministro Matteo Renzi, de línea centrista.
Aun así, no se alcanzó aún un pacto final de unidad ni se acordó quién será cabeza de lista. Esto podría dirimirse en unas primarias pendientes de concretarse. Por el peso de sus partidos, se perfilan como contendientes la secretaria del PD, Elly Schlein, y el líder del M5S, Giuseppe Conte, aunque ninguno goza de consenso ni agrado generalizado. Es ahí cuando apareció el nombre de Salis como posible candidata, al tener un perfil transversal.
Entre sus admiradores está Renzi, quien precisamente saltó a la jefatura de Gobierno en 2014 tras crearse una imagen pública como alcalde de Florencia. “Creo que las primarias se harán y espero que Silvia Salis participe junto a Elly Schlein y Giuseppe Conte. Aún queda un año”, declaró Renzi en abril, acelerando el debate en torno a la posibilidad de que Salis salte a la política nacional, aunque ella apenas lleva un año como alcaldesa de Génova.
Del deporte de élite a la política
Salis se dedicó gran parte de su vida al deporte de élite. Fue campeona de lanzamiento de martillo en Italia y participó en los Juegos Olímpicos de Londres y Pekín. Tras retirarse, fue vicepresidenta del Comité Olímpico italiano. Candidata independiente, sin relación previa con el aparato político tradicional, irrumpió en política cuando se presentó a la alcaldía de Génova en 2025. Ganó con una coalición de fuerzas centristas e izquierdistas para cambiar el rumbo de la ciudad, gobernada los años previos por un ejecutivo afín a Meloni.
Para muchos, ha dado un soplo de aire fresco a ciertos modos anticuados de hacer política en Italia. Muestra un estilo de comunicación directo con presencia activa en redes sociales, apertura a los jóvenes y voluntad de conexión con sectores alejados del mundo político institucional. Su acercamiento a la juventud –tema de peso en Génova, afectada por la emigración juvenil– quedó patente el 11 de abril, cuando subió con unas estilosas gafas de sol al escenario de Piazza Matteotti, en el centro de la urbe. Su consistorio acogió un evento al más puro estilo rave de la famosa DJ belga Charlotte de Witte, con unos 20.000 asistentes y notable impacto mundial.
Salis también apoyó las movilizaciones por Palestina que el último año tuvieron Génova como punto neurálgico. Ahí está el puerto más grande del país, y la lucha activa de sus estibadores se centró en respaldar la Global Sumud Flotilla, bloquear los buques con armas para Israel y promover varias huelgas sin precedentes en Italia. “No solo pedimos una Palestina libre, sino que decimos Stop al Genocidio”, dijo Salis en una marcha por Gaza en 2025, entre críticas por la actitud tibia y poco contundente de Meloni ante las acciones israelíes en la Franja.
Madre de un niño de dos años y esposa del director de cine Fausto Brizzi, Salis se considera feminista. Pide reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres, apoyar a las clases medias, combatir la evasión fiscal y establecer un salario mínimo por ley, inexistente en Italia. También respaldó los empleados de la antigua ILVA, la empresa siderúrgica más grande del país, en dificultades económicas y con una planta de peso en Génova.
Creo que tendrá una estrategia a largo plazo que madurará en dos o tres años, sin buscar obtener el liderazgo de inmediato
“¿Qué clase de trabajo es ese que ni siquiera te permite pagar el alquiler?”, decía en una entrevista en abril la alcaldesa, que rehúye también ciertos planteamientos más asociados a la izquierda alternativa. Esto hace que genere simpatías entre sectores centristas o izquierdistas moderados, que ven en ella la imagen de una gestora eficiente y disciplinada por su carrera previa como deportista de élite y cargo de peso en el comité olímpico.
Para Lorenzo Castellani, profesor de historia política en la Universidad LUISS de Roma, la exatleta gana adeptos entre el progresismo moderado porque este espacio tiene “un vacío” de líderes de hace años. “En cierto modo, a Salis se la identifica con este sector, y se la considera una de sus potenciales protagonistas para los próximos años por sus capacidades comunicativas, su historia y apariencia general”, dice el docente a elDiario.es.
Próxima parada, ¿elecciones de 2027?
La edil de la sexta ciudad más grande de Italia y capital de la región de Liguria rechazó por ahora presentarse a primarias, pero dijo sentirse halagada por la atención que recibe y no cerró la puerta a erigirse como líder de consenso si se lo pidieran. “Ante una petición unificadora, no puedo decir que no lo consideraría, esto sería mentir”, aseguró en una reciente entrevista con la agencia de noticias Bloomberg.
Muchos analistas opinan que aún es pronto para que salte a primera línea, y no creen que busque concurrir a comicios en 2027, pero sí perciben que apunta alto de cara al futuro. Según Castellani, “le conviene esperar sin quedar muy expuesta”, ya que ahora no obtendría apoyo del PD ni del M5S. “Creo que tendrá una estrategia a largo plazo que madurará en dos o tres años, sin buscar obtener el liderazgo de inmediato”, añade.
Según la prensa, Salis contrató como consultor a un antiguo asesor de imagen de Renzi, y es una figura de moda que combina glamour y progresismo, siendo incluso entrevistada y copando portada en la revista Vanity Fair. Todo ello levantó también suspicacias entre críticos, que alertan que el espacio de centroizquierda más reformista realiza una calculada operación mediática para aupar a Salis como líder del sector anti-Meloni.
Ella defiende que vestir ropa de marca como Giorgio Armani o calzado de la firma de lujo Manolo Blahnik –por lo que fue criticada en medios y redes sociales– no es incompatible con promover políticas de izquierda. “Para menospreciar a la persona, sobre todo cuando es mujer, no se fijan en sus méritos, sino en cómo viste”, lamentó. “No hay nada de malo en comprar con tus propios recursos lo que más te gusta”, agregó Salis, que defiende posturas favorables a la comunidad LGTB y la legitimidad de tener valores progresistas sin renunciar a su identidad como católica practicante o madre casada en el marco de un matrimonio heterosexual clásico.
“Soy madre, católica, casada y heterosexual, pero no creo que el mío sea el único modelo o mejor que el de otros”, remarcó la alcaldesa, que ha registrado a hijos de parejas del mismo sexo en el Ayuntamiento, en oposición a la idea de familia tradicional que defiende Meloni y a sus políticas hostiles hacia el colectivo LGTB.
“Centrada únicamente en Génova”
A consultas de elDiario.es, el portavoz de Salis alegó que estos días no tiene tiempo de atender a este medio. “En este período está centrada únicamente en Génova”, dice. La ciudad, antigua potencia marítima medieval, acumula problemáticas que ilustran también las deficiencias estructurales del conjunto de Italia, entre ellas un declive industrial profundo, envejecimiento de población o la existencia de infraestructuras precarias. Esto se evidenció en 2018, cuando el derrumbe de un puente causó la muerte de 43 personas.
Al ser aún su primer año en el poder, muchos ciudadanos viven lo que el periodista genovés Matteo Macor denomina como “luna de miel” con Salis. “La ciudad está aún bastante enamorada de su figura. Es joven, habla un lenguaje nuevo, se dirige a los jóvenes y organiza eventos para reapropiarse de espacios como las plazas”, comenta a elDiario.es este reportero del periódico La Repubblica que cubre la actualidad política de la ciudad.
“Ha buscado rejuvenecer la narrativa de la ciudad y es muy querida, pero tiene algunos frentes abiertos que la podrían poner en dificultad. Génova es una ciudad caótica, con valles estrechos y llena de obras y tráfico. Los próximos meses serán probablemente cuando los problemas lleguen a un punto crítico”, indica Macor. Según agrega, será quizás entonces cuando la ciudadanía calibre con más detalle su gestión de la urbe, un elemento que podría condicionar también el potencial ascenso de Salis al más alto nivel de la política italiana.
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